|


Cuando los monos araña vieron entrar en sus territorios a la
estudiante universitaria Karenina Morales Hernández y al doctor
Robert Horwich, de inmediato saltaron de una rama a otra en la copa
de los árboles y las sacudieron con tanta fuerza que parecía
la llegada de una tormenta.
Karenina y Robert no hicieron el menor intento de irse; al contrario,
se entusiasmaron tanto que se quedaron a observar todas las piruetas
que hacen, y aunque esta vez los primates no se orinaron ni defecaron,
como una actitud agresiva para echar a los intrusos, la estudiante universitaria
fue golpeada por una rama que se desprendió por el peso de uno
de los monos.
No importándoles el riesgo, la estudiante de la Universidad de
El Salvador, Karenina Morales, y el especialista en primates, doctor
Robert Horwich, han inspeccionado los fragmentos de bosque que existen
en el sur de Usulután, tales como Chaguantique donde tuvo
la mala experiencia Karenina, El Tercio, La Normandía y
cerro El Mono, para realizar uno de
los primeros estudios sobre los monos araña en
El Salvador.
Aunque en otros países se tienen investigaciones más detalladas
sobre esta especie de animales, en el nuestro es la primera que se realiza,
señala Karenina, quien colabora con el biólogo Horwich,
profesional que ha estudiado este primate por más de 30 años,
y que por primera vez viene a El Salvador para un trabajo de esta naturaleza.

Esta
clase de monos prefiere mantenerse en lo alto de los árboles,
aun para dormir.
Mucho
trabajo
El proyecto Estudio preliminar de monos araña en El Salvador
es coordinado por el doctor Robert Horwich, quien es director de la
organización no gubernamental Comunity Conservation Inc.,
organismo no gubernamental que apoya a las comunidades pobres para que
trabajen en la conservación de sus recursos naturales.
Este proyecto, financiado por tres organizaciones estadounidenses, inició
en marzo de 2002 y terminará el próximo año. De
las instituciones que apoyan este trabajo, dos se especializan en el
estudio de primates, asegura Karenina Morales.
Con el apoyo logístico del Ministerio del Medio Ambiente y Recursos
Naturales, los investigadores han recorrido los remantentes de bosque
de la planicie costera de Usulután, donde buscan encontrar los
secretos de los últimos primates en vida silvestre del país.
La investigación consiste en establecer un censo de la población
primate, la que como un dato atrevido y sin confirmación se podría
estimar en más de un centenar de monos araña, asegura
el doctor Horwich.
También buscan establecer cuáles son los árboles
que les sirven para satisfacer su dieta alimenticia, tomando en cuenta
que esta especie de monos prefiere comer frutas y en algunos casos retoños
de árboles silvestres.
Todas las especies de monos araña son primordialmente frugívoros
(que se nutre de frutos o vegetales) y se alimentan de las partes maduras
y blandas de una amplia variedad de frutos. Su dieta está basada
en frutos maduros en un 80 a 90 por ciento. Tambien ingieren otras partes
de la planta, en particular las hojas jóvenes, flores y corteza,
pero son consumidos en menor porcentaje, menciona Karenina en
un informe.
Asimismo, la investigación se centra en descubrir cuál
es la conducta de estos mamíferos. Un dato interesante es el
hecho de que les gusta formar tribus o tropas. Básicamente
estas tribus se componen de grupos familiares constituidos por hembras
y sus crías, acompañados o no por un macho adulto,
según datos de la Enciclopedia de la vida animal,
tomo II, de Editorial Bruguera, cuyos editores originales son el doctor
Maurice Burton y Robert Burton.
Este tipo de monos es de los más sociables, ya que anda
comúnmente en grupos de 10 hasta 40 individuos o más,
señala el libro Historia natural y ecológica de
El Salvador, tomo I, publicado por el Ministerio de Educación.

En
estos monos resalta la habilidad para saltar de una rama a otra.
|
|
Pero una de las informaciones más
importantes que buscan ambos investigadores es determinar la subespecie
a la que pertenecen los monos de El salvador, dato que hasta el momento
no lo ha hecho ningún otro primatólogo en este país.
Toda esta información será de beneficio para los mismos
investigadores, la ciencia y para los que buscan proteger a los monos
araña. De igual manera los datos recopilados serán empleados
también por el Ministerio del Medio Ambiente para su trabajo
dentro del Proyecto regional para la consolidación del
Corredor Biológico Mesoamericano (ver nota siguiente).
Hay que destacar también que toda la información recopilada
será presentada en la revista especializada sobre monos Neotropical
primates, publicación de los especialistas en primates
de la Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN por sus siglas en
inglés).
El mono araña presente en El Salvador es el llamado Ateles geoffroyi
o mono araña de mano negra. Se les dio este nombre
común porque tienen miembros (brazos y piernas) largos y delgados
y una cola que les hace parecer como una enorme araña cuando
se cuelgan o saltan de una rama hacia otra.
Recientes investigaciones científicas indican que hay cuatro
especies de Ateles. El que habita en El Salvador es del mismo que se
encuentra desde México hasta Panamá, según datos
proporcionados por la estudiante universitaria.

