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Para escribir esta obra, la escritora se
basa en la vivencia de una familia mexicana de principios del siglo
XX, con posterioridad a la revolución de dicho país. Hace
una mezcla de las costumbres y de las tradiciones de esa nación
y una leve diferencia entre la cultura maya y la española.
Se destacan los últimos años de existencia del telégrafo,
ese medio de comunicación que muere con el actor principal de
la trama, como si se tratara del último telegrafista del país.
Paralelo a ello, la escritora dedica una rendija al surgimiento de una
nueva tecnología: la computadora.
Júbilo, el protagonista de la novela, viene al mundo mientras
su madre comparte una tarde de sonrisas con su familia. De ahí
que su nombre haga referencia a su carácter alegre, a su capacidad
para leer los pensamientos no expresados y a su interés por mantener
la armonía entre las personas.
Ese don es demostrado en sus primeros años de vida al poner fin
a las marcadas diferencias de pensamientos entre su madre de descendencia
española y su abuela paterna orgullosa de su sangre maya.
Su interés por hacer felices a sus semejantes y por codificar
los pensamientos ocultos de las personas lo lleva a convertirse en un
exitoso telegrafista. Pero esos éxitos no se trasladan a su vida
matrimonial.
Su capacidad de codificar la clave Morse no le sirvió para comprender
a su esposa Lucha, una mujer de familia acomodada que sufre por la pobreza
de su marido. Pese a sus diferencias, él, despojado de los bienes
materiales, y ella, amante de los lujos y de la buena vida, antes de
separarse logran procrear dos hijos.
Al final, el hombre de la eterna alegría termina ciego, postrado
en silla de ruedas y sin poder comunicarse con nadie. Sólo la
clave Morse, esta vez ayudada por un programa de computadora, le permite
expresar sus sentimientos.
Pero como destaca Laura Esquivel, el amor sigue viajando a la
velocidad del deseo, Lucha regresa a los brazos de Júbilo,
quien después del reencuentro se marcha de este mundo en paz.
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Argumento
sencillo
Aunque por momentos el argumento pareciera carente de atracción,
Laura hace uso de técnicas que le dan un toque especial y vuelven
más interesante el relato. Por ejemplo, utiliza el flash-back
(descripción de una acción pasada con respecto a la principal)
y eso mantiene el interés en los lectores.
Lluvia, hija del actor y presente en una parte de la narración,
se encarga de contar en primera persona los hechos, como quien discurre
el velo de oscuridad que rodea la vida de sus padres.
A lo largo del relato se dejan pequeñas rendijas por donde se
cuela la forma de vida de los mexicanos en esa época. Por ejemplo,
la presencia de don Pedro refleja la existencia de los caciques que
buscaban dominar a sus inferiores, de conseguir el amor de una mujer
a toda costa y de mostrar su poderío.
Quienes son adictos de la literatura de Laura Esquivel y quienes no
lo son encontrarán en Tan veloz como el deseo un
relato sencillo y hasta cierto punto común; sin embargo, la descripción
necesaria y la técnica muy bien empleada lo convierten en una
novela capaz de robarle sus horas de sueño.

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Ficha
técnica
Obra: Tan veloz como el deseo.
Autora:
Laura Esquivel.
Editorial:
Plaza Janés.
Páginas:
222.
Precio:
$17.
De venta
en librería La Casita.
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EL
AVE NEGRA
ATILA
El viento es agradable a esta hora de la noche, a esta altura.
Siento hambre... ¡Espera!
Veo algo cerca en una de esas ventanas de allí abajo. Es
una rata. Hola bebé. Será rápido,
no sentirás nada.
Desearía saber de qué color son mis plumas. Los
colores para mí son sólo un mito.
Descanso mi pensamiento en ti. Eres una sensación cálida
y agradable. Veo una botella quebrada. Es un buen espejo... veré
mi reflejo.
Estoy emocionado, cuando
veas mi sonrisa te expresaré todo. ¡Maldición!
Mi rostro no dice nada. Tú no verás el
poema que siento por ti.
¡No tengo labios! ¡Mis ojos son fijos! ¿Quién
demonios me hizo esto...?
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