24 de marzo 2002



Con el apoyo técnico de la organización OIKOS Solidaridad, familias residentes en las riberas de la laguna El Jocotal trabajan en algunas obras para contribuir a su descontaminación.


Lavar dentro de la laguna será una práctica vedada cuando se inaugure el uso de lavaderos y baños en El Borbollón.

Hasta hace unos meses, el ganado entraba y salía libremente de la laguna El Jocotal, a la altura de la comunidad El Borbollón en El Tránsito (San Miguel). Y es que por años fue el abrevadero oficial y una de las formas de contaminación de este importante humedal.
Pero no todo era culpa de estos animales. La actividad diaria de los miembros de esta comunidad, como la disposición de heces fecales, basura y otros desechos producidos por mujeres que lavaban en las pequeñas pozas formadas en sus orillas, era otra tradición que afectaba las aguas de la laguna.
Los niveles de contaminación iban en aumento en la medida que crecía la comunidad. La pobreza por la que emigraron decenas de familias a las orillas de El Jocotal siguió siendo la constante causa de ese incremento poblacional hasta el punto de que sólo en El Borbollón se asientan 491 familias.
Napoleón Murillo, presidente de la directiva de desarrollo comunal de El Borbollón, dice que en un inicio (década de los 40), la gente simplemente llegaba al lugar y se agarraba un pedacito para vivir. “Yo vine en 1972 y ya había bastante gente. Es que aquí se vive bien, se sobrevive de la venta de leña de quebracho y la piedra volcánica o de la pesca”, afirma Napoleón.
Así, El Borbollón se convirtió en una de las comunidades que contaminan en alguna medida la laguna, pero que ahora sus habitantes han comprendido la importancia de remunerarle un poco de lo mucho que ella les ha dado.

 

Obras ecológicas

Durante ochos horas diarias, unas cincuenta personas, entre hombres y mujeres, están creando algunas infraestructuras para evitar la contaminación por años provocada. Según Napoléon, la comunidad ha contaminado en un 70% por el funcionamiento de las fosas sépticas y en un 30% por la gente que defecaba directamente en sus aguas porque carecía de letrinas.
La comunidad cuenta hoy casi en su totalidad con letrinas aboneras o lavables, así como con pozos resumideros para tratamientos de las aguas negras. Pero era necesario hacer más y por eso se involucraron en un proyecto de saneamiento y protección que implica la construcción de muros, de gaviones y de lavaderos.
Con el apoyo técnico de la organización OIKOS Solidaridad han logrado realizar un relleno con piedra volcánica, la construcción de 300 gaviones para evitar desprendimientos de tierra y un muro de piedra con malla ciclón para impedir el paso del ganado a la laguna.
En este momento están edificando un abrevadero para suplir las necesidades del ganado, así como de lavaderos y baños con sus respectivas cajas resumideras, a fin de terminar con las actividades que tradicionalmente se desarrollaban dentro de la laguna.
“La comunidad ha aportado su mano de obra y pensamos inaugurar estas obras en la primera semana de abril”, declaró Marisol Rivera, técnica de OIKOS y coordinadora del proyecto.
Aunque no todas las personas están convencidas de que estén contaminando El Jocotal con jabones y detergentes, aceptan la resolución de no lavar más dentro de sus aguas. “Yo estoy de acuerdo de lavar afuera de la laguna, pero no creo que al usar jabón estemos contaminando”, dice Gladis Argueta.
Napoleón Murillo cree que la mayor ganancia que obtienen al trabajar en estas obras descontaminadoras es una mejor vista de la laguna y eso atraerá a mayor cantidad de visitantes. Ahora habrá que seguir trabajando con la concientización de los turistas y unir el esfuerzo con el resto de comunidades que se asientan alrededor de la laguna, a fin de preservarla como uno de los más importantes refugios nacionales de vida silvestre.

 

El trabajo de la comunidad ha sido
vital en el proyecto.

Obra conjunta

Este proyecto es financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y el Programa Regional de Reconstrucción para América Central (PRRAC),
como parte del programa de saneamiento ambiental integral para la comunidad El Borbollón y la laguna El Jocotal.


La alcaldía de El Tránsito aportó maquinaria para transportar los materiales de construcción.

La descontaminación de El Jocotal beneficiaría a esta comunidad, considerando que unas 200 familias viven de la pesca.

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