19 de agosto de 2001

Hay gente que tiene miedo de hablar de sus cosas. Espero que yo no tenga miedo de decir las mías”.


Escríbanos

Así comienza esta narrativa que el próximo martes 21 presentará Concultura en la Luna Casa y Arte, a las 6:30 p.m. Es un libro que toda mujer debe leer. Todo hombre también.
Aquí Jacinta Escudos (seudónimo) inicia escribiendo acerca de Arcadia, para convertirse luego en una mujer que puede y debe conocer de sexo por su propia cuenta. Esto hará caer en conclusión a Arcadia que no solo en cuanto a esto debe decidir o tener derecho la mujer, sino en cuanto a temas de elegir / gozar / aborto / masoquismo / promiscuidad / adulterio... Este aprender de sexo es una continuada búsqueda de algo necesario con carácter de urgente.
El amor, reservado para una minoría sentimental, porque eso —el amor— es cosa de miedo, sucediendo en raras ocasiones.
Decimos que es un libro que toda mujer debe leer porque enseña a éstas a decir si “quieren”, cómo lo “desean”, protestar, ya no fingir más, tener derecho a sueños húmedos, poseer su propia lista, incluso aburrirse del sexo.
El hombre también debe leerlo. Nos podría enseñar cosas elementales, como el aseo de las partes pudendas cuando menos. Tal vez descubrirnos misóginos-machistas-infieles, si alguna vez lo fuimos o lo somos. Al utilitarista del sexo opuesto... es un llamado de atención para nosotros.
No, es más, simula una bofetada de mujer a nuestra incapacidad de entenderla, preguntarle, satisfacerle (léase no llevarla al orgasmo); es terminar aceptando: “ese patrón conductual” vuelve más placenteros los sueños y zoofilia juntos para ella que un hombre.
Dos capítulos son a nuestro juicio una reflexión para todos y para todas: “Las ratas serán buenas madres, para ti, hijo mío”, así como “el hombre gacela negra”.
Por momentos peden dejarse notar pasajes graciosos, pero eso sería una visión simple de conceptualizar la desgracia de uno como la diversión de otro. ¿Una narración feminista? No. Es educadora, con moraleja de los “despojos”. Por otro lado, ya sea que usted apoye la teoría de género o el feminismo de equidad, notará en Jacinta Escudos el lector una pretensión a continuar/superar —cuentos sucios—. Claro, solo el tiempo dirá esto. Pero nadie debería dejar de leerlo, no solo por el misterio que circunda a la autora; es por el morbo, del “bueno” que despierta al pensar en todos esos capítulos basados en la vivencia de una sola mujer. Pudieran en realidad ser historias de muchas mujeres salvadoreñas o latinas si queremos, incluso la suya.

 


Por momentos podemos suponer hacia Arcadia una frivolidad, ninfomanía o prostitución, pero solo será la impaciencia de los hombres, convertida en obligación a ceder, hasta el hartazgo, del que no se queja nunca (para no ser descortés).
Es una fuerza liberadora porque pone en evidencia esta cotidianeidad de las parejas aprendiendo así con nuestras vidas... Repasándola notar que allí en alguna línea estamos.
Al final, el hombre comprenderá el rechazo, la frialdad y la brusquedad casual o continua. Aquí podemos —si quiere— encontrar un principio para captarlo. Las “pasadas” de Arcadia son toda una leyenda aleccionadora. Léala.
A veces me siento como un demonio y otras me siento tan limpia como la Virgen María. Es la última frase que escribe la mujer en su cuaderno,termina el cigarrillo. Se levanta, apaga la luz.

Ficha técnica

Título: “El desencanto”.
Autora:
Jacinta Escudos.
De venta en:
la Casa de la Cultura del centro
Precio:
$4 (¢35).
Páginas:
203

 

GEOMETRÍA Y AMOR

Eduardo Rohde Schell

Te amo,
con la verticalidad de las cosas
que crecen proa al cielo.
Con la pasión de los poetas
que ensalzan de Selene
su redondo fulgor.

Erijo pirámides de luz
para asombrar tus ojos
y, tangencialmente,
mézclanse nuestros sueños.

Mas, cuando me deprime tu ausencia
—ángulo que genera el amor—,
hasta las palomas,
comprendiendo mi pena,
dejan de trazar semicírculos,
de plumas y de arrollos,
frente a mi ventana abierta.

Entonces, me siento solo como el mar,
en su horizontalidad quieta.
Mi existir es, desde ese plano:
una infinita línea negra...

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