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Luego
del corte, las flores son lavadas con agua fresca. Después están
listas para adornar su hogar.
Mientras la brisa fresca de la mañana
crea un suave murmullo y los tenues rayos del sol hacen su inigualable
presencia en el vivero Suchican Farms, localizado entre
La Majada y Juayúa, el cuerpo menudo de Norma Santos, encargada
de los trabajadores, apenas se divisa entre los cultivos de Anthuriums
(corazón chino).
A pocos metros de esta flor en forma de corazón se extienden
los sembradíos de unas hojas de diferentes formas y tamaños.
Son los follajes que en los últimos dos años han cobrado
una gran presencia en los mercados nacionales e internacionales.
Norma se encarga de revisar cada detalle de los cultivos de flores y
follajes del vivero. Está pendiente de la hora de riego, la eliminación
de la hierba y las hojas secas, el corte de cada semana, y todo lo necesario
para garantizar la calidad del producto final.
A un kilómetro del desvío de Caluco, en Sonsonate, está
el rancho Santa Julia, donde un grupo de trabajadores corta
con sus machetes las bellas y distinguidas flores tropicales.
Después de cortadas, las colocan en unas pilas con agua fresca,
donde permanecen hasta que llega el momento de hacer los rollos de una
docena y ser enviadas al mercado San Miguelito y a las principales floristerías
del país.
Estos viveros pertenecen al sector de plantas ornamentales, flores y
follajes que han encontrado en las tierras fértiles y en el clima
tropical del país el sitio perfecto para echar a andar un negocio
que se perfila con altas perspectivas de rentabilidad y de desarrollo.

El
control de calidad exige empaquetado y traslado muy cuidadosos.
Tres
rubros de producción
La industria de plantas ornamentales se ha convertido en una nueva opción
para la exportación de productos no tradicionales, que compite
al lado de cultivos históricos como el café y la caña
de azúcar.
Ernesto Álvarez, propietario del rancho Santa Julia
y uno de los mayores productores, expresa que sembrar flores es más
rentable que el café y la caña de azúcar, porque
se trata de un negocio constante.
Dentro de los frutos ornamentales que se cultivan en El Salvador están
las plantas jóvenes y en maceta, las flores y los follajes, que
son productos cortados dirigidos al consumidor final, y otras como semillas
y bulbos.
Las dos plantas en maceta que se siembran y se exportan a Europa, Holanda,
Dinamarca y Alemania son la palmera de areca y la palmera phoenix. Los
esquejes y cañas de izote (material vegetativo sin tierra) que
son partes de las plantas jóvenes se envían a Estados
Unidos y a Holanda.
Las flores tropicales, como Anthuriums, heliconias, ginger,
ave del paraíso y sus variedades, viajan en su mayoría
hacia Estados Unidos. Uno de los mayores exportadores de este tipo de
plantas es la compañía Magic Flower.
Para adornar los arreglos florales también se producen dos variedades
de follajes. El principal es uno llamado tree fern o espárrago
silvestre, del que existe una plantación de cien manzanas de
tierra en Chalchuapa, Santa Ana.
En menor cantidad se cultiva el leatherleaf fern, conocido
como helecho de cuero. Estos dos tipos de follajes cortados se envían
a Europa, Alemania, Dinamarca, Holanda, Suecia y Japón. Las semillas
de la palmera de areca y de la palmera phoenix son comercializadas en
Estados Unidos.
Juan Manuel Alfaro, coordinador de Exportplant, un comité integrado
por los exportadores y productores de ornamen tales, menciona que las
plantas en maceta y las jóvenes constituyen el sector más
grande de exportación en El Salvador.
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En la actualidad, los follajes son el grupo
de mayor crecimiento. Existen unas 115 manzanas de tierra cultivadas
con estas hojas, que dan un toque especial a los arreglos florales.
Estos ocupan el segundo lugar en las exportaciones.
Contrario a lo que se piensa, las flores son el segmento más
pequeño de producción y de exportación. Según
Alfaro, sólo hay sembradas unas 30 manzanas de terreno a nivel
nacional. Sin embargo, esa cifra no incluye las plantaciones de otras
30 manzanas, labradas en el rancho Santa Julia.
En total, en El Salvador se destinan más de 200 manzanas de terreno
a las plantaciones de productos ornamentales, entre plantas jóvenes,
flores y follajes.
La zona occidental es la privilegiada que alberga en sus fértiles
campos los sembradíos de estos cultivos no tradicionales. Los
valles de Sonsonate y de Ahuachapán son los más matizados
con el verdor de los follajes y el arcoiris de las flores tropicales.
Con
miras al desarrollo
El clima tropical fabuloso, el sol radiante
durante los 365 días del año, su favorable humedad, sus
estaciones seca y lluviosa marcadas con claridad y su temperatura promedio
que oscila entre los 25 y los 28 grados centígrados, convierten
a El Salvador en paraíso perfecto para el cultivo de plantas
ornamentales.
Aunque esta industria no es nueva pues viene desde mediados de
la década de los 80, al principio los sembradíos
se limitaban esencialmente a las flores tropicales que demandaba el
mercado de Florida, Estados Unidos. La exportación de caña
de izote y de semilla de areca hacia países europeos era mínima.

