|

La bella, una dama inquieta
y maliciosa camina de un lugar a otro, comentando los beneficios de
tener dos amantes. En un instante y casi sin advertirlo aparecen sus
dos enamorados, quienes se insultan y pelean con el fin de llamar la
atención de su amada.

La mujer infiel, sin saber por quién
decidirse, encuentra una salida escabrosa: quien le lleve el rabo del
diablo será el dueño de su corazón. Los dos hombres,
ciegos por amor, inician la búsqueda...
Así se desarrolla la obra Qué difícil es
decidirse, una de las tantas piezas teatrales llevadas al escenario
por el grupo Teatro Universitario de la Universidad de El Salvador (UES),
un equipo de 23 jóvenes inquietos y atrevidos, pero con un inmenso
amor por la representación.
Son estudiantes de la diferentes facultades de la UES y su edad raras
veces sobrepasa los 23 años. Con sus rostros alegres, mochilas
al hombro y pronunciando una que otra broma se dirigen hacia el lugar
donde su presentación siempre será bien recibida; puede
ser una comunidad, un parque o un centro educativo.
Se destaca el profesionalismo de sus montajes. Aun con pocos recursos
se imponen en el escenario y roban la atención del público
de todas las edades.
Milagro Acevedo, miembro del grupo y estudiante de sicología,
cuenta que tiene año y medio de haberse unido a esta experiencia.
Desde pequeña soñó con actuar en teatro.
Todos nos llevamos como una familia; somos muy unidos, asegura.
Esta consideración también es compartida por Giovanni
Misael, de 19 años, quien tiene dos años de hacer teatro.
Debido a que los estudiantes terminan su carrera o tienen que trabajar
se ven obligados a abandonar el grupo; por eso el grupo se renueva de
forma constante.
Pero la semilla queda planteada, como en el caso de Waldo Isaac Mejía,
de 30 años, docente de la Facultad de Economía, quien
desempeña el papel de la bella en la obra Qué
difícil es decidirse.

|
|
|
Frutos a pesar
de los problemas
César Pineda, director de
Teatro Universitario, expresa que la misión del grupo es
hacer un teatro popular, de la comunidad para la comunidad,
sin ser lucrativo, porque toda la gente tiene derecho a divertirse.
Comenta que son el único grupo de teatro que hace con cuatro
presentaciones mensuales. No se detienen, a pesar de las dificultades
económicas; no cuentan con un presupuesto y ni siquiera
tienen un local adecuado para ensayar.
Hemos tenido que andar de edificio abandonado en edificio
abandonado, de bandera amarilla a roja, explica desilusionado,
al referirse al poco apoyo que reciben de las autoridades universitarias.
Pineda habla de la necesidad de que la UES retome la bandera del
arte y se vuelvan a repetir los tiempos de gloria de la década
de los 50, cuando se tenía un Departamento de Teatro con
presupuesto y profesores.
Pero más que conversar sobre limitantes, Pineda es partidario
de halar sobre los logros. Rememora que en 1995 alcanzaron 106
presentaciones con la obra El retablío de don Cristóbal,
de García, Lorca recorrían muchas colonias, parques
y plazas.
En 1997 estrenan Hombre y mujer, tres piezas cortas
de Tomás Urtasategui; en 1998 se presenta Luz negra,
de Álvaro Menéndez Leal, y en 1991 llevaron al escenario
dos obras: Alas sobre el muro, montaje de creación
colectiva, y El oso, de Antón Chejov.
La mayoría de estas piezas teatrales se ha presentado en
el campus universitario, en centros educativos y en comunidades
rurales. Cada montaje ha llegado aproximadamente a un centenar
de presentaciones.
Por estos logros no han existido placas ni reconocimientos,
pero es gratificante, porque nos queda la satisfacción
de haber llevado sonrisa a la gente, subraya César
Pineda con el entusiasmo que lo caracteriza cuando habla de teatro.


|
|

Los payasos universitarios
Además de los montajes, el
grupo Teatro Universitario lleva alegría a la gente a través
de las representaciones de payasos, una rama marginal de las artes
escénicas.
Durante la emergencia por los terremotos se mostró la nobleza
de los miembros del grupo. Todos querían ayudar, pero no
sabían cómo hacerlo. Al fin se les ocurrió:
hay tragedia, llevemos comedia.
Fue así como se unieron a UNICEF y se trasladaron a los
lugares más afectados por los desastres y realizaron 25
representaciones con payasos. De nuevo el pago fue el mejor de
los regalos: la sonrisa de los niños.
Tuvieron la oportunidad, no sólo de llevar alegría,
sino de preguntar a los niños qué les pasaba y cómo
se sentían. Me impactó tanto oír gritar
a los niños los payasos, los payasos ,
recuerda Pineda.
Y son esas satisfacciones, como llevar diversión a la población,
lo que hace seguir adelante al Teatro Universitario.
Para los próximos meses piensan montar una obra con presupuesto
asignado, con utilería y con todo lo necesario: Escuela
de mujeres, una comedia griega de Aristófanes, presentarse
en un festival de teatro, pero sobre todo no perder la filosofía
que los caracteriza: hacer arte para el pueblo.
Por ahora, el director de Teatro Universitario es claro al afirmar
que son un grupo lleno de sueños. Son Quijotes que se enfrentan
contra los molinos de viento, y esa lucha genera esperanzas y
ese es su pago.
Resurge
de las cenizas
* Teatro Universitario
nació a mediados de 1950, al mando de André Moreau
y de Edmundo Barbero; más tarde fue dirigido por Edwin
Pastore, Mario Tenorio y otros destacados artífices del
teatro en el ámbito universitario.
* Esta fue la mayor época de oro de las artes escénicas
en la UES, había apoyo del gobierno y de las autoridades
universitarias. Había un Departamento de Teatro con presupuesto
y profesores.
* Roque Dalton, Manlio Argueta, Roberto Armijo, Isabel Dada y
Álvaro Menéndez Leal, entre otros, fueron integrantes
del movimiento artístico.
* En los años 70 se le quita la ayuda estatal y cae en
un estancamiento que duró más de veinte años
y casi lo lleva a su total extinción.
* En 1993, el grupo Teatro Universitario resurge con la finalidad
de dar una nueva orientación al trabajo artístico-cultural
de la UES y concienciar a la población salvadoreña
de la realidad existente.
* Actualmente pertenece a la Secretaría de Proyección
Social de la UES.
|

|