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La iguana verde es una especie autóctona
que estuvo sometida desde hace quince años a una fuerte presión
por la caza indiscriminada que llegó a ponerla en riesgo de extinción.
Por fortuna, la acción comercial de algunos emprendedores que
estudiaron y experimentaron la especie en cautiverio a través
de los zoocriaderos posibilitó la supervivencia de este curioso
reptil.
Los zoocriaderos son pequeñas fincas donde las iguanas nacen,
crecen y se reproducen. Ejemplo de estos es Arauca, S.A de C.V., empresa
que exporta cada año de cincuenta a setenta mil crías.
La iguana ha adquirido interés como mascota debido a que
es dócil y amistosa. Estas características la hacen tener
gran demanda en países como Estados Unidos, España, Alemania,
Canadá, Argentina, Dinamarca, República Checa, México
y Rusia. Su color verde encendido las hace llevar el calificativo a
nivel internacional de esmeraldas de Centroamérica,
explica la licenciada Rosa Mejía, gerente de Mercadeo de Arauca.
Ese zoocriadero, además de exportar especímenes de la
marca Baby Green Iguanas desde 1996, asegura la conservación
de la especie, al reservar el 5% de su domesticación a la repoblación.
La iguana verde o iguana iguana, como es su nombre científico,
es originaria de las selvas tropicales de América, desde el sur
de México hasta Paraguay y el sur de Brasil, aunque también
vive en varias islas del Caribe.
¿Qué
es un zoocriadero?
Los zoocriaderos o criaderos de iguanas
son fincas especiales estructuradas como una especie de corrales forrados
de lámina galvanizada. De ellos existen en el país alrededor
de veinticinco registrados por la Dirección General de Sanidad
Vegetal y Animal del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
Por lo general, estos módulos de lámina miden de cincuenta
a tres mil metros cuadrados de terreno; su estructura dependerá
de la cantidad de reptiles que se desee mantener en cautiverio, explica
Lorenzo Guerrero, administrador de producción de Arauca.
Por ejemplo, si el módulo es de 2,800 metros cuadrados deben
ubicarse 2500 hembras y 1000 machos. De no atender las recomendaciones
de espacio e incorporar más reptiles, pueden morir.
Si bien es cierto estos animales son de sangre fría y no son
capaces de regular su propia temperatura, por lo que la obtienen del
exterior y necesitan vivir bajo temperaturas un tanto elevadas (32 grados
centígrados), esto no quiere decir que sean inmunes al estrés
y al hacinamiento. Según el administrador, un aspecto muy importante
que se debe considerar para criar a las iguanas en estos corrales de
metal es conocer su biología, es decir su ciclo reproductivo,
comportamiento, alimentación y características generales
de la especie.
Otra de las cualidades que presenta es que son vegetarianos; su piel
es seca y está cubierta de numerosas y finas escamas, posee un
cuerpo macizo, con miembros bien desarrollados y garras fuertes.

Durante el
apareo cambian de coloración para atraer a su pareja. El acto
de copulación y de fertilización tarda unos diez minutos.

