21 de octubre de 2001

“Por su color verde encendido, las iguanas de El Salvador son conocidas en el mercado internacional como las esmeraldas de Centroamérica”. Licenciada Rosa Mejía, gerente de mercadeo de Arauca.


Escríbanos

La iguana verde es una especie autóctona que estuvo sometida desde hace quince años a una fuerte presión por la caza indiscriminada que llegó a ponerla en riesgo de extinción.
Por fortuna, la acción comercial de algunos emprendedores que estudiaron y experimentaron la especie en cautiverio a través de los zoocriaderos posibilitó la supervivencia de este curioso reptil.
Los zoocriaderos son pequeñas fincas donde las iguanas nacen, crecen y se reproducen. Ejemplo de estos es Arauca, S.A de C.V., empresa que exporta cada año de cincuenta a setenta mil crías.
“La iguana ha adquirido interés como mascota debido a que es dócil y amistosa. Estas características la hacen tener gran demanda en países como Estados Unidos, España, Alemania, Canadá, Argentina, Dinamarca, República Checa, México y Rusia. Su color verde encendido las hace llevar el calificativo a nivel internacional de ‘esmeraldas’ de Centroamérica”, explica la licenciada Rosa Mejía, gerente de Mercadeo de Arauca.
Ese zoocriadero, además de exportar especímenes de la marca “Baby Green Iguanas” desde 1996, asegura la conservación de la especie, al reservar el 5% de su domesticación a la repoblación.
La iguana verde o iguana iguana, como es su nombre científico, es originaria de las selvas tropicales de América, desde el sur de México hasta Paraguay y el sur de Brasil, aunque también vive en varias islas del Caribe.

¿Qué es un zoocriadero?

Los zoocriaderos o criaderos de iguanas son fincas especiales estructuradas como una especie de corrales forrados de lámina galvanizada. De ellos existen en el país alrededor de veinticinco registrados por la Dirección General de Sanidad Vegetal y Animal del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Por lo general, estos módulos de lámina miden de cincuenta a tres mil metros cuadrados de terreno; su estructura dependerá de la cantidad de reptiles que se desee mantener en cautiverio, explica Lorenzo Guerrero, administrador de producción de Arauca.
Por ejemplo, si el módulo es de 2,800 metros cuadrados deben ubicarse 2500 hembras y 1000 machos. De no atender las recomendaciones de espacio e incorporar más reptiles, pueden morir.
Si bien es cierto estos animales son de sangre fría y no son capaces de regular su propia temperatura, por lo que la obtienen del exterior y necesitan vivir bajo temperaturas un tanto elevadas (32 grados centígrados), esto no quiere decir que sean inmunes al estrés y al hacinamiento. Según el administrador, un aspecto muy importante que se debe considerar para criar a las iguanas en estos corrales de metal es conocer su biología, es decir su ciclo reproductivo, comportamiento, alimentación y características generales de la especie.
Otra de las cualidades que presenta es que son vegetarianos; su piel es seca y está cubierta de numerosas y finas escamas, posee un cuerpo macizo, con miembros bien desarrollados y garras fuertes.

Durante el apareo cambian de coloración para atraer a su pareja. El acto de copulación y de fertilización tarda unos diez minutos.

 

Las iguanas alcanzan alrededor de 1,8 metros de longitud, tienen el cuerpo carrasposo y una hilera de espinas correosas que va desde el cuello hasta la cola.

Entre otras características se encuentran sus párpados, grandes tímpanos auditivos externos y bolsas o papadas en la garganta. Tienen cinco dedos en cada pata, que terminan en garras afiladas.

A estas cualidades se suma ser arborícola, al pasar la mayor parte del tiempo sobre los árboles, por lo que es básico recrear las condiciones naturales de su lugar de origen, ubicando ramas robustas y verdes en las que se pueda trepar y camuflar.

