25 de marzo de 2001

Un grupo de científicos de diferentes nacionalidades están investigando la fauna marina de El Salvador. Los resultados de la nueva expedición han sido exitosos.


Escríbanos

Navegando por la mar del sur, el barco “Urraca” atraviesa El Salvador de costa a costa en una expedición para investigar la fauna marina del país, trabajo que ha permitido conocer dos nuevas especies de peces de la familia gobio que la ciencia todavía no había identificado.
El grupo de 15 científicos que aborda el “Urraca” pertenece al Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, al Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian en los Estados Unidos, a la Universidad de Costa Rica, a la Universidad de Miami y al Museo del Condado de Santa Bárbara, en California, Estados Unidos.
Para conocer las tareas de estos investigadores, un grupo de periodistas fue invitado por el Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales para abordar el barco, que nos esperaba en el Golfo de Fonseca, en La Unión.
Desde la Base Naval de La Unión hasta el navío hicimos casi una hora de viaje. Al llegar a la popa nos recibieron los científicos y los tripulantes de la embarcación. Como llegamos a la hora del almuerzo fuimos invitados a comer con ellos.
Pasamos a la cocina para servirnos por nuestra cuenta. Nos esperaba una exquisita sopa de pollo y arroz blanco; pero por el movimiento continuo del mar, lo mejor era agarrar poca comida, y así evitar que se nos callera o que nos hiciera daño.
La nao está equipada con todo lo necesario para vivir cómodamente: tiene dos refrigeradoras, un congelador, mesa de comedor, camas acogedoras, televisión, equipo de vídeo y hasta computadoras manuales, todo lo imprescindible para navegar por un mes en las playas salvadoreñas.
El barco de investigación llegó a El Salvador el pasado cinco de marzo y volverá a su sede en Panamá el próximo cinco de abril. Durante este tiempo ha viajado por todo el litoral salvadoreño, desde Sonsonate hasta La Unión, para recopilar las muestras de la fauna marina necesarias para sus estudios.

Nuevo pez

Peces de la familia gobio, casi similar al de la foto, pero de una apariencia nunca registrada por la ciencia, fueron encontrados en el Golfo de Fonseca. Esta imagen fue tomada del libro “Peces del pacífico oriental tropical”, escrito por Gorald R. Allen y Ross Robertson.

Manos a la obra

Para realizar la investigación de las formas de vida marina en la costa del país, la Asamblea Legislativa dio la autorización. De esta forma los científicos realizan un reconocimiento y recolección de especímenes en los arrecifes de Los Cóbanos y otras áreas arrecifales a lo largo del país, y en los hábitats de fondos blandos, tanto cercanos como alejados de la costa, hasta una profundidad de 500 metros.
La importancia de esta investigación radica en que El Salvador es uno de los lugares con escasos estudios en cuanto a la fauna marina, y porque se quiere descubrir cuál es el lugar exacto donde convergen las faunas del norte con las del sur de América.
Uno de los resultados exitosos de esta investigación es haber encontrado dos especies (y posiblemente sean más) de gobios, que nunca habían sido encontrados en otra parte del mundo, y este descubrimiento para la ciencia marina es trascendental, asegura el doctor Ross Robertson.

 

Este investigador australiano trabaja con peces desde 1969, con el instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales labora desde 1975, y gracias a esta institución ha investigado sobre los peces de alrededor del mundo tropical en más de cuarenta sitios.
Para el trabajo que desarrolla en El Salvador los investigadores lanzan al mar una red especial que atrapa todo tipo de fauna, y que es mantenida en el fondo marino por 30 minutos, mientras es arrastrada, esto con el objetivo de sostener con vida a los peces.

Luego, cuando la red es subida se descarga la pesca y son seleccionados los especímenes que más interesan a los investigadores: peces, equinodermos (estrellas de mar, estrellas frágiles), moluscos y corales son recogidos, guardados y fotografiados, para después realizarles un estudio más profundo, como la comparación con otras especies encontradas entre México y Costa Rica.

