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Para muchas personas, los ratones son una plaga. Pero para James G. Owen son una especie de mamíferos que hay que proteger del exterminio del hombre. Biólogo de profesión y de nacionalidad estadounidense, Owen se ha dedicado durante muchos años al estudio de los ratones, quienes han visto en él al "super héroe" que los salvará de una muerte segura. Según Owen, "para proteger las diferentes especies que habitan el territorio salvadoreño es necesario conocerlas primero".
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Por eso destina recursos propios para estudiarlos y legarnos información importante sobre este grupo de mamíferos. El volcán de Conchagua, en La Unión, ha sido uno de los escenarios escogidos por Owen, quien con un centenar de trampas y un sistema de posicionamiento global (GPS), un aparato que le permite conocer el punto exacto donde ubica cada trampa, sale en busca de estos escurridizos animalitos que más tarde pasarán a formar parte del inventario que realiza. Ya atrapado el ratoncito, Owen, al igual que un sastre toma sus medidas, en primer lugar del tamaño del cuerpo, luego de las orejas y las patas hasta finalizar con la cola. Owen hace gala de su habilidad como cirujano cuando retira la piel al roedor seleccionado, una operación que tarda pocos minutos.
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La piel la llena de algodón dando nueva forma al difunto caído en combate. La piel del ratón y la toda la información sobre sus características particulares son trasladadas al Museo de Historia Natural de El Salvador, en espera de nuevos investigadores que requieran conocer las condiciones en que viven los ratones en una época y en un lugar determinados. |
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