Reproducción en cautiverio

La iguana iguana criada en el país es una especie que entra en celo durante los meses de septiembre y octubre. En el zoocriadero de Arauca hay un recinto especial donde se ubica un macho y tres hembras, los cuales se aparean en un lapso de cuatro meses.
Para diferenciar el sexo de los reptiles, los encargados del criadero lo hacen por medio de la cola. Según sus rejeros, la hembra la posee redonda y el macho, cuadrada. Esto se logra detectar cuando tienen un año y medio de edad.
La madurez sexual de estos reptiles es alcanzada a la edad de dos a tres años. Pasado el período de apareamiento y gestación, los machos son trasladados a otro módulo y las hembras se quedan en uno con terreno arenoso, para poder formar el nido.
El desove de la iguana, si es primer postura, es de de diez a doce huevos y cuando ya es vieja (cinco años) pone de dos a tres docenas. Al cumplir su misión se retiran y los dejan solos al calor de la tierra para que en tres meses revienten y salgan los neonatos (crías).
El trabajo en el criadero es intenso durante todo el año. Desde que los huevos están en los nidos, los custodios deben estar alertas ante los ataques de depredadores como la boa y el tacuazín.
Los rejeros además tienen que ser muy cuidadosos al entrar en los corrales, no por temor a los reptiles, sino para no pisar y echar a perder las diminutas crías anidadadas y escondidas entre el terreno arenoso.
Por lo general, los huevos se quiebran en abril; los neonatos —verde esmeralda al nacer— desorientados se convierten en presa fácil para los depredadores como el zanate, el gavilán y la lechuza.
Ante estos incómodos intrusos, los corrales son cubiertos con unas redes de nailon y los troncos de los árboles son revestidos con lámina como protección para que los de sangre fría no se escapen o sean el platillo del día para las aves.

Control de calidad

Al despedir el verano (marzo) y recibir las primeras lluvias (abril), las crías están recién nacidas, y la naturaleza las recibe con abundantes alimentos al poblar los árboles del recinto con suficiente hojas.
Sin embargo, en Arauca el sustento diario no les falta durante todo el año. La dieta alimenticia está comprendida de tallos y de hojas de frijol bayo, pipianes, concentrado y agua en abundancias, sostiene Lorenzo.
“Nosotros aquí cultivamos el alimento para las iguanas, lo procesamos a tal grado de triturarlo lo más pequeño posible, para que los reptiles puedan tragarlos con facilidad y no les cueste digerirlo”, explica.
Pasados quince días del nacimiento, las crías ya están disponibles para ser exportadas. Pero antes de enviarlas al extranjero tienen que pasar por un proceso de control de calidad donde son desinfectadas, desparasitadas, vitaminadas y se les verifica la cola, que aparte de ser tres veces más larga que el cuerpo es musculosa y le sirve de látigo cuando se siente acorralada.

 

Este último control (la cola) es la que determina la venta o no del reptil. Entre más larga la tiene es de mejor calidad; por ello se verifica que esté en perfecta condición, libre de heridas y de garrapatas.
La especie de quince días suele medir entre seis centímetros de cuerpo y diez de cola. El precio depende del mercado internacional, que varía cada semana. Por lo general oscila entre los tres a cuatro dólares cada una.
Para cruzar las fronteras, estos reptiles tienen que cumplir con ciertos reglamentos estipulados por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), que determina si la especie es criada o no en cautiverio.
El CITES es la cartilla de legalidad y nacimiento de las iguanas. Sin este certificado, la especie es considerada ilegal. Está penado, al igual que el contrabando de drogas, y las multas son altas (de mil a diez mil colones).
Si los zoocriaderos no cuentan con el certificado emitido en el país por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, las mascotas exóticas tendrán prohibido ingresar a los países extranjeros.
Como Arauca, S.A de C.V. existen otras empresas que están certificadas con CITES y buscan no solo percibir ingresos con la venta de las iguanas de cautiverio en el extranjero, sino preservar y rescatar especies clasificadas en peligro de extinción.


Zoocriaderos, una alternativa de protección animal

Los módulos miden de 50 a 3000 metros cuadrados, dependen de la cantidad que se quiera criar.
Estos reptiles llaman la atención por sus impresionantes exhibiciones y rituales de cortejo y defensa, donde efectúan movimientos levantando el cuerpo y agitando la cabeza con vigor de arriba a abajo.
Tanto la carne como los huevos de esta especie son muy apetecidos como alimento.
Arauca inició operaciones en i993 y en 1996 comenzó la exportación. La primera venta la hizo a Tailandia, que compró mil iguanas.

Los dragones australianos (a) y los cocodrilos (b) son parte de los nuevos proyectos a exportar por Arauca, previstos para un futuro cercano.

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