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¿Quién no ha disfrutado de un exquisito caldo de pescado,
en especial del bagre? Sí, de esos vertebrados dueños
de bigotes similares a los de gatos y que sobreviven en aguas dulces
y saladas.
Qué delicia, verdad. Pero, ¿qué diría usted
si esos esqueléticos y pinchudos restos que usted deja en el
fondo del plato y van a parar al cesto de la basura tienen valor?
Aunque no lo crea, para Shanay, como se le conoce a Víctor
Sanabria en su tierra natal, Suchitoto, estos desperdicios lo tienen.
Él los convierte en verdaderas obras de arte de tipo religioso.
La cruz, por ejemplo, es uno de los símbolos más importantes
de la Iglesia Católica y las personas suelen hacerlas de madera,
de hierro y de otros materiales. Pero, ¿qué relación
tiene ésta con la cabeza y las espinas del bagre?
Pues, este artista de la plástica salvadoreña, de forma
accidental descubrió que en la parte interna, donde se ocultan
los sesos del vertebrado, se encuentra formada una cruz perfecta.
Todo comenzó cuando un día, mientras tomaba una
sopa de bagre, me llevé tremenda sorpresa cuando después
de chupar bien los huesos de la cabeza vi la imagen de un Cristo. ¿Qué
es esto?, me cuestioné, dice Shanay.
Tanta fue mi admiración que la observé con visión
de artista. Claro, allí estaba la imagen de Cristo crucificado.
Entró más mi inquietud, le di vuelta a la pieza y encontré
los brazos extendidos de Jesús, solo que de espaldas, dice
aún con tono de asombro.

Una obra
de arte hecha de la parte
interna del pescado, donde
se encuentran los sesos.
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Datosdel
artista
Víctor
Sanabria nace el 15 de enero de 1957 en Suchitoto y tiene como
residencia el barrio Santa Lucía.
Su formación y perfección en las artes plásticas
se da a partir de 1975, con la ayuda del maestro Pedro Acosta.
Exposiciones
1975: primera exposición en la Casa de la Cultura de su
pueblo.
1976: Primera exposición en San Salvador (Centro Cultural
de El Salvador y Estados Unidos).
1982: Primer lugar concurso de nacimiento en Suchitoto.
1986: Tercer lugar Palmarés Diplomat.
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Arrepentido
como Jonás
No es primera vez que Shanay unge sus dedos con pintura para hacer la
señal de la cruz. Este trabajo religioso lo realiza desde 1975,
cuando Alejandro Coto lo convence de hacer el rostro de Jesús
en la iglesia de la localidad.
Para hacer este retrato, lo único que hice fue armarme
de una estampa de Jesús, que por cierto me la encontré
tirada en la casa. La obra de arte fue un éxito. Nadie
creía que yo la había hecho, a lo mejor por mi reconocida
adicción al licor, sostiene el artista.
Los descubrimientos que ha realizado en su paso por el arte lo han llegado
a reconocer que tales cosas tienen fundamentos bíblicos, como
señales para salir de las garras del alcohol.
Yo comencé a tomar a los 13 años (1970). Era un
rebelde, al igual que Jonás, aquel a quien Dios le ordenó
ir a Nínive a predicar su palabra. Pero como era un pueblo enemigo
al suyo, prefirió ir por otro rumbo. Ante tal desobediencia,
Dios formó una tormenta y les pidió a los tripulantes
tirarlo al mar para apaciguar la tempestad. Así ocurrió:
lo lanzaron; el océano calmó su furia, pero este fue tragado
por un pez y estuvo en su vientre por tres días, todo por no
cumplir su mandato, comenta este pintor.
Los tres días de encierro de Jonás en la ballena, para
Shanay significaron más de dos décadas en el licor. Hoy,
tras el arrepentimiento y su divorcio del aguardiente, reflexiona sobre
lo valioso que es compartir el mensaje de Jesús y qué
mejor manera de hacerlo que por medio de mi trabajo con el pincel.

Después
de una limpieza y de unas cuantas caricias delicadas para no pincharse,
este es el resultado que obtiene Víctor de los esqueletos de
pescado.
¡Dios, ayúdame!
Este pintor arrepentido sostiene que Dios fue misericordioso conmigo.
Me ha dado muchas bendiciones, por eso la mayoría de mis obras
refleja la vida, la pasión y la muerte de Cristo.
Yo era un extraño en mi pueblo. El guaro me tenía
loco, atormentado y durmiendo en las calles. Unido a esto no dejaba
que nadie me hablara del Señor, era rebelde ante su palabra,
asegura.
La escasa fe y el ardor que cruzaba por la garganta de Shanay al ingerir
esta bebida se calmó, como la tempestad que relata la Biblia
en la historia de Jonás. ¡Dios, ayúdame!,
fueron las palabras que exclamó y que tuvieron eco: la cruz en
el bagre es suficiente prueba para él.
Este artista dejó bien claro que la artesanía que hace
no es para que se venere. Son representaciones religiosas extraídas
de la naturaleza y vistas con una visión artística.
Uno de sus ideales es que la artesanía sea considerada propia
de su pueblo.
Shanay hoy tiene gran éxito, sólo que en vez de predicar
al igual que Jonás, él se ha convertido en un embajador
de las artes plásticas de su querido pueblo natal, Suchitoto.
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Víctor
Sanabria trabaja en las artes
plásticas desde 1975.
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La
oración de Jonás
Tras estar tres días en el vientre de un pez, Jonás,
arrepentido, oró. Ante tales súplicas y como muestra
de misericordia, Dios lo salvó de su encierro. Esta es
parte de la historia bíblica.
Entonces oró Jonás a Jehová su Dios
desde el vientre del pez, y dijo: Invoqué en mi angustia
a Jehová, y él me oyó;
desde el seno del Seol clamé, y mi voz oíste.
Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, y me rodeó
la corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.
Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos;
mas aún veré tu santo templo.
Las aguas me rodearon hasta el alma, rodeóme el abismo;
el alga se enredó a mi cabeza.
Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó
sus cerrojos sobre mí para siempre; mas Tú sacaste
mi vida de la sepultura, oh, Jehová, Dios mío.
Cuando mi alma desfallecía en mí me acordé
de Jehová,
Y mi oración llegó hasta Ti en tu santo templo.
Los que siguen vanidades ilusorias, su misericordia abandonan.
Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; pagaré
lo que prometí.
La salvación es de Jehová. Y mandó Jehová
al pez, y vomitó a Jonás en tierra. (Jonás:
2, 2-10).
(Tomado de la Santa Biblia antiguo y nuevo testamento, versión
de Casiodoro de Reina, 1569).
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Nacimiento
del Niño Jesús hecho
con espinas.

En
sus lienzos, las calles empedradas de Suchitoto forman parte de sus
inspiraciones.
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