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El Museo de Arte Moderno de El Salvador ofrecerá
al visitante la oportunidad de conocer y encontrar en un mismo espacio
la obra plástica de los artistas más destacados que descollaron
entre 1892 y 1992.
Parte de las obras que forman la Colección Nacional y el Museo
Forma será incluida en las exposiciones permanentes, que serán
complementadas con cuadros de otros artistas para que el público
pueda tener una visión más cercana al desarrollo de la pintura
en el último siglo.
Los clásicos salvadoreños: Salarrué,
José Mejía Vides, Valero Lecha y Carlos Alberto Imery, estarán
representados con sus obras más famosas.
La idea es que sirva de punto de referencia, encuentro e intercambio didáctico
para maestros, estudiantes y para el público.
Único en su género
El Museo de Arte Moderno se levantará
justo atrás del Coloso de San Benito, una escultura
de 23 metros que se yergue al final de la Avenida de La Revolución
que muestra a un hombre desnudo con la cabeza inclinada hacia atrás.
El Monumento a la Revolución, su nombre original, elaborado en
mosaico por la artista salvadoreña Violeta Bonilla, forma parte
de los elementos que destacarán en la plaza central del museo junto
a la Constitución de 1950, del escultor méxico-costarricense
Francisco Zúñiga.
El Museo de Arte Moderno, el primero en su clase en el país, se
levantará en una zona de creciente riqueza cultural por su proximidad
al Museo de Antropología David J. Guzmán, pero
lo más importante es que se convierte en una ventana de promoción
de los grandes de la plástica nacional.
El pintor Roberto Galicia cree que también abre una oportunidad
única de rescatar y conservar obras que si bien están en
buen estado, no se exhiben en las condiciones idóneas, como ocurre
con la Colección Nacional.
Galicia, expresidente de Concultura y coordinador del proyecto, estima
que este será un centro cultural dinámico y no un recinto
aburrido y rígido para la educación, un homenaje a los clásicos
y para promoción de nuevos valores.
La apertura de exhibiciones temáticas, retrospectivas y didácticas
que permiten profundizar en la obra de cada artistas complementará
los aspectos que será imposible cubrir en las exposiciones permanentes.
Los cuadros serán montados de acuerdo a un guión que elabora
la historiadora del arte, Astrid Bahamond, cuya investigación incluye
una visión retrospectiva de la pintura en el siglo comprendido
de 1892 a 1992.
Aunque no es una versión final, Bahamond considera que por lo menos
unas 86 obras extraídas de la Colección Nacional y del Museo
Forma son potencialmente elegibles.

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Es obvio que la mayoría de los
que estuvieron activos y fueron famosos en la primera mitad del siglo
considerados como clásicos, Salarrué, Imery, José
Mejía Vides, están incluidos, afirma la profesional.
El Museo de Arte Moderno podría considerarse como el sueño
hecho realidad de la fallecida pintora Julia Díaz, quien en 1958
fundó la primera galería de arte en el país que bautizó
con el nombre de Museo Forma, la misma colección que
dará en parte vida a este proyecto.
Investigación y promoción
El Museo de Arte Moderno no es una idea nueva.
En 1995, por petición y con ayuda de Concultura, el Patronato Pro
Cultura dio los primeros pasos con el rescate de la Sala Nacional de Exposiciones.
Cinco años después está por completarse la mitad
de los 10 millones de colones que costará el proyecto, a cuya apertura
en el 2002 ayudarán actividades como las exposiciones itinerantes
del Museo Forma que pasarán a sus salas una vez sea construido
el edificio.
Los esfuerzos no fueron vano. El presidente de Concultura, Gustavo Herodier,
piensa que este es uno de los grandes logros obtenido en el ámbito
cultural, al cual esa institución ha otorgado 260 mil colones.
Roberto Galicia dice que recolectar la totalidad de los recursos es complicado,
pero también cada día se unen más empresas interesadas
en unirse a los esfuerzos por darle un hogar idóneo a lo mejor
de la plástica salvadoreña.
Como la institución de mayor jerarquía en este campo, el
museo promete ser un verdadero respaldo para el artista, no sólo
consagrado, sino también para las nuevas generaciones de pintores
que descollan a nivel nacional.
Las exposiciones temporales son las que van a promocionar la pintura
contemporánea a partir de 1992. Para ellos habrá exposiciones
especiales dice Galicia.


El Museo de Arte Moderno promete ser una
verdadera casa para lo mejor de la pintura salvadoreña del siglo
XX y una ventana de expresión para las actuales y venideras generaciones.
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En las salas de exposición temporales
convergerán no sólo actividades que refuercen a pintores
consagrados, sino también a los nuevos valores; pero además
el museo podrá patrocinar encuentros en cualquier punto del país
o en el exterior.
De la misma manera como el Museo de Antropología, el de Arte Moderno
estará dotado de un moderno sistema de seguridad de acuerdo a las
normas internacionales, incluyendo un circuito cerrado de televisión.
Aunque este es todavía un un proyecto en papel promete ser una
verdadera casa para lo mejor de la pintura salvadoreña en el siglo
XX y una ventana de expresión para las generaciones actuales y
venideras que siguen la huella de los grandes como Salarrué y Julia
Díaz.

Para
el 2002
El Museo de Arte Moderno ocupará una
extensión de 6,520 metros cuadrados en un terreno otorgado en comodato
al Patronato ProCultura por el propietario de la obra.
La construcción se iniciará a principios del 2001 y se extenderá
durante 14 meses.
El diseño fue elaborado por
el arquitecto Salvador Choussi.
La plaza central donde en la actualidad
se levantan los monumentos de la Revolución y Constitución
de 1950 ocupará un área de 23 metros.
Constará de cinco salas, cuatro
para exposiciones itinerantes, una de esculturas y la gran sala para la
exhibición permanente.
En el área para esculturas se
dará paso a exposiciones de artistas salvadoreños o extranjeros.
Está ubicado en el final de
la Avenida La Revolución de la colonia San Benito.
Compartirá el mismo parque del
Teatro Presidente con capacidad para 200 vehículos y para ocho
autobuses.
Aunque el Patronato Pro Cultura mantendrá
la dirección del Museo, se organiza un plan de capacitación
para empresas especializadas en montaje de exposiciones, curación
e investigación museográfica que serán subcontratadas.
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