23 de diciembre 2001

El balance ambiental cada año presenta más estancamientos y atrasos que avances significativos. Depredaciones, sobreexplotaciones de los recursos y los efectos devastadores ensombrecieron el 2001.


El ecoturismo cada día cobra más fuerza en El Salvador. Si bien la explotación turística de nuestros recursos no está mal -sobre todo si se armoniza con su preservación- no refleja necesariamente que en El Salvador haya un buen estado de salud del medio ambiente.
Miramundo, El Pital, El Jocotal y bosques vírgenes como los del cerro El Pilón en Sonsonate y de Montecristo siguen siendo islas verdes en medio de un mar casi desértico.
Según el balance ambiental hecho por la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), al final del 2001, El Salvador resultó mucho más vulnerable y dependiente de la ayuda internacional que antes de sufrir los efectos de la tormenta “Mitch” y de los terremotos de enero y de febrero.
Y es que los sismos y la sequía descubrieron la falta de normas de prevención de desastres en el país. Por ejemplo, el escaso equipo y recurso humano especializado para monitorear y recabar información que nos permita aminorar la vulnerabilidad en un país de alto riesgo sísmico y volcánico fue un ejemplo claro.
Hasta después de los desastres, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) anunció la creación de una Unidad Técnica para reunir la información sobre los fenómenos naturales generada por distintas instituciones, y gracias a la Cooperación Española se instalaron tres plantas geoquímicas en puntos estratégicos.
Además, gracias a los terremotos se podrán obtener de la NASA (Administración Nacional de Investigaciones Espaciales de Estados Unidos) imágenes de satélite e información que puede utilizarse para la prevención de desastres. Esto como resultado del convenio entre la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCDA) con la NASA en el contexto del megaproyecto del Corredor Biológico Mesoamericano.
Sólo tras el primer terremoto, cuyo mayor símbolo fue el enorme desprendimiento en Las Colinas, el Ministerio de Obras Públicas anunció un plan de mitigación que abarcaba cuatro componentes, entre ellos la actualización de las normas de reordenamiento territorial.
Los desprendimientos de tierra y bosque, como en el caso de Las Colinas, revelaron esa carencia de ordenamiento territorial. Según conclusiones de expertos extranjeros, la Cordillera del Bálsamo es un lugar inadecuado para construir, porque la zona posee actividad tectónica, con evidencias de inestabilidad antigua y la formación de taludes.

 

Mientras en Las Colinas se registraron cientos de pérdidas humanas, sobre las que cayó aproximadamente medio millón de metros cúbicos de tierra, otras vidas vivieron bajo amenaza de morir o resultar dañadas por inundaciones tras los 12,000 millones de metros cúbicos que obstaculizaron el desagüe del lago de Ilopango.
Estos terremotos nos dejaron numerosas pérdidas que ascendieron a $1,600 millones y nos sorprendieron con una débil preparación para enfrentar los desastres.
Luego vendría el invierno y con él se plantearon otros desastres similares al destructivo “Mitch”, pero resultó la otra cara de la moneda: sequía.
La zona oriental, en especial La Unión y San Miguel, fue la región más afectada. Según el MAG, se perdió más del 75% de la cosecha, se dejaron de percibir $20 millones y el hambre cundió. Esto obligó al gobierno a emprender el “Plan Sembrador” a fin de proporcionar a los agricultores semillas, créditos y asistencia técnica.
Mientras la sequía y su secuela golpeaban el oriente del país, 265 zonas consideradas como de alto riesgo esperaban los embates del invierno, el que afortunadamente no cumplió los pronósticos oficiales.


Problemas eternos

Pero al final de un año más, en El Salvador siguen vigentes problemas de gran envergadura como la disposición y el tratamiento de desechos sólidos.
Un estudio sobre los desechos en el área metropolitana de San Salvador (AMSS), financiado por el gobierno japonés, determinó que a nivel de los catorce municipios del AMSS, un 25% de las 30,000 toneladas que se generan no es recolectado.
Por eso el referido estudio recomendaba, entre otras cosas, la creación de plantas de transferencia en zonas estratégicas y de campañas de conciencia ecológica en la población para que tome un papel más participativo.

