18 de noviembre de 2001



En la actualidad existen diferentes metodologías para detectar la marea roja. Estas pueden ser por medio de la taxonomía vegetal, el bioensayo del ratón y la vista de temperatura por medio de satélite.


Escríbanos

De existir algún cambio en referencia a la zona en veda temporal se dará aviso a través del comité de emergencia, integrado por los ministerios de Salud, de Medio Ambiente y CENDEPESCA (Agricultura y Ganadería).

La primera prueba -explica la licenciada Olga Tejada- es la más sencilla. Se utiliza en ríos, lagos, lagunas y mar. Consiste en viajar en lancha a una velocidad moderada, se hace un arrastre del agua con una malla de cincuenta micrómetros de luz (un poro fino) a un metro de profundidad.
Extraídos y sedimentados los organismos en la malla son conducidos al laboratorio para aplicarles formalina. Con esta sustancia, las células tienden a morir. Por lo general se hace con un litro de agua. Se va decantando a un valor mínimo (100 mililitros), obtenido el producto se preparan varias repeticiones y en el microscopio se contabilizan los organismos.
Una vez contados e identificados existen claves taxonómicas que determinan las características microscópicas del objeto de estudio. Si los valores dan como resultado un millón a cinco millones por litro en adelante se habla de un afloramiento masivo.
Existe otro detalle importante en este análisis, relata la especialista. Se debe de identificar la especie de microalga para ver si es tóxica o no. Esto se determina de acuerdo con patrones ya establecidos.
La licenciada Tejada hace énfasis en que existen mareas que son tóxicas y no lanzan colorantes; de ahí que a simple vista no pueden identificarse. También hay fenómenos que tiran sustancias que colorean las aguas y no son dañinas. Por eso es importante hacer monitoreos constantes, no solo en las áreas focalizadas, sino en todo el territorio nacional.
Es necesario que la identificación taxonómica vaya de la mano con el bioensayo del ratón, porque El Salvador es un país contaminado por diferentes fuentes. Ambas pruebas pueden determinar que es el organismo que altera al dinoflagelado o una diatomea

Un ratón especial

El bioensayo de ratón es realizado por el Ministerio de Salud y por la Universidad de El Salvador. Este análisis sirve para determinar la cantidad de toxinas que poseen los bivalvos.


La prueba de ratón, explica el doctor Rigoberto Ayala, especialista en toxicología y catedrático de la UES, consiste en realizar una serie de protocolos y aplicar los resultados.
El paso uno es solicitar las almejas, las ostras y los mejillones de la zona que podría estar infectada por marea roja. Con el producto en el laboratorio se les extrae el contenido a un peso aproximado de cien gramos. A esto se le agregan cien lilitros de ácido clorhídrico y se lleva a ebullición por cinco minutos.
Al tener este producto se mide el PH (potencial de hidrógeno) de la sustancia y el macerado, que debe ser abajo de uno de la escala de acidez. Esto los lleva con hidróxido de sodio a un PH de tres (que es el ideal para trabajar).
La saxitoxina -que es el veneno que puede estar en las microalgas- tiene un PH resistente al calor y se puede extraer. El resto de proteínas es eliminado en el procedimiento de laboratorio.
Este compuesto, según Ayala, se lleva a centrifugación (separar los elementos) por diez minutos y se obtienen los sobrenadantes (sustancias) de cada una de las muestras. De estos se inyecta vía intraperitonial (ombligo) un mililitro a un ratón con el peso ideal de 20 gramos.
Inyectado el roedor se le da un tiempo de tres a cinco minutos. Si no muere en ese lapso se puede decir que el molusco tiene la toxina necesaria y es permisible para el consumo humano (400 unidades ratón).

 

Arriba de estas unidades, sostiene el doctor Ayala, hay que tener cuidado. Si el roedor muere con el sustrato puro, la saxitoxina de una o tres conchas puede adormecerle la boca a las personas y causarles la muerte.
Los roedores que se utilizan para este tipo de pruebas son conocidos como cepas. La mayoría es importado de España y de Estados Unidos. El lugar donde son criados se denomina bioterio.
El Ministerio de Salud tiene un bioterio desde 1992 localizado en El Matazano, Soyapango. Ahí se preparan roedores para detectar la marea roja. Este lugar también figura como una fuerte primaria muy grande para mantener la cepa de ratón albino, que se utiliza en el proceso de elaboración de la vacuna antirrábica para uso humano y animal.
El tercer mecanismo para identificar la marea roja es más especializado. Se realiza por medio de imágenes satelitales que permite determinar la cantidad de temperatura que existe en la zona.
En El Salvador, las altas temperaturas se miden en grados celsius. El agua es monitoreada desde Costa Rica mediante un convenio realizado con CENDEPESCA.
La información obtenida determina dónde las aguas del mar están más calientes. Entre más tono café aparezca en la imagen en el mapa digital, más alta es la temperatura y más propensa se encuentra a ser afectada por marea roja..

