19 de mayo 2002


De casta humilde, con pestañas largas, un poco picaronas y con más de seis metros de altura, así son las famosas gigantonas de Jocoro, unas señoronas que tienen su propio tallador, maquillista y estilista en Yucuaiquín, La Unión.

Desde el uno hasta el cinco de octubre, las gigantonas coquetean por las calles de Yucuaiquín durante las fiestas patronales.

El “pueblo de fuego”, como se le conoce a Yucuaiquín en toponimio lenca, tiene sus secretos escondidos. Uno de ellos es que aquí se hacen las máscaras de las famosas gigantonas de Jocoro.
El artífice es Salvador Salgado, un artesano que se ha ganado la vida por más de tres décadas esculpiendo con delicadeza los rostros de las pícaras matronas.
Ver ruborizadas a estas damas y apreciar su galanteo cuando caminan por las calles del país no es tarea fácil. Elaborarlas lleva más de un mes.
“Este oficio lo aprendí a los nueve años. Mi papá me enseñó. Él me decía: ‘aprendelo para guardar y rescatar la historia de nuestro pueblo’. Yo le entré con ganas, un poco por mantener la tradición y otro por hacer con humor los rostros de los alcaldes y de las alcaldesas. Y es que eso representan: la fisonomía de cada uno de ellos”, comenta Salvador.
Este tallador de 49 años ha realizado presentaciones con las grandulonas en Uluazapa, Comacarán, Sensembra, Sociedad, Jocoro y Bolívar, entre otras ciudades. En caso de que le compren los rostros, los comercializa a 300 colones cada uno.

 

El rito de la mujer

Para hacer lucir radiante la faz de estas encumbradas amigas, Salvador es un experto. Él realiza un ritual parecido al que ejecutan las mujeres a la hora de maquillarse.
Su habilidad lo convierte en un cosmetólogo: primero utiliza una base de barniz mezclado con aserrín para cubrir los poros. Luego el rubor que utiliza es un sellador y sus polvos traslúcidos son pinturas de aceite común.
Los brochazos para pronunciar sus mejillas y mentón, aunque rústicos, mantienen el mismo brillo que el de cualquier señora o señorita.
Este cosmetólogo y estilista se fija hasta en el más mínimo detalle: les delinea bien los ojos, sombrea los párpados, pinta los labios y tiñe de negro o de rubio los gruesos cabellos hechos de mezcal, todo para hacerlas presentables el día del santo patrón: San Francisco de Asís.

“El ensayador”


Salvador, además de hacer caras picarescas de las gigantonas, elabora las máscaras de “Los Negritos”, personajes que están regidos por una coreografia rígida en sus pasos.
“Los negritos” es una danza popular que se hace acompañar con un pito y un tambor. Participan solo hombres. Este ritual simboliza la victoria obtenida en la lucha entre el bien y el mal.
“Yo hago las máscaras aquí en Yucuaiquín y les enseño a los jóvenes y a los niños este baile popular. En la actualidad son más de cincuenta personas que he preparado, todos hombres”, comenta Salvador.
Este artesano es el “negro mayor” de San Francisco de Asís, llamado también “el ensayador”, título dado a una persona que ha heredado de su familia los originales o textos de la danza.
Tanto las máscaras de las gigantonas como las de los negros son elaboradas de copalio de cedro, cedro y jiote. Estas maderas se caracterizan por ser livianas y duraderas.
En la actualidad, este estilista, tallador y amante de las gigantonas no obtiene ninguna ayuda por parte de instituciones gubernamentales y privadas. Sin embargo, su misión continúa: conservar la herencia de su familia y mantener la tradición en su querido Yucuaiquín.

 

Don Salvador
Salgado es el creador de las gigantonas de Jocoro, quealegran las fiestas patronales de muchaspoblaciones.

Delimitación geográfica

Yucuaiquín, municipio del departamento de La Unión, limita al norte con el municipio de Jocoro. Se enlaza por carreteras de tierra con las poblaciones de Bolívar, Comacarán y por la “Ruta Militar” por San Miguel.

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