|


El ecoturismo cada día cobra más
fuerza en El Salvador. Si bien la explotación turística
de nuestros recursos no está mal -sobre todo si se armoniza con
su preservación- no refleja necesariamente que en El Salvador
haya un buen estado de salud del medio ambiente.
Miramundo, El Pital, El Jocotal y bosques vírgenes como los del
cerro El Pilón en Sonsonate y de Montecristo siguen siendo islas
verdes en medio de un mar casi desértico.
Según el balance ambiental hecho por la Unidad Ecológica
Salvadoreña (UNES), al final del 2001, El Salvador resultó
mucho más vulnerable y dependiente de la ayuda internacional
que antes de sufrir los efectos de la tormenta Mitch y de
los terremotos de enero y de febrero.
Y es que los sismos y la sequía descubrieron la falta de normas
de prevención de desastres en el país. Por ejemplo, el
escaso equipo y recurso humano especializado para monitorear y recabar
información que nos permita aminorar la vulnerabilidad en un
país de alto riesgo sísmico y volcánico fue un
ejemplo claro.
Hasta después de los desastres, el Ministerio de Medio Ambiente
y Recursos Naturales (MARN) anunció la creación de una
Unidad Técnica para reunir la información sobre los fenómenos
naturales generada por distintas instituciones, y gracias a la Cooperación
Española se instalaron tres plantas geoquímicas en puntos
estratégicos.
Además, gracias a los terremotos se podrán obtener de
la NASA (Administración Nacional de Investigaciones Espaciales
de Estados Unidos) imágenes de satélite e información
que puede utilizarse para la prevención de desastres. Esto como
resultado del convenio entre la Comisión Centroamericana de Ambiente
y Desarrollo (CCDA) con la NASA en el contexto del megaproyecto del
Corredor Biológico Mesoamericano.
Sólo tras el primer terremoto, cuyo mayor símbolo fue
el enorme desprendimiento en Las Colinas, el Ministerio de Obras Públicas
anunció un plan de mitigación que abarcaba cuatro componentes,
entre ellos la actualización de las normas de reordenamiento
territorial.
Los desprendimientos de tierra y bosque, como en el caso de Las Colinas,
revelaron esa carencia de ordenamiento territorial. Según conclusiones
de expertos extranjeros, la Cordillera del Bálsamo es un lugar
inadecuado para construir, porque la zona posee actividad tectónica,
con evidencias de inestabilidad antigua y la formación de taludes.

Mientras en Las Colinas se registraron
cientos de pérdidas humanas, sobre las que cayó aproximadamente
medio millón de metros cúbicos de tierra, otras vidas
vivieron bajo amenaza de morir o resultar dañadas por inundaciones
tras los 12,000 millones de metros cúbicos que obstaculizaron
el desagüe del lago de Ilopango.
Estos terremotos nos dejaron numerosas pérdidas que ascendieron
a $1,600 millones y nos sorprendieron con una débil preparación
para enfrentar los desastres.
Luego vendría el invierno y con él se plantearon otros
desastres similares al destructivo Mitch, pero resultó
la otra cara de la moneda: sequía.
La zona oriental, en especial La Unión y San Miguel, fue la región
más afectada. Según el MAG, se perdió más
del 75% de la cosecha, se dejaron de percibir $20 millones y el hambre
cundió. Esto obligó al gobierno a emprender el Plan
Sembrador a fin de proporcionar a los agricultores semillas, créditos
y asistencia técnica.
Mientras la sequía y su secuela golpeaban el oriente del país,
265 zonas consideradas como de alto riesgo esperaban los embates del
invierno, el que afortunadamente no cumplió los pronósticos
oficiales.
Problemas eternos
Pero al final de un año más,
en El Salvador siguen vigentes problemas de gran envergadura como la
disposición y el tratamiento de desechos sólidos.
Un estudio sobre los desechos en el área metropolitana de San
Salvador (AMSS), financiado por el gobierno japonés, determinó
que a nivel de los catorce municipios del AMSS, un 25% de las 30,000
toneladas que se generan no es recolectado.
Por eso el referido estudio recomendaba, entre otras cosas, la creación
de plantas de transferencia en zonas estratégicas y de campañas
de conciencia ecológica en la población para que tome
un papel más participativo.
|
|
Un logro importante en esta área
de recolección de desechos es el haber impulsado el Programa
Nacional de Recuperación de Bolsas Plásticas, que permitiría
a los productores de agua embolsada entregar una bolsa llena del producto
a cambio de 25 vacías de cualquier marca. Todo esto les beneficiaría
en cuanto a obtener el sello verde en sus productos.
