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En realidad no había tenido noticias
de Octavio Paz cuando chico. Fue precisamente el verano de 1978 que
por casualidad de esas que no se dan todos los días
un antiguo compañero de infancia cargaba, dentro de sus cuadernos,
un texto de este escritor mexicano de todos los tiempos.
Años después tuve otra oportunidad de leerlo, gracias
a la gentileza de mi amigo Edgardo Morales, abogado de profesión
y asiduo lector, que me dio (en calidad de préstamo) un libro,
el que traemos a cuenta para comentarlo.
Sobre Octavio Paz se ha escrito mucho, desde sus detractores por no
lidiar con un conjunto de normas predispuestas, producto de pasiones
políticas que desligan el arte y su compromiso, hasta las palabras
que consignan el elogio dictado por una admiración consecuencia
de su labor, pasando por estudios que anteponen juicios ensamblados
en críticos ponderados.
Mientras que en torno a su comportamiento también se han tejido
diversos comentarios (negativos y positivos), los que de alguna forma
le han restado o aumentado el valor que ejerce dentro de la poética
azteca, pues sus textos reflejan un andar filosófico y el buen
uso de la palabra.
Continuando con el comentario de un hombre de letras y además
Premio Nobel de Literatura (1990) es identificar y dar al César
lo que es del César, porque difícilmente podríamos
encasillarlo, Octavio Paz es, por excelencia, un escritor con mucho
honor universal.
Árbol adentro se divide en secciones que dan un toque
mágico a su lectura: la primera, compuesta por cortes de línea
lírica, la cual presenta una amalgama de elementos vibrantes
en el ámbito que se crecen: el tiempo; la tercera, tiene un enfoque
más existencialista lindando hacia la muerte; la segunda y la
cuarta, un poco más detenida la pluma, hurga en la raíz
romántica para elevar unas cantatas al amor, en tanto que el
texto restante se compone de notas, las que según frases del
autor se denominan Estas notas escritas al margen son imprescindibles.
No son ni un comentario ni una explicación. En general, los poemas
no requieren de una explicación... En ese espacio se acumulan
consideraciones donde se dan elementos con una fuerza ponderante de
un universo escrito, los que dan al libro Árbol adentro
un toque exquisito.
Analizar las temáticas que abarca este escritor azteca no es
nada fácil, ya que como todo auténtico poeta busca el
trasfondo de una realidad burda si se quiere, pero que sirve
de termómetro para engrandecerla a través de la magia
creadora, porque el bardo no mide imágenes y hace delicioso alarde
de su bregar en lo que es la poesía. Octavio sabe escudriñar
la frase haciéndola suya: Hay luz, no la tocamos ni la
vemos. /En sus vacías claridades/ reposa lo que vemos y tocamos
(Este lado).
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Con un vasto acervo cultural, el prolífico
escritor no lleva de la mano a través de las imágenes
literarias que lindan lo filosófico, lo etéreo, lo existencial,
ya que descubre en la raigambre universal ese don y extrae la savia
de la dermis poética para enseñorearse con esa grácil
belleza, donde es posible empalagarse de ese mundo tridimensional que
envuelve a la temática más sutil como lo es Árbol
adentro. Paz ha sabido internarse en las profundidades de un romanticismo
intuición, que descubierto en su totalidad no sólo
es una punzante mirada, sino que es el verbo que puede verterse en sutiles
fragancias poéticas: La ciudad inmensa realidad diaria
hecha de dos palabras: Los otros (Hablo de la ciudad).
Incorporándolo desde el punto de vista existencialista, el autor
refleja en la lid poética la madurez del hombre, ya que le da
a cada verso una estructura uniforme, que hace de su lectura una sonoridad
en demasía: Entre lo que veo y digo,/ entre lo que digo
y callo,/ entre lo que callo y sueño/ entre lo que sueño
y olvido/ se desliza la poesía (Es decir, hacer).
Otro de los temas relevantes es el canto hacia el hombre y la psiquis,
donde incorpora las distintas sensaciones que le aquejan, pero con la
fuerza creadora que invita la poesía.
Sin pretensiones evaluativas he hurgado en los entornos poéticos
de Árbol adentro, y cada tema ha dejado en mí
un aliciente empalago, ya que este prolífico escritor de todos
los tiempos universalmente hablando permite auscultar su
palabra y relajarse con una buena taza de café.
Ficha
técnica
Autor:
Octavio Paz
Editorial: Seix Barral
Páginas: 208
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Certamen
Nacional de Pintura
El Patronatro Pro-Cultura de El Salvador
y el Consejo Nacional para el Arte y la Cultura (Concultura) convocan
a los jóvenes artistas salvadoreños al Certamen Nacional
de Pintura 2001.
Bases:
* Se aceptará la modalidad de pintura
únicamente. Las dimensiones, temas y técnicas de las obras
serán libres.
* Las obras se recibirán en la Sala Nacional de Exposiciones,
ubicada en el Parque Cuscatlán, San Salvador, entre el 8 y el
16 de octubre de este año.
* Las obras deberán presentarse junto con el currículo
resumido del artista y debidamente identificadas al dorso con su ficha
técnica completa: título, fecha, dimensiones, técnica,
valor, nombre del artista, dirección y teléfono.
* Podrán participar todos los artistas salvadoreños residentes
en el país, cuyas edades estén comprendidas entre los
20 y los 35 años.
* Cada artista podrá presentar hasta dos obras.
* Los premios serán los siguientes: primer premio ¢10,000;
segundo premio ¢5,000 y tercer premio ¢3,000. Habrá
también tres menciones honoríficas de carácter
simbólico.
* Los premios en metálico tendrán carácter adquisitivo.
Las obras premiadas pasarán a formar parte de la colección
de la empresa donante del premio.
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