La variedad
alexis es una de las más vendibles por su color rojo
intenso.
Según datos citados en una revista
editada por la Cooperación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT),
a finales de la década de los 80 se inicia un acelerado proceso
de diversificación y crecimiento. Esto incrementa la oferta exportable
del país a una amplia variedad de ornamentales.
Esquejes, cañas, plantas terminadas, palmeras, flores cortadas,
follajes de corte, semillas, bulbos y rizomas son los nuevos productos
que se han abierto paso hacia mercados tan exigentes como los de Europa,
Estados Unidos y Japón.
Si bien El Salvador no ofrece grandes volúmenes al exportar ornamentales,
su clave principal radica en el énfasis del control de calidad
y en la continuidad de la oferta.
El pulgarcito de América a la hora de comercializar
con el extran jero compite con otros países de la región,
como Costa Rica, el más reconocido de todos por su exportación
de más de 100 millones de dólares anuales; Guatemala,
Honduras y Nicaragua. También con la Florida.
Según Marco Tulio Castro, coordinador del Programa Nacional de
Competitividad, de enero a octubre del 2000 se exportaron más
de tres millones de dólares en productos ornamentales. En el
2001, en ese mismo lapso se vendieron al extranjero tres millones.
Para este año se espera que las exportaciones aumenten, gracias
a que se están contemplando nuevos compradores en Japón
y Holanda y existen probabilidades de iniciar negociaciones con Canadá.
Pero Manuel Alfaro sostiene que aunque las plantas ornamentales han
sido una oportunidad de diversificación, aún no han crecido
mucho. Para que algo así crezca se necesitan ciertas políticas
de desarrollo, en cuanto a vías de financiamiento, acceso de
información y capacitación técnica sobre formas
de producir, relata.

El
bastón del emperador se coloca en rollos de seis
y doce flores.
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Marielos
Carrillo, trabajadora del vivero Xochicali.
No
todo es color de rosa
Ernesto Álvarez inició el cultivo de flores tropicales
hace 12 años. De estos, nueve los dedicó a exportar hacia
Estados Unidos, Francia, Holanda e Inglaterra. Hice a un lado
el mercado interno, sin darme cuenta de que era el más interesante,
detalla.
Añade que hubo situaciones que lo hicieron reaccionar. La demanda
interna cada día se ponía mejor, los precios en el mercado
internacional habían bajado, los problemas de envío se
acrecentaban; algunas veces le dejaban tiradas las flores en el aeropuerto,
las inspecciones del Departamento de Agricultura y Ganadería
y de aduanas de Estados Unidos cada vez eran más estrictas.
En dos ocasiones los cargamentos de flores que envió fueron retenidos
por las autoridades estadounidenses, debido a que les detectaron un
animalito para ellos desconocido. Sin más opción, las
flores fueron quemadas.
Pero lo más difícil era realizar el cobro por los pedidos
que enviaba; algunas empresas no le pagaban. Más de una vez tuvo
que viajar para liquidar personalmente. Aunque asegura que las pérdidas
no fueron considerables, en 1999 tomó una decisión: dejar
de exportar.
Como todos los productos que salen del país, las plantas ornamentales
deben llenar un permiso fitosanitario. Esto implica que deben ir libres
de plagas, hongos y parásitos. Además se deben seguir
las especificaciones para cada producto en cuanto a medida, color y
cantidad.
Una de las reglas principales es que los productos ornamentales deben
ir frescos; para eso se mandan en cajas corrugadas y con alguna cobertura
(lienzos de plástico o papel periódico) que las conserve
húmedas.
Silvia Larín, propietaria del vivero Suchicam Farm,
comenta que en 1994 les surgió la inquietud de exportar, pero
se encontraron con limitantes.
Nos informamos de todo el proceso que se debe seguir, pero los
controles son muy exigentes, no permiten una sola mancha en las flores,
y se debe tener un gran cuidado de que no se pase un animalito. Por
eso decidimos quedarnos en el mercado nacional, sostiene Larín.
Para contrarrestar los problemas de servicios de carga en el aeropuerto
de Comalapa, en 1999 se contrató una nueva empresa que ha puesto
a la disposición un carro refrigerado. Esto permite la exportación
de productos más frescos.
A pesar de las dificultades, todo parece indicar que muchos productores
están cambiando sus plantaciones de café y sus campos
cultivados de caña de azúcar por una nueva industria que
ha comenzado a generarles buenas ganancias: los productos ornamentales.
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Grandes
productores
Colombia: Ubicada a ambos lados del Ecuador, con unas 12 horas
de sol al día, produce flores robustas. En 1999 sólo
el petroleo rebasó a las flores en sus ingresos por exportaciones.
Estados Unidos: Casi cuatro quintas partes de las exportaciones
de flores se destinan a Estados Unidos, segundo importador de
este producto en el mundo.
Alemania: Primer importador del mundo, alberga una pasión
especial por las rosas. La mayoría de ellas las compra
a los holandeses.
Japón: Famoso por su amor a las flores, prefiere los crisantemos,
cultivados en sus tierras. Importaciones populares son los claveles,
las rosas y las orquídeas.
Kenya: Un sol brillante y alturas de más de dos mil metros
convierten a este país en el primer cultivador de rosas
de África. La mayoría de éstas se vende en
Europa.
(Fuente: National Geographic).
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Rosas importadas
desde Guatemala
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