Doctor
Robert Horwich, especilista estadounidense en primates.
Al
rescate
No obstante, es en nuestro país donde más se ha disminuido
la población de esos primates, debido principalmente a la reducción
drástica de su hábitat, así como a la caza.
El estudio que realizan los dos investigadores será útil
para el rescate de esta especie; se podría hacer un plan de manejo
para recuperarlos, tomando en cuenta que hay interés de los pobladores
vecinos de los remanentes de bosque y del mismo gobierno, señala
Karenina.
Esa opinión es apoyada por el doctor Horwich, quien considera
que las conservaciones se pueden hacer con las comunidades, tal como
la cooperativa El Tercio, que tiene sus propios guardabosques desde
el 2001, quienes vigilan que nadie corte árboles, capture o mate
animales silvestres, así como resguardar las zonas reforestadas
de 42 manzanas consideradas como reservas naturales.
Los especialistas explican que al proteger los bosques y los monos arañas,
las mismas comunidades pueden beneficiarse con proyectos de ecoturismo
controlado, así los pobladores recibirían ingresos monetarios
por los turistas, principalmente extranjeros, que les gusta ver los
animales en su estado natural, y por lo que pagan cantidades altas.
Pero mientras llega eso, los dos estudiosos de los primates seguirán
adentrándose en la espesura boscosa que aún existe, lidiando
con los zancudos, el calor, la humedad, el cansancio, el hambre y con
aquellos micos, que si bien no son tan agresivos, defienden a toda costa
su territorio hasta el punto de sacudir fuertemente las ramas de los
árboles y de orinarse o cagarse.

Este
mono araña fue fotografiado en el Parque Zoológico Nacional,
donde vive
en un hábitat casi similar al de
los bosque de Usulután.
|
Conozcamos
al mono araña
Esta
información ha sido retomada de otras investigaciones realizadas
en Mesoamérica.
Los
monos araña son de complexión delgada pero panzudos.
Su
pelo suele ser más bien áspero y ralo en la región
ventral (vientre).
Su cola
es notablemente prensil, o sea que se puede enroscar en las ramas
y adherirse a éstas.
Llegan
a pesar desde 12 hasta 24 libras (adultos).
Se
pueden encontrar en bosques desde el nivel del mar hasta los 1,800
metros sobre el nivel del mar; aunque algunos investigadores dicen
que también se hallan a los 2,500 msnm.
Viven
en árboles con altura de más de 20 metros.
u Necesitan una extensión de 250 hectáreas para
vivir holgadamente.
Estos
monos pueden vivir hasta unos 20 años.
Cuando
le vendan un mono bebé, recuerde que para capturar esa
cría han matado a la madre u otro mono adulto.
Fuente: Karenina Morales y Enciclopedia de la vida animal,
tomo II, de Editorial Bruguera.
|
|
|

Los
monos araña están entre los más grandes del Nuevo
Mundo.
Un
corredor de vida
El sur de Usulután tenía un solo bosque. Con el paso de
los años esa unidad fue cortada para darle paso a la agricultura,
quedando entonces fragmentos de bosque. Así han quedado aisladas
diferentes especies de la flora y fauna.
En el bosque El Tercio hay unos 50 monos; antes había unos 17,
dice Juan Santos Gómez, quien desde hace un año trabaja
como guardabosques con la cooperativa propietaria de esa selva de 42
manzanas de extensión.
Esto es una prueba de que la población de monos araña
ha aumentado satisfactoriamente en ese lugar. Sin embargo, el espacio
no será suficiente cuando esa población de primates crezca
más.
El mayor problema que se tiene es la fragmentación de los bosques.
El Tercio es una porción, Chaguantique otra, Normandía
es otra y así los demás están separados por cultivos
de
maíz o cañales, lo que hace que la población de
monos sea pequeña, de 25 o más individuos.
Riesgo de extinción
Estas pequeñas poblaciones aisladas pueden sufrir una rápida
extinción por tres razones: primero por problemas demográficos.
Esto ocurre cuando se mantiene la tasa de mortalidad o aumenta, mientras
que la tasa de natalidad es baja. No es lo mismo una población
grande que una pequeña; en esta última, si no se reproducen
lo suficiente, tienen mayor probabilidad de extinguirse, asegura el
doctor Jorge Ernesto Quezada Díaz, director de recursos biológicos
de la Dirección General de Patrimonio Natural, del Ministerio
de Medio Ambiente.
La segunda razón para extinguirse las poblaciones pequeñas
es el problema ambiental, como incendios o tala de bosques para crear
más tierras para la agricultura o la invasión de zonas
pobladas por humanos; y la tercera razón es el problema de tipo
genético, por ejemplo: si hay un apareamiento entre parientes
pueden resultar animales enfermos, lo que también afectaría
en la pérdida de variabilidad genética. Esto conduce a
que un cambio ambiental (aumento de temperatura o enfermedades) no sea
soportado por determinados individuos y entonces mueran, señala
el doctor Quezada.
La solución para esa fragmentación boscosa es restaurar
la interconexión entre esas islas selváticas, para establecer
allí un corredor biológico. Así los miembros de
las poblaciones aisladas se relacionarían. Hembras de una población
se parearían con machos de otra zona y viceversa, y esto disminuiría
el riesgo de extinción, señala Quezada.
Es así como dentro del Programa del Corredor Biológico
Mesoamericano estamos formulando una propuesta de manejo integrado de
las áreas naturales que tienen poblaciones de monos araña
en el sur de Usulután, asegura el doctor Quezada.

Karenina
Morales Hernández junto al doctor Robert Horwich en Chaguantique.
Corredor
natural
Según el especialista, esto permitirá la promoción
de actividades que beneficien a la flora de esos lugares, al mono araña
y a otras especies, así como los pobladores aledaños.
El corredor biológico del sur de Usulután sería
el tercero en el país, junto con el de la Región Trifinio
y el del Golfo de Fonseca.
Esa idea encaja bien con el Corredor Biológico Mesoamericano,
una estrategia regional para el desarrollo sostenible, que se fundamenta
en la conservación y en el adecuado aprovechamiento de la biodiversidad.
Esta estrategia abarca desde las zonas selváticas del sur de
México hasta el Darién panameño.

El
corredor biológico reduciría los
riesgos de extinción.

Los
cultivos de maíz y de caña de azúcar cubren ahora
los campos que antes eran bosques.
|