Vamos al especial

 
 

 

Es un libro controversial, porque de alguna manera enfrenta a dos bandos: los de la creencia de que fue un Dios el creador de todo lo que existe y la de los que atribuyen a una proceso llamado evolución basado en mutaciones y selección natural.


 

Tanta ha sido la polémica que ha causado esta publicación bajo el sugestivo título “Proceso a Darwin”, que cuando apareció por primera vez en 1995 ningún periódico lo reseñó en sus páginas, excepto uno, pero sin embargo, fue extensamente comentado por revistas de índole científico y religioso, especialmente de Estados Unidos e Inglaterra.
Las críticas han sido múltiples: que el autor no expone citas completas ni bibliografía, falta a las normas gramaticales, que el darwinismo sí es compatible con el ateísmo y creencias religiosas convencionales, que deja de lado elementos importantes del mecanismo darwinista de la creación como recombinación sexual, no solo es mutación y selección; en resumen, que se dude de una evolución basada en la casualidad.
“Una cosa que no estoy haciendo es tomar partido en un conflicto entre la Biblia y la ciencia. Estoy interesado en lo que una investigación científica no prejuiciada pueda decirnos acerca de la historia de la vida y en particular cómo llegaron a existir los complejísimos órganos de las plantas y de los animales”, escribe Johnson en el epílogo del libro.
Según este abogado, escritor y cristiano confeso, no es que se oponga a la “evolución”, pues acepta que algunos “grupos interfértiles que quedan circunscritos a una isla varían a menudo de las especies continentales como resultado de crianza aislada, mutación y selección”, pero que lo importante no es si a ese proceso se llama evolución, sino cuánto sabemos realmente acerca del mismo.

 

Eso es precisamente lo que argumenta Johnson en este libro: que en realidad los defensores darwinistas saben menos de lo que pretenden saber, como por ejemplo, no saben cómo los complejísimos sistemas orgánicos de las plantas y de los animales podrían haber sido creados por procesos no pensantes y carentes de propósito.
Este autor no critica la teoría darwiniana desde el punto de vista científico, sino desde el jurídico, al argumentar que sencillamente no hay evidencias claras y convincentes de cómo ocurrió la evolución. También encuentra en la teoría darwinista vacíos que conducen a preguntarse por ejemplo cómo es que el ojo y las alas jamás evolucionaron.
El mayor mérito de este libro es la invitación que el autor hace al lector de que no podemos aceptar a ciegas como verdaderas las explicaciones científicas de cómo surgieron las plantas y los animales, sino en poder cuestionar aun a la ciencia, que muchas veces se erige como verdadera e inequívoca y que tiene enorme influencia cultural.
De alguna manera, Johnson hace un análisis pormenorizado del argumento darwinista respecto al origen de la vida y nos pasea por diferentes campos de la ciencia naturalista, dejándonos la inquietud de conocerla y hacernos una personalizada opinión y crítica de la misma, ya sea para que la aceptemos o la neguemos.

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Ficha técnica

Autor:
Philip E. Johnson.

Editorial:
Portavoz.

Precio:
¢90.

Lo encuentra en:
Librería Bautista.

 




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