Vamos al especial

 
 

 

Por vez primera la originalidad y el ingenio del artesano salvadoreño del mueble serán exhibidos en su conjunto durante cuatro días de este mes en el Museo Nacional “David J. Guzmán”.

 

Reflejan parte de nuestra identidad y de la laboriosidad del artesano salvadoreño que se esfuerza por sobrevivir. Un respaldo de cama, una silla o un sofá en sus diferentes estilos y formas son expresiones ingeniosas que van más allá de la simple utilidad.
La Primera Feria del Mueble Artesanal, que Concultura organizará el 26, 27, 28 y 29 de octubre en la plaza del Museo Nacional de Antropología, se convierte en un espacio con dos propósitos: demostrar la capacidad creativa del artesano nacional y otorgar a estos artistas anónimos la posibilidad de comerciar sus creaciones.
Se espera reunir entre 40 y 50 artesanos de todo el país. Eduardo Saravia, director de Fomento Artesanal de Concultura, dice que se han confirmado representaciones de Nahuizalco, La Palma, Usulután, Juayúa, Izalco, Apaneca, Ataco y el penal La Esperanza, entre otros.
Durante cuatro días se tendrá la oportunidad de apreciar todo tipo de muebles elaborados en mimbre, madera de pino, cedro, laurel, caoba, ciprés, bambú, café y bejuco “chupa chupa”, entre una gran variedad de estilos, formas y tamaños, ya sea decorados o en el color original de la madera u otros materiales.
Así, esta feria se ha organizado en cuatro partes: la exhibición del mueble con sus fichas de información sobre procedencia, estilo, autor, etc.; demostración sobre el procedimiento de elaboración de los muebles; exhibición para venta, en donde los interesados en comprar puedan contactar con el artesano y obtener la información necesaria.
La cuarta parte está destinada para que los asistentes puedan degustar comidas típicas o disfrutar de presentaciones de títeres, de danza folclórica y popular, y música en varios géneros.

 


Don David Villalobos, un ebanista capitalino, dice no haber sido invitado a esta actividad, pero cree que es una buena oportunidad para el artesano del mueble que peligra desaparecer por varias razones: la falta de capacidad de pago en la gente para adquirir productos de calidad y porque los jóvenes quieren remuneración por aprender el arte de hacer muebles.
“La gente busca créditos y yo, por ejemplo, no puedo otorgarlo porque carezco de capital de trabajo”, dice don David, propietario de un taller que da trabajo a seis operarios y de donde se producen muebles con finos acabados e impresionantes decorados a mano, según el estilo (inglés, francés, colonial, etc.) que el cliente escoja.
La Primer Feria del Mueble Artesanal promete ser una atractiva vitrina donde el visitante puede tomar dos decisiones: comprar o simplemente admirar la obra de arte que los salvadoreños son capaces de crear.

 

 

 

 


¿Artesanos en decadencia?

Eduardo Saravia, de Concultura, dice que en El Salvador se han perdido o están por desaparecer muebles rústicos tan típicos de las casas rurales o pueblerinas, como las bancas hechas con un tabla o pieza de madera sostenida por dos palos en forma de “Y”, camas y sillas de pita o de tiras de hule, bancos circulares, sillas de reglas de madera, cajones para guardar ropa y banquetas o “cucas”, entre otros.
La feria posiblemente incluya la exhibición de estos artículos del hogar, a fin de que los visitantes los conozcan. Al igual que estos muebles, también existen artesanos que están en decadencia o han desaparecido.
Saravia dice que recientemente levantaron un censo a través de las Casas de la Cultura, pero que aún no se han distinguido quienes trabajan artesanalmente los muebles y quienes lo hacen a manera industrial o semiindustrial.
Según este funcionario, un 80% de los artesanos sobrevive con dificultad en estos tiempos de competitividad, porque son renuentes a cambiar el estilo de sus creaciones, como por ejemplo agregar mayor o diferente colorido, que es lo que muchas veces atrae al comprador.


 
 

 




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