21 de octubre de 2001

 


Seminario de arte

El Patronato Pro-Cultura de El Salvador invita a los amantes de la pintura a participar en el seminario “El Renacimiento, siglo de oro”, dictado por la crítica de arte doctora Bélgica Rodríguez.
Ella es de origen venezolano y ha estudiado Licenciatura en Letras en la Universidad Central de Venezuela, luego estudió un Master de Arte en el Courtauld Institute of Art, de la Universidad de Londres, Inglaterra, y se doctoró en Historia del arte en la Universidad de París I, en la Sorbona, en Francia.

Bélgica Rodríguez ha desempeñado los siguientes cargos: directora del Museo de Arte de las Américas, en la OEA, Washington, Estados Unidos; colaboradora permanente en publicaciones y revistas de arte en Venezuela, Portugal, colombia, México y Puerto Rico. Y en el periodo 1987-1990 fue presidenta de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, AICA-UNESCO, con sede en Francia, entre otros cargos.

Entre sus libros publicados podemos encontrar “Benjamín Cañas”, “Arte en Centroamérica”, “Rafael Fernández, pintor costarricense” y fue co-autora de “Enrique Grau, pintor colombiano”.
Tiene una rica experiencia como conferencista, curadora de arte y asesora de proyectos institucionales artísticos, museísticos y expositivos.

Seminario: “El Renacimiento, Siglo de Oro”.
Días: Lunes 22, martes 23 y miércoles 24 de octubre.
Hora: de 5:30 a 7:30 p.m.
Lugar: Auditorio del Museo Nacional de Antropología “David J. Guzmán”.
Precio: ¢131.25 ($15) para las tres conferencias y ¢52.50 ($6) para una sola charla. Los boletos estarán a la venta en las oficinas del Patronato Pro-Cultura, en Calle La Reforma, Centro Comercial El Manantial # 232, Colonia San Benito, teléfonos: 224-1315 y 223-9464. Y en el Museo los días del seminario.

Exposición de pintura

Las pintoras Lucía Cañas y María Eugenia Maldonado presentarán sus obras en una exposición titulada “Expresiones y sentimientos”, que estará abierta al público desde el martes 23 de octubre hasta el sábado 3 de noviembre, en el Rincón Cultural del Radizzon Plaza Hotel, en la colonia Escalón en San Salvador.

 

 

 

“Cuaderno deshojado” es una antología que marca el cierre de un ciclo poético de Otoniel Guevara, y abre las puertas de una nueva etapa literaria, que va enriquecida con la experiencia tanto en las letras como en la vida del joven autor.
Este nuevo poemario de 62 páginas reúne algunos de los versos que ya fueron publicados en estos tres poemarios: “Tanto”, “El sudario fugitivo” y “Despiadada ciudad”.
Los tres son de las obras más recientes de la producción de Guevara, cuyas fechas se enmarcan entre 1996 y 1999, por lo que con “Cuaderno deshojado” se puede disfrutar de versos frescos pero con sabor a añejo.
Otoniel Guevara combina una producción de poemas breves (dos o cuatro versos) con largos, todos con un estilo de verso libre, porque en ellos mantiene una longitud y una rima desigual.
Es así como Otoniel logra expresar sus sentimientos y su intimismo de una manera más espontánea, vivaz y vibrante, no importando si su canto es para el amor, para una mujer, por una denuncia o por su inherente rebeldía.
Son poemas que transmiten emoción, tristezas y alegrías, y en más de uno existe el desencanto.
Lo importante de la colección de poemas que agrupa “Cuadernos deshojados” es que para Otoniel servirá de punto final para una etapa de su creación, la que estaba marcada con el importante referente de la producción literaria de la década de la guerra.
Ahora vendrán nuevas luchas con una pluma, un sentimiento y un quehacer literario que debe trascender más allá de El Salvador, más allá del regionalismo centroamericano y del mismo continente...

Libro: Cuaderno deshojado.
Autor: Otoniel Guevara.
País: El Salvador.
Género: Poesía.
Páginas: 62.
Precio: ¢25 ($2.86).

 

Una muestra de
“Cuaderno deshojado”

Solar

Es que era un pequeño paraíso
donde reía el maíz y cantaban los arriates
donde había una cueva estelar de adobe y albahaca
donde llorábamos al mirarnos desnudos
brillando con los salpiquetes de luz
con que nos enluzaba la luna
donde la puerta hacía crac y caía
y tú decías te amo y me caía
y nos amábamos y el cielo
se caía.

Pohema

De berdad nunca importó tu mala ortografía

Si supieras cuánta compañía me hacen tus palabras
Aunque estén detenidas, aunque digan
cada bez menos cosas

Cuánta ternura cosechan
aunque no biba ni una tan sóla “v”
en ellas
haunque hayan haches que huyendo de la horca
se hayan hincrustado a la horilla de hun hadjetibo

Lo himportante es que no te detubiste
a pensar en los herrores
y eso no les quitó el rostro ni el llanto ni el fuego
a tus palabras.

 

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