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El
mayor de artillería Roberto Arturo Alegría Rivas (izquierda)
y el capitán de ingenieros Carlos Tejada en la ex-Escuela Militar.
Después de defender sus vidas con
las armas, para el mayor de artillería Roberto Arturo Alegría
Rivas y el capitán de ingenieros Carlos Tejada resultaba sorprendente
cumplir misiones en países en conflicto sin utilizar ningún
tipo de armamento, amparados sólo a una boina azul y al emblema
de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Siguiendo el orden cronológico de los acontecimientos, retrocedemos
en el tiempo hasta una de las primeras misiones para la paz en donde
participó un salvadoreño.
Oficialmente El Salvador inició en la Misión de
la Organización de las Naciones Unidas para el Referéndum
en Sahara Occidental (MINURSO) en diciembre de 1994, con un primer
contingente de dos oficiales cuya actividad terminó en enero
de 1996, menciona el mayor Alegría Rivas.
Este oficial salvadoreño participó en el segundo contigente
en el mismo Sahara Occidental desde enero de 1996 hasta enero de 1997.
Seleccionaron a dos oficiales, recuerda el mayor, quienes luego fueron
preparados con información sobre el lugar donde estarían
por un año, con datos sobre la situación conflictiva entre
el reino de Marruecos y el Frente Popular para la Liberación
de Saguia El Hamra y Río de Oro (Frente Polisario). Este grupo
armado lucha para independizar a Sahara Occidental de Marruecos.
También los informaron sobre la cultura de la región,
la geografía, así como el papel de la ONU en ese conflicto
y cuáles serían las actividades que ellos desarrollarían.
Entre sus responsabilidades estaban verificar el cese de fuego entre
las tropas reales de marruecos y el Frente Polisario, hacer visitas
a unidades militares para controlar que no incrementaran sus tropas
y armamento.
Darle seguimiento a los adiestramientos, establecer y marcar los campos
minados, interceder en el intercambio de prisioneros de guerra, así
como investigar cualquier violación al cese de fuego.

El
mayor Roberto A. Alegria en la misión
del Sahara Occidental.
En
el centro de operaciones
Sin armas para defenderse de una agresión, y con el apoyo y la
bencidión de su familia, el mayor Alegría Rivas viajó
por tres días para llegar hasta el Sahara Occidental.
El viaje fue en avión desde El Salvador hacia Miami, luego cruzó
el Atlántico hasta Barcelona. Después voló hacia
la ciudad marroquí de Casablanca, luego se trasladó a
Raayoune, en territorio de Sahara Occidental.
La base de los observadores estaba compuesta por tiendas diseñadas
por el ejército estadounidense para usarlas en los polos, pero
que fueron adaptadas para el clima del Sahara.
Establecido en medio del desierto, el único contacto que tenía
el mayor Rivas con el mundo exterior era por medio de la radio, o cuando
obtenían los permisos de salida; entonces podían viajar
hacia Marruecos o las islas Canarias.
El abastecimiento de alimentos y otros pertrechos era dos veces a la
semana, los jueves y los sábados, por medio de helicópteros,
menciona Alegría Rivas.

El
mayor Alegría con nativos del Sahara Occidental en el desierto
Pequeño
suceso
El incidente más fuerte que el mayor
Rivas recuerda fue el de mayo de 1996: El Frente Polisario acusaba
a las Naciones Unidas de ser parcial al favorecer al reino de Marruecos,
y como represalia cercaron durante tres días el campamento de
observadores donde yo estaba asignado en medio del desierto. Estábamos
diez observadores: de Venezuela, Honduras, Estados Unidos, Bangladesh,
Paquistán, China, Egipto, Malaysia y El Salvador, compañeros
con quienes nos comunicábamos en inglés.
Entonces el Frente Polisario no nos permitió ejercer nuestras
funciones, ya que diariamente salían del campamento dos patrullas
a realizar las misiones propias de observadores; durante esos tres días
simplemente no nos permitieron realizar nuestro trabajo. Al final llegó
un comandante de la misión, un general de brigada de Bélgica,
y se solucionó todo, y continuamos desarrollando nuestra función.
Para el oficial salvadoreño esa misión ha sido importante
para dar a conocer al país, porque aunque esdifícil
creer, uno se encuentra con personas de otra parte del mundo que ni
siquiera saben dónde está ubicado El Salvador, señala
el militar, quien asegura que si le presentan la oportunidad de participar
en otra misión sin armas, de inmediato dijera: ¡Sí,
señor!
