26 de Noviembre de 2000


La construcción y el equipamiento del edificio que albergará el Museo de Arte Moderno costará unos 10 millones de colones.


Escríbanos

El Museo de Arte Moderno de El Salvador ofrecerá al visitante la oportunidad de conocer y encontrar en un mismo espacio la obra plástica de los artistas más destacados que descollaron entre 1892 y 1992.
Parte de las obras que forman la Colección Nacional y el Museo Forma será incluida en las exposiciones permanentes, que serán complementadas con cuadros de otros artistas para que el público pueda tener una visión más cercana al desarrollo de la pintura en el último siglo.
Los “clásicos” salvadoreños: Salarrué, José Mejía Vides, Valero Lecha y Carlos Alberto Imery, estarán representados con sus obras más famosas.
La idea es que sirva de punto de referencia, encuentro e intercambio didáctico para maestros, estudiantes y para el público.

Único en su género

El Museo de Arte Moderno se levantará justo atrás del “Coloso de San Benito”, una escultura de 23 metros que se yergue al final de la Avenida de La Revolución que muestra a un hombre desnudo con la cabeza inclinada hacia atrás.
El Monumento a la Revolución, su nombre original, elaborado en mosaico por la artista salvadoreña Violeta Bonilla, forma parte de los elementos que destacarán en la plaza central del museo junto a la “Constitución de 1950”, del escultor méxico-costarricense Francisco Zúñiga.
El Museo de Arte Moderno, el primero en su clase en el país, se levantará en una zona de creciente riqueza cultural por su proximidad al Museo de Antropología “David J. Guzmán”, pero lo más importante es que se convierte en una ventana de promoción de los grandes de la plástica nacional.
El pintor Roberto Galicia cree que también abre una oportunidad única de rescatar y conservar obras que si bien están en buen estado, no se exhiben en las condiciones idóneas, como ocurre con la Colección Nacional.
Galicia, expresidente de Concultura y coordinador del proyecto, estima que este será un centro cultural dinámico y no un recinto aburrido y rígido para la educación, un homenaje a los “clásicos” y para promoción de nuevos valores.
La apertura de exhibiciones temáticas, retrospectivas y didácticas que permiten profundizar en la obra de cada artistas complementará los aspectos que será imposible cubrir en las exposiciones permanentes.
Los cuadros serán montados de acuerdo a un guión que elabora la historiadora del arte, Astrid Bahamond, cuya investigación incluye una visión retrospectiva de la pintura en el siglo comprendido de 1892 a 1992.
Aunque no es una versión final, Bahamond considera que por lo menos unas 86 obras extraídas de la Colección Nacional y del Museo Forma son potencialmente elegibles.

 

“Es obvio que la mayoría de los que estuvieron activos y fueron famosos en la primera mitad del siglo considerados como clásicos, Salarrué, Imery, José Mejía Vides, están incluidos, afirma la profesional.
El Museo de Arte Moderno podría considerarse como el sueño hecho realidad de la fallecida pintora Julia Díaz, quien en 1958 fundó la primera galería de arte en el país que bautizó con el nombre de “Museo Forma”, la misma colección que dará en parte vida a este proyecto.

Investigación y promoción

El Museo de Arte Moderno no es una idea nueva. En 1995, por petición y con ayuda de Concultura, el Patronato Pro Cultura dio los primeros pasos con el rescate de la Sala Nacional de Exposiciones.
Cinco años después está por completarse la mitad de los 10 millones de colones que costará el proyecto, a cuya apertura en el 2002 ayudarán actividades como las exposiciones itinerantes del Museo Forma que pasarán a sus salas una vez sea construido el edificio.
Los esfuerzos no fueron vano. El presidente de Concultura, Gustavo Herodier, piensa que este es uno de los grandes logros obtenido en el ámbito cultural, al cual esa institución ha otorgado 260 mil colones.
Roberto Galicia dice que recolectar la totalidad de los recursos es complicado, pero también cada día se unen más empresas interesadas en unirse a los esfuerzos por darle un hogar idóneo a lo mejor de la plástica salvadoreña.
Como la institución de mayor jerarquía en este campo, el museo promete ser un verdadero respaldo para el artista, no sólo consagrado, sino también para las nuevas generaciones de pintores que descollan a nivel nacional.
“Las exposiciones temporales son las que van a promocionar la pintura contemporánea a partir de 1992. Para ellos habrá exposiciones especiales” dice Galicia.

El Museo de Arte Moderno promete ser una verdadera casa para lo mejor de la pintura salvadoreña del siglo XX y una ventana de expresión para las actuales y venideras generaciones.

 

En las salas de exposición temporales convergerán no sólo actividades que refuercen a pintores consagrados, sino también a los nuevos valores; pero además el museo podrá patrocinar encuentros en cualquier punto del país o en el exterior.
De la misma manera como el Museo de Antropología, el de Arte Moderno estará dotado de un moderno sistema de seguridad de acuerdo a las normas internacionales, incluyendo un circuito cerrado de televisión.
Aunque este es todavía un un proyecto en papel promete ser una verdadera casa para lo mejor de la pintura salvadoreña en el siglo XX y una ventana de expresión para las generaciones actuales y venideras que siguen la huella de los grandes como Salarrué y Julia Díaz.

Para el 2002

El Museo de Arte Moderno ocupará una extensión de 6,520 metros cuadrados en un terreno otorgado en comodato al Patronato ProCultura por el propietario de la obra.

La construcción se iniciará a principios del 2001 y se extenderá durante 14 meses.
El diseño fue elaborado por el arquitecto Salvador Choussi.
La plaza central donde en la actualidad se levantan los monumentos de la Revolución y “Constitución de 1950” ocupará un área de 23 metros.
Constará de cinco salas, cuatro para exposiciones itinerantes, una de esculturas y la gran sala para la exhibición permanente.
En el área para esculturas se dará paso a exposiciones de artistas salvadoreños o extranjeros.
Está ubicado en el final de la Avenida La Revolución de la colonia San Benito.
Compartirá el mismo parque del Teatro Presidente con capacidad para 200 vehículos y para ocho autobuses.
Aunque el Patronato Pro Cultura mantendrá la dirección del Museo, se organiza un plan de capacitación para empresas especializadas en montaje de exposiciones, curación e investigación museográfica que serán subcontratadas.

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