 


 

Un logro importante en esta área de recolección de desechos es el haber impulsado el Programa Nacional de Recuperación de Bolsas Plásticas, que permitiría a los productores de agua embolsada entregar una bolsa llena del producto a cambio de 25 vacías de cualquier marca. Todo esto les beneficiaría en cuanto a obtener el sello verde en sus productos.
La recolección de estos materiales estaría contribuyendo a minimizar el impacto ambiental que generan las 13,000 toneladas de desechos plásticos que se producen diariamente en El Salvador.
Y es que la falta de conciencia a nivel de las empresas contaminantes es un difícil y largo camino, ya que muchas aún no tienen plantas para tratar los desechos, y los descargan en ríos y quebradas o rellenos sanitarios.
La considerable cantidad de basura que generan los municipios del AMSS llevó incluso a la empresa Manejo Integral de Desechos Sólidos (MIDES) a pedir la autorización para construir dos plantas de tratamiento en Apopa, pero fue rechazada por el MARN porque se preveían daños en los mantos acuíferos de la zona.
El impacto de las descargas de desechos sobre nuestros ríos fue otra preocupación. Así lo denunciaron en conjunto organizaciones ecológicas no gubernamentales como CARE, Fundamuni, Salvanatura y SACDEL, para quienes el agua es cada vez más escasa y pierde más calidad porque los
ríos y los mantos acuíferos están contaminados con desacargas directas de desechos domésticos, industriales, agroquímicos, tóxicos y metales.
A juicio de Sonia Silva, de CARE, se requieren $102.5 millones para reparar daños al medio ambiente y $23 millones para rehabilitar el sistema de agua, pero en El Salvador apenas se invierte el 3.6% del presupuesto ordinario en agua y saneamiento.
Después que sus trabajos en la bocatoma y tuberías en la planta de tratamiento del río Lempa y que afectó a un millón 700 mil usuarios del AMSS, ANDA prometió resolver por veinte años el problema del desabastecimiento.
Entidades no oficiales como la UNES aseguran que la negativa de ANDA para discutir y aprobar una política nacional sustentable de gestión del agua han profundizado la crisis de abastecimiento del agua potable en el país.
Pero al problema del abastecimiento se une la necesidad de proteger y explotar de manera sustentable otros recursos naturales como los escasos bosques y la fauna silvestre. Una serie de normativas aprobadas por el pleno legislativo para proteger estos recursos fue parte de las buenas noticias ambientales este año
Ojalá que estas medidas resulten en beneficio de las malogradas Finca El Espino, la Cordillera del Bálsamo, la Laguna de Aramuaca, las faldas del volcán de San Salvador y el lago de Ilopango, que siguen siendo depredadas.
La comuna capitalina dio muestras de buena voluntad cuando dijo que tras los efectos de los terremotos serían más rigoristas en la revisión de proyectos habitacionales a fin de evitar las construcciones en zonas de alto riesgo, como ha sucedido en el cerro San Jacinto y en el volcán de San Salvador.
Por su parte, la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (OPAMSS), que se encargaría de estudiar las nuevas normas de de construcción y de urbanización, reconoció la necesidad de hacer estudios geológicos para conocer los distintos tipos de suelo que tenemos y sobre los que debería construirse.
invierte el 3.6% del presupuesto ordinario en agua y saneamiento.
Después que sus trabajos en la bocatoma y tuberías en la planta de tratamiento del río Lempa y que afectó a un millón 700 mil usuarios del AMSS, ANDA prometió resolver por veinte años el problema del desabastecimiento.
Entidades no oficiales como la UNES aseguran que la negativa de ANDA para discutir y aprobar una política nacional sustentable de gestión del agua han profundizado la crisis de abastecimiento del agua potable en el país.
Pero al problema del abastecimiento se une la necesidad de proteger y explotar de manera sustentable otros recursos naturales como los escasos bosques y la fauna silvestre. Una serie de normativas aprobadas por el pleno legislativo para proteger estos recursos fue parte de las buenas noticias ambientales este año

Ojalá que estas medidas resulten en beneficio de las malogradas Finca El Espino, la Cordillera del Bálsamo, la Laguna de Aramuaca, las faldas del volcán de San Salvador y el lago de Ilopango, que siguen siendo depredadas.
La comuna capitalina dio muestras de buena voluntad cuando dijo que tras los efectos de los terremotos serían más rigoristas en la revisión de proyectos habitacionales a fin de evitar las construcciones en zonas de alto riesgo, como ha sucedido en el cerro San Jacinto y en el volcán de San Salvador.
Por su parte, la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (OPAMSS), que se encargaría de estudiar las nuevas normas de de construcción y de urbanización, reconoció la necesidad de hacer estudios geológicos para conocer los distintos tipos de suelo que tenemos y sobre los que debería construirse.

