|

|
La
música de Los emplumados de Cacaopera,
Las comadres, El carbonero y
el alegre Carnaval de San Miguel cobran
vida gracias a diez jóvenes entre los 15 y los
25 años que integran el grupo de danza folclórica
de Mejicanos Yaxa Nutal (Así es mi tierra, en
nahuatl).
Está conformado por un equipo de jóvenes
que ha logrado mantenerse a flote por más de
quince años, pese a la guerra, al escaso apoyo
por parte de las autoridades de cultura y al hecho de
que muchos integrantes han desertado a lo largo de los
años, la mayoría por trabajo o para formar
una familia.
Sin embargo, si bien se han ido unos, otros más
se han integrado a lo largo de estos años y gustosos
visten refajos, güipiles y chales multicolores
o traje de manta con sus tradicionales caites, dispuestos
a llevar donde sea nuestra cultura.
Y lo hacen tan bien que su trabajo ha trascendido las
fronteras y les ha permitido viajar a Guatemala, Costa
Rica, Honduras, Nicaragua, México y varias ciudades
de Estados Unidos para representar a El Salvador en
festivales de danza folclórica o en fiestas de
cultura.
No todo ha sido fácil, sobre todo porque para
viajar han tenido que costearse por su cuenta algunos
gastos o tocar puertas buscando patrocinio, un patrocinio
que no siempre llega, porque, como dice Esteban Cruz,
director, en El Salvador hace falta un apoyo real al
arte, sobre todo por parte del gobierno.
Entendemos que se apoye el Ballet Nacional, pero
también debería apoyarse los esfuerzos
que hacen grupos independientes. Nosotros no contamos
con apoyo ni gubernamental ni empresarial. Cada uno
se busca los medios para sobrevivir y no siempre es
fácil, dice el señor Cruz.
La parroquia San Francisco de Asís, donde un
grupo de catequistas formó el grupo hace quince
años, los apoya donándoles canastos, zapatos
y tela para el vestuario.
TACA y la Asociación Salvadoreña del Arte
y la Cultura (ASTAC) también les colaboran donándoles
pasajes aéreos, así como material útil
para los bailes. Sin embargo, no tienen ayuda permanente
de ninguna institución.
Los
beneficios de bailar
Mantener
a flote a Yaxa Nutal ha permitido a muchos de sus integrantes
encontrar un espacio donde canalizar sus energías
y mostrar sus habilidades y talentos.
David Murcia, de 16 años y siete meses dentro
de Yaxa, dice que nunca se imaginó que aprendería
a bailar El carbonero y otras danzas y peor
aún que llegaría a gustarle.
A mí me trajo un amigo y vine por venir,
pero cuando comencé a bailar me di cuenta de
que era lo mío. Ahora solo espero que no me saquen
porque de verdad uno se emociona al bailar, dice
David, quien asegura que estos grupos ayudan a jóvenes
como él a alejarse de las pandillas y de las
drogas.
Lo mismo opina Francisco González, otro de los
integrantes, de 25 años, nueve de los cuales
los ha pasado bailando junto a Yaxa Nutal. Él
está consciente de que la realidad de los jóvenes
en El Salvador no es muy alentadora, sobre todo porque
casi siempre se relaciona a la juventud con drogas y
violencia, pero asegura que al bailar están demostrando
que los muchachos también pueden involucrarse
en actividades positivas.
|
|

Con
la danza damos a entender que en nosotros no todo es
malo, que tenemos energía para agarrar cosas
buenas que nos gustan. Solo necesitamos incentivos y
apoyo para continuar haciendo actividades útiles,
dice Francisco.
Además de alejarlos de drogas y violencia, Rosa
Flores, de 21 años y estudiante de último
año de bachillerato, asegura que Yaxa Nutal también
le ha permitido reforzar su personalidad.
Siempre
he pensado que si una persona de mi edad tiene la oportunidad
de integrar un grupo, será mejor cuando sea adulto,
porque el arte y el deporte son excelentes para formar
la personalidad , casi siempre alguien que está
en eso, es más centrada y tiene los pies sobre
la tierra y perspectivas más reales hacia el
futuro, dice Rosa, quien danza desde los siete
años.