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Por
la paz del mundo
Durante diez días,
El Salvador es la sede para el Ejercicio de operaciones de mantenimiento
de la paz norte 2002, en la que participan 22 países.
El ejercicio de operaciones de mantenimiento de la paz inició
el 17 de junio y termina el viernes 28.
Militares y personal civil se preparan aquí con la intención
de participar en un futuro como miembros de las misiones de paz.
La actividad es auspiciada por el Comando Sur de los Estados Unidos.
El ejercicio está diseñado para dar los conocimientos
teóricos y prácticos para saber cómo actuar en
una misión de paz, y para eso se ha inventado un país
en guerra, Iwistán, donde se simulan diferentes problemas, algunos
ficticios y otros que han nacido de la experiencia de verdaderas misiones
de paz.
Guerra electrónica
Las prácticas virtuales se realizan por medio de un sistema de
computación con programas especializados, las delegaciones de
cada país tienen acceso al campo de acción por medio de
una computadora, y le asignan una misión específica, luego
recibe los posibles problemas a enfrentar, y ellos deben buscar las
soluciones más idóneas.
La simulación de una misión no sólo involucra el
aspecto militar; también incluye las relaciones sociales, culturales,
políticas y económicas con los nativos, menciona el teniente
coronel Héctor López, subjefe de División de Ejércitos
Tácticos del Ejército Sur de Estados Unidos.
Las misiones de paz deben verificar el cese al fuego entre las etnias
que están en pugna, controlar los brotes infecciosos de cólera
u otras enfermedades, construir centros médicos, hacer justicia
frente a un hecho delictivo como una violación sexual, curar
heridos y hasta alimentar o conseguir agua para los necesitados. Si
no satisfacen una de estas necesidades se corre el riesgo de que los
frágiles hilos de la paz se rompan, debido al descontento social.
Aval internacional
Esta actividad sería acreditada por la designada especial de
la ONU para el desarrollo de los ejercicios, Dame Margaret Anstee.
En El Salvador es la segunda vez que se realiza este tipo de actividades.
La primera vez fue en 1997, aunque fue de una magnitud inferior a la
de este año.
Ya en la realidad, el país ha participado en once misiones de
paz en Kuwait, Sahara Occidental, Guatemala, India y Paquistán,
Chipre, Georgia, República Democrática del Congo, Sierra
Leona, Etiopía y Eritrea.
Los países que participan en los ejercicios son Antigua y Barbuda,
Bahamas, Barbados, Belice, Costa Rica, Dominica, El Salvador, Estados
Unidos, Granada (Grenada), Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México,
Nicaragua, Panamá, San Kitts y Nieves, Santa Lucía, San
Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago.

Demostración
virtual de una operación de mantenimiento de paz.
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Conflicto
africano
El Sahara
Occidental fue ocupada por España desde 1884, debido a
los intereses pesqueros y estratégicos de la potencia europea.
En 1904,
Epaña y Francia fijaron las fronteras del Sahara español.
La población rechazó y combatió la presencia
extranjera con el respaldo leve del sultán de Marruecos.
Años
después, tribus saharauis se unieron a la División
Sur del Ejército de Liberación Nacional (ALN) de
Marruecos en su lucha anticolonial. Pero la independencia marroquí
en 1956 los dejó solos.
En 1968
fue creado el Frente de Liberación del Sahara, antecedente
del Frente Popular para la Liberación de Saguia el Hamra
y Río de Oro (Frente Polisario), establecido en 1973.
El 14
de noviembre de 1975 España entregó el Sahara a
Marruecos y a Mauritania. El Frente Polisario lucha desde entontes
por crear un Estado independiente.
El Frente
Polisario, y el Ejército Real de Marruecos se enzarzaron
en violentos combates, que se intensificaron en 1976 con la proclamación
de la República Árabe Saharaui Democrática
y se prolongaron hasta el alto al fuego de 1991.
El
seis de septiembre de 1991 se firmó una tregua entre Marruecos
y el Frente Polisario, declarándose un alto al fuego que
debía conducir a unreferéndum de autodeterminación.
Para
tal fin, la ONU creó la Misión de Naciones Unidas
para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO).
En la actualidad, la misión de la ONU todavía se
encuentra activa, y participan tres salvadoreños más
como observadores.
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Capitán
de ingenieros
Carlos Tejada.
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El
capitan Carlos Tejada en un campamento con sus compañeros argentinos
en la zona desmilitarizada, en la misión de mantenimiento de
la paz que verificó el cese del fuego entre los aliados e Irak.
