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Así comienza esta narrativa que
el próximo martes 21 presentará Concultura en la Luna
Casa y Arte, a las 6:30 p.m. Es un libro que toda mujer debe leer. Todo
hombre también.
Aquí Jacinta Escudos (seudónimo) inicia escribiendo acerca
de Arcadia, para convertirse luego en una mujer que puede y debe conocer
de sexo por su propia cuenta. Esto hará caer en conclusión
a Arcadia que no solo en cuanto a esto debe decidir o tener derecho
la mujer, sino en cuanto a temas de elegir / gozar / aborto / masoquismo
/ promiscuidad / adulterio... Este aprender de sexo es una continuada
búsqueda de algo necesario con carácter de urgente.
El amor, reservado para una minoría sentimental, porque eso el
amor es cosa de miedo, sucediendo en raras ocasiones.
Decimos que es un libro que toda mujer debe leer porque enseña
a éstas a decir si quieren, cómo lo desean,
protestar, ya no fingir más, tener derecho a sueños húmedos,
poseer su propia lista, incluso aburrirse del sexo.
El hombre también debe leerlo. Nos podría enseñar
cosas elementales, como el aseo de las partes pudendas cuando menos.
Tal vez descubrirnos misóginos-machistas-infieles, si alguna
vez lo fuimos o lo somos. Al utilitarista del sexo opuesto... es un
llamado de atención para nosotros.
No, es más, simula una bofetada de mujer a nuestra incapacidad
de entenderla, preguntarle, satisfacerle (léase no llevarla al
orgasmo); es terminar aceptando: ese patrón conductual
vuelve más placenteros los sueños y zoofilia juntos para
ella que un hombre.
Dos capítulos son a nuestro juicio una reflexión para
todos y para todas: Las ratas serán buenas madres, para
ti, hijo mío, así como el hombre gacela negra.
Por momentos peden dejarse notar pasajes graciosos, pero eso sería
una visión simple de conceptualizar la desgracia de uno como
la diversión de otro. ¿Una narración feminista?
No. Es educadora, con moraleja de los despojos. Por otro
lado, ya sea que usted apoye la teoría de género o el
feminismo de equidad, notará en Jacinta Escudos el lector una
pretensión a continuar/superar cuentos sucios. Claro,
solo el tiempo dirá esto. Pero nadie debería dejar de
leerlo, no solo por el misterio que circunda a la autora; es por el
morbo, del bueno que despierta al pensar en todos esos capítulos
basados en la vivencia de una sola mujer. Pudieran en realidad ser historias
de muchas mujeres salvadoreñas o latinas si queremos, incluso
la suya.
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Por momentos podemos suponer hacia Arcadia una frivolidad, ninfomanía
o prostitución, pero solo será la impaciencia de los hombres,
convertida en obligación a ceder, hasta el hartazgo, del que
no se queja nunca (para no ser descortés).
Es una fuerza liberadora porque pone en evidencia esta cotidianeidad
de las parejas aprendiendo así con nuestras vidas... Repasándola
notar que allí en alguna línea estamos.
Al final, el hombre comprenderá el rechazo, la frialdad y la
brusquedad casual o continua. Aquí podemos si quiere
encontrar un principio para captarlo. Las pasadas de Arcadia
son toda una leyenda aleccionadora. Léala.
A veces me siento como un demonio y otras me siento tan limpia como
la Virgen María. Es la última frase que escribe la mujer
en su cuaderno,termina el cigarrillo. Se levanta, apaga la luz.
Ficha
técnica
Título:
El desencanto.
Autora: Jacinta Escudos.
De venta en: la Casa de la Cultura
del centro
Precio: $4 (¢35).
Páginas: 203
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GEOMETRÍA
Y AMOR
Eduardo
Rohde Schell
Te amo,
con la verticalidad de las cosas
que crecen proa al cielo.
Con la pasión de los poetas
que ensalzan de Selene
su redondo fulgor.
Erijo pirámides de luz
para asombrar tus ojos
y, tangencialmente,
mézclanse nuestros sueños.
Mas, cuando me deprime tu ausencia
ángulo que genera el amor,
hasta las palomas,
comprendiendo mi pena,
dejan de trazar semicírculos,
de plumas y de arrollos,
frente a mi ventana abierta.
Entonces, me siento solo como el mar,
en su horizontalidad quieta.
Mi existir es, desde ese plano:
una infinita línea negra...
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