Ella asegura que su mayor sueño, aparte de una
carrera universitaria que aún no decide, es fundar
su propio grupo de danza folclórica e integrar
a sus hijas e hijos cuando se convierta en mamá.
Ella dice que viajar a ciudades como Albuquerque, Houston,
México y Costa Rica le han permitido conocer
otras culturas y países y valorar la riqueza
cultural que tenemos en el nuestro.
El mayor anhelo, tanto de Rosa como de sus otros compañeros,
es obtener mayor apoyo del gobierno o de la municipalidad
para que ese esfuerzo crezca y se proyecte hacia otros
países.
Yo
quiero que el grupo siga adelante proyectando la cultura
salvadoreña. Quisiera seguir escarbando nuestras
raíces y mostrando lo que somos, nuestra riqueza
cultural y no imitar lo de otros países. Me gustaría
que más jóvenes se involucraran en esto,
advierte Isaura Avilés, otra de las bailarinas.
|
|
Trayectoria
internacional
Cuarto Encuentro Internacional de Arte y Cultura,
Ciudad de México, 1992, partiendo en
una caranava terrestre en la que se participó
en varios festivales en Guatemala y otras ciudades
de México.
De 1995 a la fecha han viajado a la ciudad de
Houston y Albuquerque y se ha tenido enlace
con la comunidad salvadoreña en ese país,
representando a El Salvador.
|
|
Desde 1992 han articipado en programas estadounidenses
en Texas, en Nuevo México y en un programa
especial de la cadena hispana Telemundo, donde
han sido entrevistados.
Festival de danza en Houston, Nuevo México
y Albuquerque, 1995.
Festival centroamericano de danza, 1997, realizado
en Heredia, Costa Rica.
Participación en festival de danza en Santa
Bárbara, Honduras, 1998.
Encuentro de danzas folclóricas. Honduras,
2000. |
|
|
|
| |
El
vivero de Yaxa
Un
grupo de niños entre los siete y los trece años
integra Semilla, una especie de vivero donde
se forman los futuros bailarines de Yaxa Nutal.
La idea nació en 1991, luego de que varios jóvenes
abandonaran el grupo al contraer nupcias o presionados
por sus carreras profesionales o sus empleos.
El grupo de danza se quedaba vacío por temporadas
y para formarlo de nuevo, el director se veía
en la difícil tarea de reclutar nuevos muchachos
dispuestos a bailar.
Enseñarles las danzas implicaba no sólo
varios meses, sino además sacar a Yaxa de circulación
durante ese tiempo.
Para prevenir esto, el señor Cruz decidió
crear un pequeño vivero al que llamó Semilla,
donde los niños y las niñas interesados
aprenden bailes folclóricos y se preparan para
(al cumplir 15 años) pasar a Yaxa Nutal.
La idea ha funcionado tan bien que casi la mitad de
los actuales miembros de Yaxa han pasado antes por Semilla.
Ahora hay más de doce niños y niñas
impacientes por pasar también a bailar junto
a sus hermanos mayores. Pero mientras ese momento llega,
los pequeños bailarines ponen su mejor empeño
a la hora de bailar y lo hacen tan bien, que ya han
sido invitados a festivales de danza nacionales, donde
han sido aplaudidos y admirados.
|
|
Mucho
más que danza
Y precisamente
ese es el interés del director: trabajar en la investigación
cultural para rescatar danzas como La pulga y el piojo
y las costumbres de las distintas regiones del país
y mostrarlas a las nuevas generaciones.
El
objetivo nuestro es rescatar los valores culturales, con danzas
de proyección folclórica de las tres zonas del
país, las estampas occidentales como los izalqueños,
y de otras regiones del país. Queremos rescatar esa
riqueza indigena que se perdió con la conquista,
explica el señor Cruz.
Además, con el apoyo de la Fundación Salvadoreña
del Arte y la Cultura , de la cual Yaxa es miembro, también
han creado equipos de danza folclórica en San Marcos
Lempa, Guarjila, San Antonio Los Ranchos, Santa Marta, Cabañas,
San Vicente y Apopa, donde miembros de Yaxa han instruido
a otros jóvenes en el aprendizaje de la danza y en
la formación de nuevos esfuerzos.
Él, un contador de profesión y miembro por varios
años del grupo de danza folclórica de la Universidad
de El Salvador, dice que si bien bailar es su vida, también
es importante mostrar a las nuevas generaciones las raíces
culturales, no sólo en los bailes, sino en la música
y hasta en el lenguaje.

Por eso, otros de los proyectos de Yaxa Nutal son aprender
y enseñar el nahuatl a los jóvenes, no sólo
de Mejicanos, sino de otras zonas del país donde exista
interés en aprenderlo y formar también un grupo
de música de proyección folclórica compuesta
por jóvenes.
Celebrar los quince años de Yaxa, hace apenas un mes,
no sólo les alegra sino que les permite según
su director reafirmar su compromiso de promover nuestras
raíces, principalmente para la juventud y los niños
que son quienes tienen en sus manos la permanencia de nuestra
riqueza cultural.

|