 

 

 

Calentamiento global

El calentamiento global fue el tema de discusión a nivel mundial. Según las estimaciones de la ONU, la temperatura promedio de la superficie terrestre aumentará entre 1.4 y 5.8 grados celsius entre 1990 y 2100, mientras las aguas marinas habrán de elevarse entre nueve y 88 centímetros a lo lardo de este mismo período. Esto provocará que las capas polares se derritan e inundaciones en áreas bajas del globo como el delta del río Perla en China, Bangladesh y Egipto.

El calentamiento global también causaría que la malaria y otras enfermedades transmitidas por insectos se extiendan hacia el hemisferio norte. También aumentaría la recurrencia de ciclones, inundaciones y sequías, desplazamientos masivos de poblaciones de las zonas más afectadas y la extinción de especies.

Expertos de la ONU advirtieron que la quema de combustible de fósiles está incrementando las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, lo que tiende a atrapar demasiado calor solar. Potencias mundiales y grandes generadoras de gases nocivos como Estados Unidos de América rechazan la implementación del Protocolo de Kioto mediante el cual se pretende reducir las emisiones de gases que generan el efecto invernadero.

La Organización Mundial de la Salud anunció que más de 1000 millones de personas no disponen de agua potable y 3.4 millones mueren cada año por enfermedades que podrían ser evitadas mediante medidas sanitarias y mejor abastecimiento.

Medidas de protección

La Asamblea Legislativa aprobó la Ley de Conservación y Vida Silvestre, que permitirá conservar unas 125 áreas naturales que han estado en manos del ISTA (Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria) y que serían traspasadas al MARN. Sólo en abril de este año se entregaron siete áreas naturales protegidas y con ellas sumarían 17, de las 25 que se han identificado para que formen parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SISAP).

Un esfuerzo comunitario con el apoyo financiero de la Comunidad Española ha permitido desarrollar, en la laguna El Jocotal, un santuario de aves, un proyecto ecoturístico que asegure la preservación de este sitio natural y una mejor calidad de vida de los pobladores en sus riberas.

El gobierno de Alemania y el Banco Alemán para el Desarrollo (KFW) ofrecieron un préstamo de $12.7 millones y de $450,000 con carácter no reembolsable, para que al menos 450 empresas del país disminuyan sus niveles de contaminación (desechos sólidos o gases) utilizando tecnologías limpias y reduzcan los niveles contaminación en un 20%.

Por primera vez, el gobierno y los pescadores iniciaron la veda parcial de ostras a fin de recuperar el recurso que estaba sobreexplotado. La medida se extenderá por un año para no afectar las economías de unas 5,000 personas.

CENDEPESCA también instaló en la isla La Pirraya, Usulután, un centro de investigación y reproducción de ostras y conchas como parte del proyecto de recuperación de la especie.

La Asamblea aprobó una nueva ley para ordenar la explotacion marítima. La Ley General de Ordenación y Promoción de Pesca y Acuicultura sustituye a la Ley de Actividades Pesqueras que estaba vigente desde el 14 de septiembre de 1981.

También declaró
áreas protegidas las subcuencas de Garita Palmera, Barra de Santiago, Cordoncillo, desembocadura del río Lempa y Bahía de Jiquilisco. Tendrán un área de protección en la que sólo se podrá pescar para la subsistencia.

Los beneficios de la normativa, aparte de un mejor control en el otorgamiento de licencias para pescar y usar explosivos, podrá contar con recursos más allá de las 200 millas marinas, evitar las embarcaciones pesqueras piratas y gozar del atún y camarón para exportar y consumir en el país.

 

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