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En lo personal, me agradó
mucho la lectura de este libro. Desde un principio me
atrapó el estilo narrativo claro y sencillo,
lo que hizo que su lectura fuera placentera y voraz,
ya que desde que lo comencé a leer no quería
desprenderme de él sino hasta terminarlo.
No obstante, me disgustó el primer corte de esta
novela, porque me encontraba tan concentrado en la lectura
que cuando llegué al capítulo cuatro me
encontré con un juego de espacio y tiempo; era
como conducir un automóvil a 80 kilómetros
por hora y luego frenar lo más rápido
posible para pasar un túmulo. Así sentí
el cambio de terminar el capítulo cuatro y empezar
a leer el cinco.
Sin embargo, el libro tiene méritos en el plano
narrativo, un estilo que ha manejado muy bien la escritora
Yolanda C. Martínez, aunque me hubiera gustado
que mi mente creara más imágenes a partir
de una mayor descripción y de más adornos
literarios.
La historia trata de Irene, una joven periodista con
poco atractivo físico y de mucho talento, quien
recibe una carta de invitación de parte de su
amor platónico Thomas Jefferson Miller, un experimentado
escritor estadounidense que está muy grave de
salud.
A partir de esa carta, en Irene resucitan los sentimientos
que con tanto esfuerzo había sepultado, y se
encuentra en la disyuntiva de visitar a un moribundo
o no. Renacen también los recuerdos de los momentos
agradables que pasó con él y las ocasiones
tristes que vivió por su culpa.
La chica, que se consideraba una incomprendida por su
madre y algunas amistades, se enamoró del estadounidense
sin que él le correspondiera en nada. Un buen
ejemplo de amor platónico. Ella sembró
ilusiones sentimentales que nunca florecieron en la
mente de Thomas Jefferson Miller, y por muchos años,
esas falsas expectativas fueron el martirio en su vida.
Doce años después del último encuentro
entre Irene y Jeff, ella se encuentra en una grada mayor
en el periodismo, y aquel amor por el estadounidense
casi se ha desvanecido; pero la carta la hace refugiarse
en un lugar apartado, donde reflexiona y toma la decisión
de visitarlo, porque es aquí donde comprende
que Jeff no tuvo la culpa de todo lo que ella sufrió.
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La enfermedad de Jeff es una sorpresa para Irene, y
lo admito no sé por qué razón
me sorprendió a mí también. El
final no se los contaré; mejor lean el libro.
Lo que sí les puedo decir es que estoy de acuerdo
en el planteamiento que hace Yolanda Martínez
al señalar en forma velada que en algunas mujeres
no basta con ser buena madre y buena esposa, sino que
satisfacen su vida personal sirviendo a los demás
con una profesión.
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Ficha
técnica
Título:
El corazón es una
casa muy grande
Género:
Novela
Autor:
Yolanda C. Martínez
Editorial:
Clásicos Roxsil
Edición:
1,500 ejemplares.
Páginas:
202
Precio:
¢ 38.50
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