19 de agosto de 2001

“Ti mu tajpaluát ni tu cumpahuan”, es la frase que en nahuat significa “los saludamos, compadres”, y que los habitantes de Cuisnahuat y Jayaque corean al realizarse la “topa” de los santos patronos.


Escríbanos

Para ver a dos santos saludarse no hace falta ir al cielo. Basta con viajar cada 23 de julio a la ciudad de Jayaque, en el departamento de La Libertad , donde San Lucas y San Cristóbal refuerzan sus lazos de amistad con un saludo de “bienvenido compadre”, en una celebración conocida por los pobladores de Jayaque y Cuisnahuat, Sonsonate, como “La topa de los cumpas”.
Cada año, con la llegada del invierno, San Lucas, patrono del pueblo de Cuisnahuat, recibe una invitación de parte de San Cristóbal, patrono de la ciudad de Jayaque, para que pase los meses de lluvia en su pueblo, invitación que no puede ser rechazada, ya que existe la posibilidad de que el compadre se resienta y rompa los lazos de amistad que los unen.
Recibida la invitación, San Lucas prepara sus maletas, y es transportado por los feligreses en unos camerines portátiles. Inicia su recorrido de 20 kilómetros, pasando por el vecino pueblo de Tepecoyo, donde pasa la noche y es recibido con música, tamales, chicha y cohetes.


Por la mañana, San Lucas y su comitiva, que está integrada por personas de la misma cofradía, reinicia el viaje, pasando por caseríos y cantones, donde en muchas ocasiones es detenido por algún lugareño, quien con su vista al cielo pide algún milagro al santo.
La comitiva cuenta con un músico que hace sonar un tambor, como marcando el paso de los cargadores de los camerines, sonido que imita el ritmo del corazón de los alegres feligreses que caminan por una calle que parece una enorme serpiente que sube la montaña camino a Jayaque.

“Bienvenido compadre” es la frase con que San Cristóbal (izquierda) recibe a San Lucas, dando inicio así a la fiesta de “la topa de los Cumpas”.

En la iglesia del pueblo, el cura explica la razón de la fiesta ante un público lleno de júbilo por la unidad de los pueblos de Jayaque y Cuisnahuat.

 

Terminada la ceremonia religiosa, San Lucas es llevado a la casa donde estará ubicada la cofradia, lugar en el cual dormirán las personas visitantes. Esta cofradía está adornada con racimos de frutas que impregnan con su aroma a los visitantes que llegan a entregar ofrendas al santo.
La fiesta, mientras tanto, continúa con los miembros de ambas cofradías, quienes al son del pito y el tambor, y bajo los efectos de la chicha, viajan a través del tiempo recordando y contando a quien quiera escuchar cómo se desarrollaba “la topa” de sus santos patronos en épocas donde los dias se medían por cuántos soles y lunas se ponían en el cielo de Jayaque y de Cuisnahuat.
Para el 23 de noviembre y con la llegada de los vientos frios, San Cristóbal iniciará su peregrinación hacia Cuisnahuat, donde pasará la época seca, retribuyendo así la visita hecha por San Lucas, cerrando el círculo de amistad que une a los dos pueblos, quienes desde hace más de cuatrocientos años reconocieron que una mejor forma de evitar la guerra era estrecharse las manos en señal de amor fraternal.
Terminados los saludos, inicia la procesión donde San Lucas va al lado de San Cristóbal, mientras unos “cumpas” (compadres) bailan en honor de los patronos, quienes desde las andas parecen disfrutar de la fiesta.
En una parte del camino, San Cristóbal se adelanta unos cien metros para esperar a San Lucas, para dar inicio a la “topa de los cumpas”, que consiste en que cada quince metros que avanza San Lucas, ambos hacen una reverencia, hasta llegar a estar de frente, momento en el cual el pacto de amistad que los une queda sellado por un año más.
Después pasan a la iglesia de la localidad, donde se realiza una misa, en la que se explica el significado de las fiestas y se pide a Dios que mantenga unidos a ambos pueblos.

Mientras tanto, en Jayaque los preparativos para la fiesta han iniciado con días de anticipación, donde la cofradía, compuesta por el mayordomo, el alcalde, el padrino, los oficiales, las capitanas y las mandaderas, ha recogido entre la población los alimentos para los invitados.
Los cohetes de vara son los encargados de anunciar a los pobladores de Jayaque que la comitiva está por llegar, espacio en el cual la comitiva de recepción, integrada por el alcalde, un mayordomo y las reinas de barrio, se dirige a la entrada del pueblo, donde entre aplausos se realiza el intercambio de insignias y de flores.

El intercambio de insignias entre las cofradías forma parte de esta tradición, al igual que los tamales que son repartidos entre la cofradía visitante (foto derecha).

 

 

 

 

 

Los cumpas desfilan por las calles de Jayaque, al son del pito y del tambor,sonido mágico que atrae a cientos de personas.

Estos cargadores llevan en sus espaldas los camerines que resguardan las imágenes de San Lucas y de San Cristóbal.

 

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