Vamos al especial

 
 

 

“La poesía es la definición, la lengua, la experiencia plena de un hombre y su vida” (José Coronel Urtrecho).


 

Una de las cosas que más me apasiona de una lectura, ya sea en prosa o en verso, novela, teatro o cualquier otro escrito que vaya en función de la cultura es la sencillez de la palabra y, si esta logra mantener su frescura al compás del tiempo, es decir someterse a ella e impregnarse de su magia, después de tres décadas, ya caminó bastante.
Renán Alcides Orellana acaba de publicar un texto, con Editorial Abril Uno, donde ha logrado lo anterior y más, porque en cada verso constatamos que la metáfora no es excusa para empalagar al lector con su libro que, aunque no ha surgido a la palestra literaria salvadoreña con mucha pompa, permite solazarse con sus más de cincuenta páginas.
La frescura que se imprime en “Corazón adentro” hace del autor un poeta de mucha fuerza, reflejando en ese libro un canto a la intimidad, ya que despierta la sensibilidad del lector, traduciendo las vivencias que llevan la simiente de tres décadas compiladas en un solo tomo.
“Hace tiempo que fuimos más que amigos/hoy/sin embargo/recuerdo las algas de tu pelo...”. Esta es la poesía de Renán, versos que no necesitan de muchas frases rebuscadas para expresar algo, pues lo sublime y lo íntimo están en un solo canto.
“Corazón adentro” mantiene la magia creadora y nos lleva de la mano para conocer la intimidad del verso, ya que el autor ha sabido compilar con paciencia y mucho tino esta breve antología.
En “Corazón adentro” hay treinta años de poesía, treinta inviernos de nostalgias, treinta primaveras hablando del amor; versos dedicados a la novia, luego esposa y después madre: “contigo retomé la vida/calcé mis sandalias nuevamente/y huyeron los alcoholes...”.

 

También encontramos versos dedicados a su padre, a sus retoños, a su primo Antonio, al combatiente que recorre Torola con su antena al hombro y su fusil con la mira hacia el futuro: “carabina al hombro/la gente lo vio/partir decidido/rumbo a la montaña...”.
Si bien Renán es periodista de profesión y con estudios de abogacía, su dedicación a la poética le ha permitido despertar la sensibilidad de sus lectores, puesto que la justeza de la palabra y el verso han buscado el equilibrio.
Orellana cautiva con sus tropos versolibristas, pues, con mucha sencillez en el vocablo, describe magistralmente toda una vida dedicada al oficio de manchar papel.
Por ello retomamos las palabras de Ernesto Cardenal, uno de los grandes literatos nicaragüenses, quien manifiesta que “para cantarle al amor y a la ternura no es necesario hacerlo con frases rebuscadas; lo que importa es el mensaje y que este reciba el trato debido de su interlocutor...”.
En “Corazón adentro”, Renán nos habla de su pueblo natal, de su niñez y sus evocaciones junto a su padre: “mi padre solía detenerse en el umbral/frente a la calle/y preguntaba/hasta cuándo estaremos condenados a la vida...”. He aquí la muestra de la sencillez y de la ternura.
Lo anterior se traduce como la belleza en la poética; elementos esenciales para hacer de “Corazón adentro” un libro que vale mucho en el nuevo milenio, porque hay tropos empapados de amor y mucho más.
Desde nuestra óptica, Renán debe seguir —como lo ha hecho hasta ahora— compilando más versos y regalarnos otras tres décadas de poesía.

 

Ficha técnica

Título:
Corazón adentro


Editorial:

Abril uno

Páginas: 56.

Escríbanos

 


 


Clamó mi voz al infinito
y al contemplar el azul del cielo
sentí que estaba en un desierto,
o tal vez soñé que había muerto,
y oí su voz como en inmenso duelo.
Ser poeta en estos días es demencia,
dime ¿quién te escucha?

Sin embargo, toma el arado,
abre tu surco y sigue tu lucha
y tu voz rasgue el cielo
aquí desde el silencio.

Solloza el alma huérfana y desnuda
en esta esquina del tiempo,
fría, insensible y muda,
aquí desde el silencio,
como en un cristal ya roto,
navegando en el olvido,
estas líneas son sollozos de mi alma,
fantasmas de mi corazón.


 

Escríbanos

 




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