19 de mayo 2002


Detrás de su canto hay mil palabras de amor envueltas en poesía que llenan los sueños, las esperanzas y las utopías de quienes los escuchan.

El dúo de “Poesía y Canto” realiza varias presentaciones durante el año.

Fundir la música con los poemas es la alquimia perfecta que maneja “Poesía y Canto”, dúo musical que le canta a la vida, a la naturaleza y a todo lo que les rodea.
Las dos fuentes que nutren esta forma de acercarse a la canción son Ima Guirola y Nelson Rauda. Sus interpretaciones líricas expresadas de manera poética se caracterizan por llevar un contenido social.
“Poesía y Canto es como la imagen de la humanidad desde la perspectiva Baha’i: es un ave que emprende el vuelo surcando el horizonte a través del movimiento armónico de sus alas”, comenta Ima.
Desde 1992 este dúo explora y le da un toque diferente a los trabajos de Fito Páez, Silvio Rodríguez, Roque Narvaja, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés y Mercedes Sosa, entre otros.
A estos compositores no hay nada que envidarles. Cuentan con canciones propias, como “Atardecer”, “Búsqueda”, “Madre patria abstracción” y “Algo de ti”, entre otras. El tono intimista y lírico de sus interpretaciones mantiene armonía y comunicación con su público.
En El Salvador son pocos son los que abrigan este género lírico, por considerarlo como “músicos de protesta”, arte que para la época de la guerra era un delito.

 

Amor, poemas y balas

El dueto, además de unir la música y la poesía, ha ligado sus vidas como pareja desde hace más de una década, una aventura llena de sentimientos, poemas y balas.
Los orígenes de este dúo se remontan a 1988. La situación del país era un caos y ambos eran parte de “Guanacanto”, un grupo musical formado en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA).
En el conjunto universitario, Ima era flautista y no la voz oficial; Nelson era el encargado de desgranar los acordes en la guitarra, además de su función como compositor y arreglista.
“Recuerdo un 15 de septiembre de 1989. Teníamos un concierto en la Plaza Cívica de la Universidad de El Salvador. De repente comenzaron los disparos. Las balas cruzaban por doquier y lo primero que hizo Nelson fue abrazarme, acción que para mí fue halagador. Me sentí realizada. Era el primer abrazo que me daba; yo estaba enamorada, aunque por la mente de él no pasaba nada. Fuimos amigos mucho rato. Llegaba a mi casa a escuchar los discos de Serrat y yo decía que a lo mejor no le gusto”, relata la cantante.
Tras la presentación, llena de nerviosismo y de sentimiento, deciden formalizar su relación después de la ofensiva del 11 de noviembre de ese año.
“Durante la ofensiva nos hablamos por claves, nuestras canciones las tildaban ‘de protesta’. En este tiempo que pasó me di cuenta que no solo era amistad; existía algo más. Cuando nos volvimos a ver, el 29 noviembre, nos hicimos novios”, cuenta Rauda.
Como “Poesía y Canto” hay muchos compositores nacionales de calidad que tratan de hacer reflexión con sus canciones. Hay que apoyar este tipo de iniciativas y estar abiertos a otras expresiones musicales.
Como dicen ellos, “el arte no es el ‘relleno de’. Tenemos que cambiar esa idea. Los salvadoreños debemos aprender a degustar la música, porque en ella hay sensibilidad y una gama de sentimientos implícitos”.

 

Algunas limitantes

Expresar sus ideas y sentimientos por medio de la música no ha sido fácil. La guerra les dejó un sabor amargo: muchos amigos artistas y familiares murieron.

Sin embargo, no sólo el conflicto bélico fue una de las limitantes para expresarse, sino también la escasez de dinero y los pocos espacios que existen para la difusión de su arte.
“Hubo días en que no contábamos con una guitarra para hacer nuestras presentaciones; teníamos que prestar una o alquilarla. En otra ocasión recuerdo que nos quedamos cortos de dinero. No llegó nadie a la presentación y tuvimos que pagar los 25 colones del taxi de regreso”, explica Nelson.
Según ellos, no estamos sensibilizados con este tipo de música, aunque ésta toque los sentimientos más profundos, más nobles del ser humano y hace que nazcan cuando están escondidos.
Rauda hace referencia a la cantidad de artistas extranjeros que visitan el país a cada rato. Aunque no está en contra de ellos, significan para su género lírico un problema enorme, y debe buscar una fecha que no choque para dar sus presentaciones.

 

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