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Los días de lucha con
la cámara fotográfica revivieron en la mente de Iván
Montecinos, un experimentado fotoperiodista que cubrió el conflicto
armado en el país, pero que ahora batalla en enseñar el
arte fotográfico a tres entusiastas adolescentes, que por medio
de las fotos expresan sus sentimientos, problemas y rebeldías.
La idea de este curso básico de fotografía, para jóvenes
que tuvieran alguna relación con las pandillas, surgió
de una conversación que sostuvieron Montecinos con la cooperante
sueca Catrine Ahlman.
La socióloga europea está trabajando con el Movimiento
de Jóvenes Encuentristas (MOJE), que busca brindar otra opción
a los muchachos involucrados en las maras, ya sea por medio de charlas,
cursos de panadería, artesanía y serigrafía, con
el objetivo de alejarlos de la violencia juvenil.
Dentro de este trabajo, Catrine dice que ella tenía la idea de
que algunos de los jóvenes aprendieran a hacer fotografías,
como un mecanismo que sirviera para que expresaran sus sentimientos
libremente, pero que no sabía cómo ejecutar el plan.
Por suerte, Iván Montecinos tenía la inquietud de volver
a trabajar con las cámaras, pero esta vez alejado de las guerras
y de las aulas universitarias. Tenía la idea de enseñar,
pero no en la universidad, sino a otro nivel, como trabajar con jóvenes
en conflicto, menciona el licenciado en periodismo.
Es así como al compartir sus ideas, Iván y Catrine comenzaron
a darle forma al proyecto. Montecinos pondría toda su experiencia
y el equipo para el laboratorio fotográfico, en un trabajo adhonorem,
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mientras que la sueca ayudaría
en la obtención de fondos para la compra de las cámaras,
la película, los químicos de revelado y el papel para
las impresiones, además de seleccionar a las tres jóvencitas
entre 18 y 19 años, y que por razones de seguridad se obvian
sus nombres.
Resultados
del proyecto piloto
El curso comenzó en la segunda quincena
de agosto, y desarrollaron una clase de tres horas a la semana, que
finalizó la semana pasada.
Desde un inicio, el trabajo fue realizado con la mayor de las limitantes,
por ejemplo las cámaras utilizadas son de las más sencillas
de 35 milímetros que hay en el mercado; el laboratorio fue instalado
en la casa de una de las muchachas, donde no había electricidad
ni agua potable. La energía la consiguieron regalada de una casa
vecina.
También existía la restricción que las jóvenes
sólo podían hacer sus prácticas en el sector donde
ellas viven, para evitar que las agredieran otros pandilleros. Además
las clases las recibían con sus pequeños hijos, a los
que tenían que atender cuando éstos se desesperaban.
A pesar de todos estos problemas, había entusiasmo y mucho interés
por aprender, y eso motivó también a Iván para
seguir con el proyecto.
Es así como les impartió más práctica que
teoría, enseñándoles la composición gráfica,
el manejo de la luz y las técnicas de laboratorio; de igual manera
las llevaron a ver y estudiar las exposiciones gráficas de fotógrafos
profesionales.
Para Iván este proyecto experimental ha sido un éxito:
las muchachas aprendieron muy bien los conceptos y la técnica
básica de la fotografía; no obstante, su aprendizaje queda
a medias porque el curso ya finalizó, y surge la pregunta ¿y
ahora qué?
Aunque el curso impartido a las jovencitas no resolverá su situación
económica, ahora tienen un nuevo conocimiento y una nueva experiencia
que las ha enriquecido y ampliado la visión de sus vidas, asegura
Catrine.
Para Iván, esta experiencia lo motiva a seguir con un programa
más completo de fotografía, en donde puedan participar
más jóvenes en conflicto. Pero para eso dice necesitar
el apoyo de instituciones u organizaciones que ayudan a alejar a los
jóvenes de las pandillas, así como la colaboración
de otros fotógrafos profesionales.
En todo caso, los resultados han sido beneficiosos para los involucrados
en este proyecto. Para la socióloga sueca, esta experiencia le
será útil para trabajar con jóvenes marginados
o con problemas de identidad.
Para Iván quedó la satisfacción de haber compartido
sus conocimientos con quienes lo necesitaban. Y para las jovencitas,
haber adquirido una nueva experiencia que si bien, por el momento, no
les resuelve su situación económica, sí les ha
servido para concoer un medio para expresarse ssin usar la violencia.
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Invitación
a muestra
El
próximo miércoles 28, en el Hotel Camino Real, MOJE
realizará una exposición del trabajo ejecutado con
los jóvenes en conflicto de Ilobasco, donde mostrarán
productos artesanales y serigráficos, entre otros.
En esta ocación usted podrá apreciar el trabajo
fotográfico de las jóvenes, quienes participan con
diez fotografías cada una, en el formato 8x10. Todo esto
lo podrá apreciar desde las cuatro de la tarde hasta las
ocho de la noche.
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