La recolección de estos materiales estaría contribuyendo
a minimizar el impacto ambiental que generan las 13,000 toneladas de
desechos plásticos que se producen diariamente en El Salvador.
Y es que la falta de conciencia a
nivel de las empresas contaminantes es un difícil y largo camino,
ya que muchas aún no tienen plantas para tratar los desechos,
y los descargan en ríos y quebradas o rellenos sanitarios.
La considerable cantidad de basura que generan los municipios del AMSS
llevó incluso a la empresa Manejo Integral de Desechos Sólidos
(MIDES) a pedir la autorización para construir dos plantas de
tratamiento en Apopa, pero fue rechazada por el MARN porque se preveían
daños en los mantos acuíferos de la zona.
El impacto de las descargas de desechos sobre nuestros ríos fue
otra preocupación. Así lo denunciaron en conjunto organizaciones
ecológicas no gubernamentales como CARE, Fundamuni, Salvanatura
y SACDEL, para quienes el agua es cada vez más escasa y pierde
más calidad porque los
ríos y los mantos acuíferos están contaminados
con desacargas directas de desechos domésticos, industriales,
agroquímicos, tóxicos y metales.
A juicio de Sonia Silva, de CARE, se requieren $102.5 millones para
reparar daños al medio ambiente y $23 millones para rehabilitar
el sistema de agua, pero en El Salvador apenas se invierte el 3.6% del
presupuesto ordinario en agua y saneamiento.
Después que sus trabajos en la bocatoma y tuberías en
la planta de tratamiento del río Lempa y que afectó a
un millón 700 mil usuarios del AMSS, ANDA prometió resolver
por veinte años el problema del desabastecimiento.
Entidades no oficiales como la UNES aseguran que la negativa de ANDA
para discutir y aprobar una política nacional sustentable de
gestión del agua han profundizado la crisis de abastecimiento
del agua potable en el país.
Pero al problema del abastecimiento se une la necesidad de proteger
y explotar de manera sustentable otros recursos naturales como los escasos
bosques y la fauna silvestre. Una serie de normativas aprobadas por
el pleno legislativo para proteger estos recursos fue parte de las buenas
noticias ambientales este año
Ojalá que estas medidas resulten en beneficio de las malogradas
Finca El Espino, la Cordillera del Bálsamo, la Laguna de Aramuaca,
las faldas del volcán de San Salvador y el lago de Ilopango,
que siguen siendo depredadas.
La comuna capitalina dio muestras de buena voluntad cuando dijo que
tras los efectos de los terremotos serían más rigoristas
en la revisión de proyectos habitacionales a fin de evitar las
construcciones en zonas de alto riesgo, como ha sucedido en el cerro
San Jacinto y en el volcán de San Salvador.
Por su parte, la Oficina de Planificación del Área Metropolitana
de San Salvador (OPAMSS), que se encargaría de estudiar las nuevas
normas de de construcción y de urbanización, reconoció
la necesidad de hacer estudios geológicos para conocer los distintos
tipos de suelo que tenemos y sobre los que debería construirse.
invierte el 3.6% del presupuesto
ordinario en agua y saneamiento.
Después que sus trabajos en la bocatoma y tuberías en
la planta de tratamiento del río Lempa y que afectó a
un millón 700 mil usuarios del AMSS, ANDA prometió resolver
por veinte años el problema del desabastecimiento.
Entidades no oficiales como la UNES aseguran que la negativa de ANDA
para discutir y aprobar una política nacional sustentable de
gestión del agua han profundizado la crisis de abastecimiento
del agua potable en el país.
Pero al problema del abastecimiento se une la necesidad de proteger
y explotar de manera sustentable otros recursos naturales como los escasos
bosques y la fauna silvestre. Una serie de normativas aprobadas por
el pleno legislativo para proteger estos recursos fue parte de las buenas
noticias ambientales este año
Ojalá que estas medidas resulten en beneficio de las malogradas
Finca El Espino, la Cordillera del Bálsamo, la Laguna de Aramuaca,
las faldas del volcán de San Salvador y el lago de Ilopango,
que siguen siendo depredadas.