Desde
Morazán al Golfo Pérsico
Después de vivir las últimas acciones militares del conflicto
armado salvadoreño en Perquín, en el norte de Morazán,
el capitán Carlos Tejada tuvo que olvidarse de la zona montañosa
y fresca para viajar al desierto en Kuwait, donde
cumplió una misión de paz.
Esta vez no hubo
una orden, le pidieron su participación voluntariamente, asegura
el capitán de ingenieros Tejada. La misión era viajar
hacia el Golfo Pérsico, al emirato de Kuwait, donde la tensión
militar todavía se mantiene latente.
La invitación provenía del gobierno de Argentina. Ellos
participaban con un contigente militar en las tareas de las misiones
de paz, y querían que un representante de El Salvador los acompañara.
Es así como Carlos Tejada fue seleccionado, y le preguntaron
si quería participar en esa misión por un periodo de seis
meses. La decisión fue tomada de inmediato, y con el apoyo de
su familia el 15 de febrero de 2000 partió hacia Argentina, donde
se prepararía para la Misión de Observación
de Irak y Kuwait (UNIKOM).
Arribó a Buenos Aires, donde se integró al ejército
argentino, y por 15 días fue adiestrado en operaciones de paz
y sobre la cultura iraquí y de Kuwait. Allí le enseñaron
los procedimientos a seguir establecidos por la ONU, así como
el qué hacer y qué no hacer en la vida práctica.
Por ejemplo, les prohibieron tomar bebidas alcohólicas, ya que
los árabes consideran a la cerveza como una droga. No hablarle
a ninguna mujer musulmana; atender estrictamente las señales
de tránsito y no tomar agua delante de algún islámico
cuando celebran el Ramadán.
El Ramadán es el noveno mes del año musulmán, consagrado
al ayuno y privaciones, como la abstención de alimento, bebida,
perfumes, tabaco y relaciones sexuales, desde el amanecer hasta la puesta
del sol.
Sin mayores incidentes
Desde Buenos Aires viajaron en avión hacia la ciudad alemana
de Frankfurt, y después hacia la ciudad de Kuwait, capital del
emirato, de donde se desplazaron hacia el desierto. La misión
de paz, que incluía a otros 35 países, debía verificar
su cumplimiento en la zona desmilitarizada que iba desde el Golfo Pérsico
hasta la frontera tripartita entre Irak, Kuwait y Arabia Saudita.
Dentro del contigente argentino yo estuve en el comando de la
compañía como auxiliar de operaciones. Era una compañía
de ingenieros militares, cuyas misiones eran básicamente dos:
la destrucción de artefactos explosivos dejados por la guerra
del golfo y el mantenimiento de las rutas de patrullaje en la zona desmilitarizada,
recuerda el capitán Tejada.
Estar en ese lugar era una situación delicada, ya que no
andábamos armados; entonces se corría un poco de riesgo,
sobre todo al adentrarse en territorio iraquí donde era un poco
hostil, menciona.
El militar recuerda de una misión donde les tocó construir
un atracadero, en el lado iraquí, fuera de la zona desmilitarizada,
cuando unos niños motivados por los adultos los apedrearon al
pasar en los vehículos de las Naciones Unidas.
Fuera de ese incidente, la misión de paz se desarrolló
de forma positiva, pero lo mejor de todo es que se logró el reconocimiento
de los militares salvadoreños en este tipo de actividades, asegura
el capitán Tejada, quien al igual que el mayor Rivas estaría
dispuesto a enfrentar otra misión riesgosa sin llevar arma alguna.

Teniente
coronel Héctor López, del ejército sur de Estados
Unidos.
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En
la famosa Tormenta
del desierto
El conflicto del Golfo Pérsico se inició el dos
de agosto de 1990, cuando el líder de Irak, Saddam Hussein,
invadió y seis días después anexionó
el emirato de Kuwait. El objetivo aparente era controlar las reservas
petrolíferas kuwaitíes.
Entre
agosto y noviembre de 1990, el Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas aprobó una serie de resoluciones, que culminaron
en la demanda expresa a Irak para que se retirara incondicionalmente
de Kuwait el 15 de enero de 1991.
Al desobedecer la orden de las Naciones Unidas, los iraquíes
fueron atacados por Estados Unidos, Gran Bretaña, Egipto,
Siria, Francia y Arabia Saudita, en la operación militar
bautizada Tormenta del desierto, obligándolos
a retirarse del emirato. Es entonces que se establece la Misión
de Observación (UNIKOM) para estabilizar la situación
de Kuwait.
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