Entre lo viable y lo polémico

Para los ministerios de Salud Pública y Asistencia Social, y de Medio Ambiente y CENDEPESCA, la única alternativa que tienen las personas dedican a la cosecha de curiles y extracción de ostras es buscarse otro empleo.
Según el licenciado González, de CENDEPESCA, la institución está abierta para todos aquellos hombres y mujeres que deseen capacitarse en otras áreas laborales, siempre y cuando estén relacionados con la pesca.
Y es que el fenómeno de la marea roja siempre se va a dar y la historia se volverá a repetir, perjudicando el bolsillo de cientos de familias que viven de la extracción de moluscos.
Esta razón ha dado el banderillazo de salida para que la institución pretenda iniciar asesorías técnicas a fin de orientarlos en otras funciones pesqueras que los encaminen a una doble actividad que les asegure la supervivencia.
“Este es un momento muy difícil. Hay que mantener la esperanza de que esto muy pronto va a pasar. Esperamos que no sea estacionario como en otros países. Lo mejor que pueden hacer los ostreros es estar organizados y no dispersos para buscarle solución al problema”, dice convencido González.
Tras la veda implementada, Juventino Arteaga dio los primeros pasos al intentar vender costilla de cabrito y aunque las pérdidas superaron las ganancias, la lucha continúa adelante para ver mejores días.
Lo más justo, dice Arteaga, es que cuando se vede por marea roja, el Gobierno dé un subsidio a los pescadores que salgan afectados o que busque la manera de dar financiamiento para sobrevivir durante la temporada de crisis.
Desde que estas olas tóxicas están presentes en las costas del país, más de 6570 curileros y 313 ostreros han salido afectados. Aunque se cuenta con análisis y tecnología efectiva para determinarla, no existen métodos para predecir y controlar los crecimientos masivos de estos dinoflagelados.
Las mareas rojas requieren de muchos estudios que las caractericen. Y El Salvador carece de estas investigaciones. Por eso es necesario insistir con los programas de monitoreo constante y unir esfuerzos ministerios y universidades, no sólo cuando exista esta coloración de las aguas. Hay que tener presente que existen microalgas que no pintan el mar y son tóxicas.

Los monitoreos a lo largo del Pacífico nacional son constantes. Cada semana se hace un reporte que confirma que si existe o no marea roja.

 

 

Microorganismos venenosos

Las diferentes especies de algas tóxicas producen distintos tipos de toxinas.
Estas producen, al ser ingeridas, distintos tipos de síndromes. Entre ellos se encuentra el envenenamiento amnésico por mariscos (amnesic shellfish poisoning,
ASP), el envenenamiento diarreico por mariscos (diarrhetic shellfish poisoning,DSP), el envenenamiento neurotóxico por mariscos (neurotoxic shellfish poisoning, NSP), el envenenamiento paralizante por mariscos (paralytic shellfish poisoning, PSP) y la ciguatera (ciguatera fish poisoning, CFP).

ASP. El organismo causante se llama Pseudonitzschia sp. Produce una toxina llamada ácido domoico, que se caracteriza por desórdenes gastrointestinales y nerviosos. Los síntomas incluyen náuseas, vómitos, dolores abdominales y diarrea.

DSP. Es causado por el organismo Dinophysis sp. Posee una toxina denominada ácido okadaico. Los síntomas que se presentan son gastrointestinales y se manifiestan entre 30 minutos y unas pocas horas después de la ingesta.
Produce diarrea fuerte, náuseas, vómitos, dolores abdominales y dolores de cabeza. Este envenenamiento no es fatal, y el accidentado se recupera en tres o cuatro con tratamiento o sin él.

NSP. Su productor es la Gymnodinium breve. Sus toxinas se llaman brevetoxinas. Los síntomas que presenta son neurológicos y gastrointestinales. Puede producir parestesia (parálisis ligera de miembros superiores e inferiores), ataxia (perturbaciones del sistema nervioso) y presión sanguínea alta.

PSP. Quienes la producen son la Alexandrium sp., la Gymnodinium catenatum y la Pyrodinium bahamense, que liberan saxitoxinas. Los síntomas son neurológicos y se inician a los pocos minutos de la ingesta. Se produce parálisis de miembros inferiores y superiores, pérdida de la coordinación motora, calor alrededor de los labios, fiebre, picazón y parálisis del sistema respiratorio. Puede ser mortal. No existe antídoto.

CFP. La desarrollan los Gambierdiscus toxicus, los Prorocentrum spp, la Ostreopsis spp, la Coolia monotis, el Thecadinium sp. y el Amphidinium carterae. Las toxinas que producen son la ciguatoxina y la maitotoxina.
Los síntomas son gastrointestinales, neurológicos y cardiovasculares. Incluyen inversión de la sensación térmica (ante el frío se siente calor y viceversa), adormecimiento de las manos, de los pies y de los labios, vómitos, diarrea, presión sanguínea baja y en casos extremos muerte por paro respiratorio. No hay antídoto.
Fuentes:
Programa de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI), de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Licda. Olga Tejada, bióloga de la UES.

Datos curiosos

Se denomina “marea roja” o “hemotalasia” (del griego hemos, hematos = sangre y thalasos = mar) a la decoloración del agua producida por la gran concentración local de diferentes organismos fitoplanctónicos.

La asociación de las mareas rojas con casos de intoxicación humana data de tiempos ancestrales, encontrándose la primera descripción en la Biblia (Éxodo 7:20-21): "Y todo el agua que estaba en el Nilo se convirtió en sangre. Y los peces que estaban el Nilo murieron, y el Nilo se tornó contaminado, tal que los egipcios no podían beber el agua del Nilo”.

Por otra parte, los indios norteamericanos advertían las mareas rojas y su asociación con envenenamiento debido a la ingesta de moluscos.

En 1793 se describió el primer caso de envenenamiento por ingesta de bivalvos entre marineros que exploraban las costas de British Columbia. Muchos hombres se enfermaron y uno murió en menos de cinco horas; en 1884 muchas personas murieron por ingerir ostras en Florida, también relacionada con una gran marea roja.

En 1970 y 1990, según el estudio “Impacto en zonas costeras”, de la UNESCO, El Salvador resultó afectado por PSP (veneno paralizante de moluscos).

Según el Ministerio de Salud, en 1989 se presentaron cinco muertes por marea roja. El conflicto bélico no permitió que se realizaran análisis.

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