Los resultados definitivos del estudio y las muestras serán enviados al Museo de Historia Natural de los Estados Unidos y a El Salvador, asegura el doctor Ross Robertson.
“La investigación de este grupo de científicos ayudará a incrementar el conocimiento de la población marina del país, y con estos datos será más fácil el manejo sostenible de áreas protegidas”, menciona el doctor José Enrique Barraza, especialista en recursos marinos del Ministerio del Medio Ambiente, quien también participa en la investigación.

El doctor Ross Robertson fotografía un pez de los recolectados en el Golfo de Fonseca. La toma de fotografías es un paso dentro de las investigaciones de los científicos.

Este conocimiento se hace necesario ahora, debido a los estragaos que está causando la pesca sin control. Esto si tomamos en cuenta lo que menciona el doctor Robertson: “Me impresiona la cantidad de pescadores que hay en este país. Esto ha provocado que obtengamos muchos peces muy pequeños para la investigación”.
Otro de los problemas que han enfrentado es la turbidez del agua en algunas zonas, como Los Cóbanos y el Golfo de Fonseca, lo que no les ha permitido bucear para recoger algunas muestras, menciona Robertson, quien además asegura que con esto el estudio tendría problemas.
En todo caso, el trabajo realizado en el “Urraca” es aprovechado lo más posible por los investigadores, ya que una expedición como esta alcanza un costo de 50,000 dólares.

Aunque para Robertson, un mes es poco tiempo para conocer más sobre la fauna marina de El Salvador, y no se puede comparar el estudio de 30 días como el de un año.
No obstante, los resultados de esta investigación servirán no sólo para los científicos extranjeros, sino también podrá ser empleado por los salvadoreños para conocer y cuidar más un recurso de vital importancia para el país.

 

El estudio comprende

Peces

Reconocimiento de las diferentes variedades de peces en toda la costa salvadoreña y determinar las especies que tienen poblaciones residentes. Para atraparlos usan rastras con bolsas que tienen mallas pequeñas, redes con plancton, trampas con carnada y de luz durante la noche. Para el trabajo con peces de arrecife utilizan arpones y estaciones pequeñas de rotenona, un veneno que solo afecta a peces. Su efecto es de fácil control. Este método de recolecta es necesario para muestrear peces que viven enterrados y que raramente son vistos y no pueden ser recolectados con redes o arpones. En la actualidad, según datos de Smithsonian, en El Salvador pueden existir 635 especies diferentes de peces marinos.

Equinodermos

Son las estrellas de mar, pepinos de mar, estrellas frágiles y crinoideos, una fauna poco conocida. El estudio proveerá información en los patrones de distribución y preferencia de hábitats de las especies y podrán compararse con los datos recientes obtenidos en México, las Islas Galápagos y el pacífico de Panamá. Para las especies de otros lugares que muestran una separación genética, el muestreo en El Salvador deberá mostrar si esta separación ocurre en la brecha de América Central.
El muestreo de equinodermos se realizará en Los Cóbanos y otros arrecifes por medio de rastras como dragas utilizadas para recolectar peces y moluscos de los fondos suaves, así como también muestras de sedimentos.

Moluscos

El estudio permitirá reconocer los moluscos vivos que permitan comparaciones con las colecciones fósiles, esto para conocer los cambios en la diversidad y abundancia de los animales del fondo marino durante los últimos 20 millones de años. Para esto se realizará dragados a lo largo de seis sectores cercanos y alejados de la costa, a profundidades de 10 hasta 500 metros en fondos blandos.

Corales

Con este estudio pretenden determinar el número y abundancia de las especies, describir las comunidades de corales, mapear su extensión y realizar análisis genéticos, para así determinar si las poblaciones de corales de eE Salvador tienen una mayor afinidad con la provincia ecuatorial, la provinvia norte o la provincia insular del Pacífico oriental.

Los investigadores y la tripulación del “Urraca” gastan cada semana un promedio de 1,500 a 2,000 dólares en comida y bebidas.

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