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Vendedores de verduras en los mercados,
de dulces, tortilleras, zapateros, entre otros comerciantes en pequeño,
hoy pueden ver prosperar sus negocios gracias a los créditos
que brinda el Fondo Solidario para la Familia Microempresaria (Fosofamilia).
Somos una institución financiera con enfoque de género,
orientada a la atención de la familia microempresaria. Ofrecemos
un servicio de calidad a través de personal comprometido y calificado
que busca mejorar las condiciones de vida de la población salvadoreña,
explica el licenciado Jesús Antonio Peña, presidente de
la entidad.
Según el entrevistado, la institución tiene como objetivo
ofrecer créditos a los comerciantes en pequeño, en especial
a los liderados por mujeres.
Esta entidad de crédito, creada en octubre de 1999, con un patrimonio
otorgado por la Secretaría Nacional de la Familia (SNF), pretende
lograr la reactivación de la microempresa salvadoreña
por medio de financiamientos individuales y colectivos.
Una de las beneficiadas es Milagro Ortiz de Santillana, quien cambió
la palmeada de la masa de maíz para dedicarse a la venta de confites
elaborados con semillas cubiertas de miel y aderezos picantes.
Sin esconder su satisfacción explica como de tortillera pasó
a ser vendedora de maní con chile y dulce, un negocio que le
ha resultado rentable y ha sido fuente de trabajo para toda la familia.

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Todo lo formé
con el financiamiento individual que Fosofamilia me proporcionó,
dice sonriente Milagro, quien inició el negocio hace cinco años
cuando uno de sus hermanos fue en busca del sueño norteamericano
y le encomendó no abandonar a la clientela que él ya había
establecido.
La solicitud no cayó en saco roto. A la fecha, la señora
ha incrementado el negocio del maní y hasta lo ha organizado
tan bien que presume de tener cuatro rutas de ventas que cubre con su
esposo e hijos.
De
soldado a microempresario
Otra persona que ha experimentado un desarrollo
ascendente en su negocio gracias a Fosofamilia es Amílcar Acosta,
un microempresario que a base de suela, cuero y lustre ha montado su
propia zapatería en Santa Ana.
Yo elaboro cien pares de zapatos a la semana. El producto que
saco lo comercializo en casi todas las tiendas de aquí en la
ciudad, expresa con aire de orgullo este zapatero, quien se instruyó
en el oficio cuando era soldado hace más de una década.
En la actualidad guía a cuatro personas, a quienes adiestra en
el manejo preciso de la cuchilla para un corte perfecto del cuero que
servira de calzado.
Amílcar es también de los favorecidos por los créditos
otorgados en forma grupal por Fosofamilia, con montos que van desde
los ¢400 hasta ¢63,000, de acuerdo con el tipo de préstamo
requerido.
Él está sujeto a pagar a la institución tres colones
con veinticinco centavos mensuales de interés por cada cien prestados.
La forma de pago que este trabajador del calzado posee es semanal y
está sujeto a cuotas fijas que incluyen capital, interés
y ahorro, con un plazo máximo del crédito otorgado que
no pasa de un año.
Las garantías por este tipo de crédito son hipotecarias
(bienes inmuebles) e implican el correspondiente registro en el Centro
Nacional de Registros. Por tanto se requiere que el cliente o solicitante
sea propietario del terreno en el que se ubica el hábitat
productivo que se quiere formar o incrementar. Fosofamilia busca
el desarrollo de microempresas que pertenezcan a grupos familiares de
bajos ingresos, así como el crecimiento de los comerciantes en
pequeño que por sus características socioeconómicas,
tamaño y tipo de negocio no tienen acceso a ofertas crediticias
dirigidas a la atención del sector.
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Esta entidad viene a ser una
alternativa viable para aquellas personas interesadas en formar un nuevo
negocio o hacer crecer el que poseen, todo para contribuir a una mejor
calidad de vida de su respectivo grupo familiar.
¿Qué
necesita?
* Para disponer de un crédito individual
o grupal deberán estar respaldados por garantías de fiadores,
prendas e hipotecas.
* Los montos a prestar están en el rango de ¢400 a ¢
63,000. Este último monto está disponible para los que
ya son clientes.
* Todo solicitante deberá ser mayor de edad (18 años)
y salvadoreño por nacimiento.
* Iniciar o realizar una actividad productiva; formar parte activa de
un grupo y disponer de moral de pago.
* En la actualidad, Fosofamilia ha otorgado un aproximado de diez mil
créditos a los microempresarios y posee oficinas en Santa Ana,
San Miguel y San Salvador.
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