22 de abril de 2001

"La arcilla puede convertirse en cualquier cosa", dice el ceramista Ah León. Pocos artistas pueden colocarse a su par a la hora de engañar la vista de los observadores, haciéndoles creer que la arcilla es algo diferente.


Escríbanos

Cuando una tetera elaborada por Ah León fue llevada a Estados Unidos en 1987, él no tenía idea de que su creación estaba destinada a traer un cambio extraordinario a su carrera.
Ah León es el nombre profesional del ceramista Chen Ching-Liang, cuya esposa llevó la tetera con ella cuando fue a estudiar pintura en la Universidad del Estado de Nueva York.
Un día, ella mostró la tetera a varios intelectuales de la cerámica. Ellos prodigaron elogios a la pieza, y Ah León fue invitado para exhibir sus obras y conversar sobre su técnica. Desde entonces, el ceramista, originario del distrito de Pingtung en el sur de Taiwan, ha ido construyendo su reputación internacional con otras exhibiciones en Estados Unidos y Europa.
Para la mayoría de los artistas, el camino hacia la realización propia nunca es fácil, y para Ah León también ha sido igual.
Criado en una comunidad agrícola, se esperaba que fuera un agricultor y ayudara a sus padres. Nadie pensó que aspiraría a recibir educación universitaria, que en esa época era considerada un lujo. Pero Ah León decidió dejarlo todo para hacer su sueño realidad. Hubo un altercado familiar y se trasladó a Taipei sin ninguna ayuda financiera de sus padres. En 1972 aprobó el examen de entrada universitaria e ingresó al departamento de Bellas Artes de la Academia Nacional de Artes de Taiwan. Contaba con 19 años.
Estudió pintura, y pronto descubrió que prefería el surrealismo. En esa época (a principios de los setenta), la cerámica no era reconocida como un tema idóneo para estudio académico (estaba relegada a la categoría de artesanía) y en cualquier caso, Ah León no tenía mucho interés en ella. A pesar de todo, sus años de experiencia con el surrealismo tuvieron un profundo efecto en su carrera posterior como ceramista, porque las obras que le han hecho famoso comparten la fascinación surrealista, especialmente en los detalles y texturas de la superficie.

Fuego y tierra

El gran cambio de dirección llegó en 1976, poco después de graduarse. Descubrió que era casi imposible ganarse la vida con la pintura. Taiwan no era aún una sociedad económicamente sofisticada, y la gente no tenía dinero para invertir en artistas desconocidos e inexpertos. También llegó a la conclusión de que tanto los estilos de pintura chinos como los occidentales estaban sobrecargados de tradición, lo que para él no era un reto ni le daba satisfacción.
El joven artista decidió abandonar sus pinceles y probar otro medio donde su imaginación pudiera jugar un papel más importante. Y descubrió la magia en la combinación del fuego y la tierra. "La arcilla puede convertirse en cualquier cosa. No es muy difícil copiar pinturas, pero es imposible producir dos piezas de cerámica idénticas. Esta forma de arte es única. Además, la cerámica dura mucho más que las pinturas. Pasarán dos o tres mil años antes de que los colores de una tetera comiencen a desvanecerse. No se puede decir lo mismo de una pintura", explica.
Para mejorar sus destrezas técnicas se postuló como aprendiz de ceramistas experimentados en varios lugares de la isla. El primer paso en el proceso de transformación de principiante a ceramista duró de 1978 a 1982. En retrospectiva, Ah León considera que esa época es la base de su carrera, cuando el arte y la técnica se combinaron para moldear su estilo individual, dotándolo con una mezcla de destrezas necesarias para establecer su reputación.

 

Al principio se dedicó a la cerámica funcional, ya que podía encontrar mercado, a diferencia de las piezas puramente artísticas. Poco después se concentró en la creación de teteras, reconociendo el importante lugar que ocupan en la cultura china.
Todos los interesados en teteras y tazas de té descubren, tarde o temprano, Yixing, una ciudad de la Provincia de Jiansu en China continental, famosa desde la época final de la dinastía Ming (1368-1644) por su producción de teteras de cerámica, pequeñas y en tonos mates, hechas de una arcilla violeta rojiza. Ah León no fue una excepción, y en gran medida, gracias al legado cultural de Yixing, se convirtió en "el creador de las teteras de cerámica taiwanesas".

Sello único

Ah León buscó a ceramistas expertos que le pudieran enseñar algo sobre el estilo Yixing. Al mismo tiempo comenzó a coleccionar servicios de té de estilo Yixing. En 1986 se incorporó a la Escuela de Té Tien Ren, organización privada establecida para cultivar el interés en las tradicionales relacionadas con el té de China, donde impartió clases durante seis meses. Pero fue en 1990 cuando pudo realizar su ambición de viajar a Yixing y ver por sí mismo la fuente de su inspiración.
Con el trascurso de los años, Ah León ha desarrollado una técnica individual propia. Cuando comenzó a hacer cerámica al estilo Yixing en 1982, la arcilla local más popular no era del mismo color que la de Yixing. No obstante, la arcilla de Miaoli, rica en hierro, de color ladrillo, ha sido el medio de autoexpresión que le ha convertido en un ceramista único.
Es posible que la arcilla de Miaoli no sea perfecta --tiene alto contenido de arena y no es muy flexible--, pero es casi ideal para el propósito de Ah León. "Le lleva mucho tiempo a un principiante usarla a la perfección. Pero yo ya tengo más de diez años de experiencia, y sé cómo moldearla", dice.
Ah León fue más allá de la tradición principal de Yixing al darle mayor funcionalidad a sus servicios de té. El artista-inventor creó un recipiente de cerámica elaborado de arcilla ininflamable con una válvula para el vapor colocada en la parte posterior, opuesta al pico. Cuando la vasija está vacía a la mitad, expulsa el vapor por la válvula y el pico, lo que le permite saber cuándo se necesita surtir más agua.

El secreto del éxito

1987 fue de cambios para Ah León, cuando viajó a Nueva York y se reunió con los ceramistas norteamericanos a los que su novia había mostrado su obra. Sus teteras dieron tan buena impresión que lo invitaron a convertirse en artista residente en dicha escuela. En esa época, las obras de Ah León eran en su mayoría del tipo funcional, pero intercambios con ceramistas estadounidenses y el contacto con su arte lo llevaron a experimentar con algo que ya conocía bastante bien: la tetera clásica china.
Tras una serie de visitas a Norteamérica entendió que la arcilla puede moldearse para emular casi cualquier cosa, porque es capaz de adoptar la textura de la superficie de otro material. Según Ah León, esta forma de cerámica es aún bastante nueva en Taiwan, pero se ha conocido en el Occidente durante décadas.

 

Las obras de Ah León se caracterizan por su peculiar apariencia que se asemeja a troncos, ramas de árboles o rieles de ferrocarril. Mucha gente que ve sus creaciones se queda asombrada con su gran similitud a la madera, pero con la rareza de que el trozo de madera posee un pico, una agarradera y una tapa. "No sabrá que está hecha de arcilla sino hasta que la toque", dice.
El secreto del éxito está en el proceso de cocción de la pieza, que es lo que le da el color de madera. Ah León colecciona y fotografía ramas y troncos de árboles, que le sirven de material de estudio, antes de esculpir la arcilla y convertirla en huecos de nudo, hendiduras y aros de crecimiento de árboles.
Ah León se ha demostrado a sí mismo ser un artista decidido, que posee la habilidad y la determinación de tener éxito. No queda duda de que su espíritu pionero le llevará a expandir sus fronteras artísticas durante muchos años más.

 

 

 

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