La comuna capitalina dio muestras de buena voluntad cuando dijo que
tras los efectos de los terremotos serían más rigoristas
en la revisión de proyectos habitacionales a fin de evitar las
construcciones en zonas de alto riesgo, como ha sucedido en el cerro
San Jacinto y en el volcán de San Salvador.
Por su parte, la Oficina de Planificación del Área Metropolitana
de San Salvador (OPAMSS), que se encargaría de estudiar las nuevas
normas de de construcción y de urbanización, reconoció
la necesidad de hacer estudios geológicos para conocer los distintos
tipos de suelo que tenemos y sobre los que debería construirse.

|
|
|
Calentamiento
global
El calentamiento global fue el tema de discusión a nivel
mundial. Según las estimaciones de la ONU, la temperatura
promedio de la superficie terrestre aumentará entre 1.4
y 5.8 grados celsius entre 1990 y 2100, mientras las aguas marinas
habrán de elevarse entre nueve y 88 centímetros
a lo lardo de este mismo período. Esto provocará
que las capas polares se derritan e inundaciones en áreas
bajas del globo como el delta del río Perla en China, Bangladesh
y Egipto.
El
calentamiento global también causaría que la malaria
y otras enfermedades transmitidas por insectos se extiendan hacia
el hemisferio norte. También aumentaría la recurrencia
de ciclones, inundaciones y sequías, desplazamientos masivos
de poblaciones de las zonas más afectadas y la extinción
de especies.
Expertos de la ONU advirtieron que la quema de combustible de
fósiles está incrementando las concentraciones de
dióxido de carbono en la atmósfera, lo que tiende
a atrapar demasiado calor solar. Potencias mundiales y grandes
generadoras de gases nocivos como Estados Unidos de América
rechazan la implementación del Protocolo de Kioto mediante
el cual se pretende reducir las emisiones de gases que generan
el efecto invernadero.
La
Organización Mundial de la Salud anunció que más
de 1000 millones de personas no disponen de agua potable y 3.4
millones mueren cada año por enfermedades que podrían
ser evitadas mediante medidas sanitarias y mejor abastecimiento.
|
|
Medidas
de protección
La Asamblea Legislativa aprobó la Ley de Conservación
y Vida Silvestre, que permitirá conservar unas 125 áreas
naturales que han estado en manos del ISTA (Instituto Salvadoreño
de Transformación Agraria) y que serían traspasadas
al MARN. Sólo en abril de este año se entregaron
siete áreas naturales protegidas y con ellas sumarían
17, de las 25 que se han identificado para que formen parte del
Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SISAP).
Un esfuerzo comunitario con el apoyo financiero de la Comunidad
Española ha permitido desarrollar, en la laguna El Jocotal,
un santuario de aves, un proyecto ecoturístico que asegure
la preservación de este sitio natural y una mejor calidad
de vida de los pobladores en sus riberas.
El gobierno de Alemania y el Banco Alemán para el Desarrollo
(KFW) ofrecieron un préstamo de $12.7 millones y de $450,000
con carácter no reembolsable, para que al menos 450 empresas
del país disminuyan sus niveles de contaminación
(desechos sólidos o gases) utilizando tecnologías
limpias y reduzcan los niveles contaminación en un 20%.
Por primera vez, el gobierno y los pescadores iniciaron la veda
parcial de ostras a fin de recuperar el recurso que estaba sobreexplotado.
La medida se extenderá por un año para no afectar
las economías de unas 5,000 personas.
CENDEPESCA también instaló en la isla La Pirraya,
Usulután, un centro de investigación y reproducción
de ostras y conchas como parte del proyecto de recuperación
de la especie.
La
Asamblea aprobó una nueva ley para ordenar la explotacion
marítima. La Ley General de Ordenación y Promoción
de Pesca y Acuicultura sustituye a la Ley de Actividades Pesqueras
que estaba vigente desde el 14 de septiembre de 1981.
También
declaró
áreas protegidas las subcuencas de Garita Palmera, Barra
de Santiago, Cordoncillo, desembocadura del río Lempa y
Bahía de Jiquilisco. Tendrán un área de protección
en la que sólo se podrá pescar para la subsistencia.
Los beneficios de la normativa, aparte de un mejor control en
el otorgamiento de licencias para pescar y usar explosivos, podrá
contar con recursos más allá de las 200 millas marinas,
evitar las embarcaciones pesqueras piratas y gozar del atún
y camarón para exportar y consumir en el país.
|
|