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Las iguanas
alcanzan alrededor de 1,8 metros de longitud, tienen el cuerpo carrasposo
y una hilera de espinas correosas que va desde el cuello hasta la cola.
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Entre
otras características se encuentran sus párpados,
grandes tímpanos auditivos externos y bolsas o papadas
en la garganta. Tienen cinco dedos en cada pata, que terminan
en garras afiladas.
A estas cualidades se
suma ser arborícola, al pasar la mayor parte del tiempo
sobre los árboles, por lo que es básico recrear
las condiciones naturales de su lugar de origen, ubicando ramas
robustas y verdes en las que se pueda trepar y camuflar.
Reproducción
en cautiverio
La iguana iguana criada en el país
es una especie que entra en celo durante los meses de septiembre
y octubre. En el zoocriadero de Arauca hay un recinto especial
donde se ubica un macho y tres hembras, los cuales se aparean
en un lapso de cuatro meses.
Para diferenciar el sexo de los reptiles, los encargados del criadero
lo hacen por medio de la cola. Según sus rejeros, la hembra
la posee redonda y el macho, cuadrada. Esto se logra detectar
cuando tienen un año y medio de edad.
La madurez sexual de estos reptiles es alcanzada a la edad de
dos a tres años. Pasado el período de apareamiento
y gestación, los machos son trasladados a otro módulo
y las hembras se quedan en uno con terreno arenoso, para poder
formar el nido.
El desove de la iguana, si es primer postura, es de de diez a
doce huevos y cuando ya es vieja (cinco años) pone de dos
a tres docenas. Al cumplir su misión se retiran y los dejan
solos al calor de la tierra para que en tres meses revienten y
salgan los neonatos (crías).
El trabajo en el criadero es intenso durante todo el año.
Desde que los huevos están en los nidos, los custodios
deben estar alertas ante los ataques de depredadores como la boa
y el tacuazín.
Los rejeros además tienen que ser muy cuidadosos al entrar
en los corrales, no por temor a los reptiles, sino para no pisar
y echar a perder las diminutas crías anidadadas y escondidas
entre el terreno arenoso.
Por lo general, los huevos se quiebran en abril; los neonatos
verde esmeralda al nacer desorientados se convierten
en presa fácil para los depredadores como el zanate, el
gavilán y la lechuza.
Ante estos incómodos intrusos, los corrales son cubiertos
con unas redes de nailon y los troncos de los árboles son
revestidos con lámina como protección para que los
de sangre fría no se escapen o sean el platillo del día
para las aves.
Control
de calidad
Al despedir el verano (marzo) y recibir
las primeras lluvias (abril), las crías están recién
nacidas, y la naturaleza las recibe con abundantes alimentos al
poblar los árboles del recinto con suficiente hojas.
Sin embargo, en Arauca el sustento diario no les falta durante
todo el año. La dieta alimenticia está comprendida
de tallos y de hojas de frijol bayo, pipianes, concentrado y agua
en abundancias, sostiene Lorenzo.
Nosotros aquí cultivamos el alimento para las iguanas,
lo procesamos a tal grado de triturarlo lo más pequeño
posible, para que los reptiles puedan tragarlos con facilidad
y no les cueste digerirlo, explica.
Pasados quince días del nacimiento, las crías ya
están disponibles para ser exportadas. Pero antes de enviarlas
al extranjero tienen que pasar por un proceso de control de calidad
donde son desinfectadas, desparasitadas, vitaminadas y se les
verifica la cola, que aparte de ser tres veces más larga
que el cuerpo es musculosa y le sirve de látigo cuando
se siente acorralada.
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Este último control (la cola)
es la que determina la venta o no del reptil. Entre más
larga la tiene es de mejor calidad; por ello se verifica que esté
en perfecta condición, libre de heridas y de garrapatas.
La especie de quince días suele medir entre seis centímetros
de cuerpo y diez de cola. El precio depende del mercado internacional,
que varía cada semana. Por lo general oscila entre los
tres a cuatro dólares cada una.
Para cruzar las fronteras, estos reptiles tienen que cumplir con
ciertos reglamentos estipulados por la Convención sobre
el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora
Silvestre (CITES), que determina si la especie es criada o no
en cautiverio.
El CITES es la cartilla de legalidad y nacimiento de las iguanas.
Sin este certificado, la especie es considerada ilegal. Está
penado, al igual que el contrabando de drogas, y las multas son
altas (de mil a diez mil colones).
Si los zoocriaderos no cuentan con el certificado emitido en el
país por el Ministerio de Agricultura y Ganadería,
las mascotas exóticas tendrán prohibido ingresar
a los países extranjeros.
Como Arauca, S.A de C.V. existen otras empresas que están
certificadas con CITES y buscan no solo percibir ingresos con
la venta de las iguanas de cautiverio en el extranjero, sino preservar
y rescatar especies clasificadas en peligro de extinción.

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Zoocriaderos,
una alternativa de protección animal
Los módulos miden de
50 a 3000 metros cuadrados, dependen de la cantidad que
se quiera criar.
Estos reptiles llaman la atención por sus impresionantes
exhibiciones y rituales de cortejo y defensa, donde efectúan
movimientos levantando el cuerpo y agitando la cabeza con
vigor de arriba a abajo.
Tanto la carne como los huevos de esta especie son muy apetecidos
como alimento.
Arauca inició operaciones en i993 y en 1996 comenzó
la exportación. La primera venta la hizo a Tailandia,
que compró mil iguanas.
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Los dragones australianos
(a) y los cocodrilos (b) son parte de los nuevos proyectos a exportar
por Arauca, previstos para un futuro cercano.

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