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Lavar dentro
de la laguna será una práctica vedada cuando se inaugure
el uso de lavaderos y baños en El Borbollón.
Hasta hace unos meses, el ganado entraba
y salía libremente de la laguna El Jocotal, a la altura de la
comunidad El Borbollón en El Tránsito (San Miguel). Y
es que por años fue el abrevadero oficial y una de las formas
de contaminación de este importante humedal.
Pero no todo era culpa de estos animales. La actividad diaria de los
miembros de esta comunidad, como la disposición de heces fecales,
basura y otros desechos producidos por mujeres que lavaban en las pequeñas
pozas formadas en sus orillas, era otra tradición que afectaba
las aguas de la laguna.
Los niveles de contaminación iban en aumento en la medida que
crecía la comunidad. La pobreza por la que emigraron decenas
de familias a las orillas de El Jocotal siguió siendo la constante
causa de ese incremento poblacional hasta el punto de que sólo
en El Borbollón se asientan 491 familias.
Napoleón Murillo, presidente de la directiva de desarrollo comunal
de El Borbollón, dice que en un inicio (década de los
40), la gente simplemente llegaba al lugar y se agarraba un pedacito
para vivir. Yo vine en 1972 y ya había bastante gente.
Es que aquí se vive bien, se sobrevive de la venta de leña
de quebracho y la piedra volcánica o de la pesca, afirma
Napoleón.
Así, El Borbollón se convirtió en una de las comunidades
que contaminan en alguna medida la laguna, pero que ahora sus habitantes
han comprendido la importancia de remunerarle un poco de lo mucho que
ella les ha dado.
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Obras
ecológicas
Durante ochos horas diarias, unas cincuenta personas, entre hombres
y mujeres, están creando algunas infraestructuras para evitar
la contaminación por años provocada. Según Napoléon,
la comunidad ha contaminado en un 70% por el funcionamiento de las fosas
sépticas y en un 30% por la gente que defecaba directamente en
sus aguas porque carecía de letrinas.
La comunidad cuenta hoy casi en su totalidad con letrinas aboneras o
lavables, así como con pozos resumideros para tratamientos de
las aguas negras. Pero era necesario hacer más y por eso se involucraron
en un proyecto de saneamiento y protección que implica la construcción
de muros, de gaviones y de lavaderos.
Con el apoyo técnico de la
organización OIKOS Solidaridad han logrado realizar un relleno
con piedra volcánica, la construcción de 300 gaviones
para evitar desprendimientos de tierra y un muro de piedra con malla
ciclón para impedir el paso del ganado a la laguna.
En este momento están edificando un abrevadero para suplir las
necesidades del ganado, así como de lavaderos y baños
con sus respectivas cajas resumideras, a fin de terminar con las actividades
que tradicionalmente se desarrollaban dentro de la laguna.
La comunidad ha aportado su mano de obra y pensamos inaugurar
estas obras en la primera semana de abril, declaró Marisol
Rivera, técnica de OIKOS y coordinadora del proyecto.
Aunque no todas las personas están convencidas de que estén
contaminando El Jocotal con jabones y detergentes, aceptan la resolución
de no lavar más dentro de sus aguas. Yo estoy de acuerdo
de lavar afuera de la laguna, pero no creo que al usar jabón
estemos contaminando, dice Gladis Argueta.
Napoleón Murillo cree que la mayor ganancia que obtienen al trabajar
en estas obras descontaminadoras es una mejor vista de la laguna y eso
atraerá a mayor cantidad de visitantes. Ahora habrá que
seguir trabajando con la concientización de los turistas y unir
el esfuerzo con el resto de comunidades que se asientan alrededor de
la laguna, a fin de preservarla como uno de los más importantes
refugios nacionales de vida silvestre.
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El
trabajo de la comunidad ha sido
vital en el proyecto.
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Obra
conjunta
Este proyecto
es financiado por la Agencia Española de Cooperación
Internacional (AECI) y el Programa Regional de Reconstrucción
para América Central (PRRAC),
como parte del programa de saneamiento ambiental integral para
la comunidad El Borbollón y la laguna El Jocotal.
La alcaldía de El Tránsito aportó maquinaria
para transportar los materiales de construcción.
La descontaminación de El Jocotal beneficiaría a
esta comunidad, considerando que unas 200 familias viven de la
pesca.
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