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De
existir algún cambio en referencia a la zona en veda temporal
se dará aviso a través del comité de emergencia,
integrado por los ministerios de Salud, de Medio Ambiente y CENDEPESCA
(Agricultura y Ganadería).
La primera prueba -explica
la licenciada Olga Tejada- es la más sencilla. Se utiliza en
ríos, lagos, lagunas y mar. Consiste en viajar en lancha a una
velocidad moderada, se hace un arrastre del agua con una malla de cincuenta
micrómetros de luz (un poro fino) a un metro de profundidad.
Extraídos y sedimentados los organismos en la malla son conducidos
al laboratorio para aplicarles formalina. Con esta sustancia, las células
tienden a morir. Por lo general se hace con un litro de agua. Se va
decantando a un valor mínimo (100 mililitros), obtenido el producto
se preparan varias repeticiones y en el microscopio se contabilizan
los organismos.
Una vez contados e identificados existen claves taxonómicas que
determinan las características microscópicas del objeto
de estudio. Si los valores dan como resultado un millón a cinco
millones por litro en adelante se habla de un afloramiento masivo.
Existe otro detalle importante en este análisis, relata la especialista.
Se debe de identificar la especie de microalga para ver si es tóxica
o no. Esto se determina de acuerdo con patrones ya establecidos.
La licenciada Tejada hace énfasis en que existen mareas que son
tóxicas y no lanzan colorantes; de ahí que a simple vista
no pueden identificarse. También hay fenómenos que tiran
sustancias que colorean las aguas y no son dañinas. Por eso es
importante hacer monitoreos constantes, no solo en las áreas
focalizadas, sino en todo el territorio nacional.
Es necesario que la identificación taxonómica vaya de
la mano con el bioensayo del ratón, porque El Salvador es un
país contaminado por diferentes fuentes. Ambas pruebas pueden
determinar que es el organismo que altera al dinoflagelado o una diatomea
Un
ratón especial
El bioensayo de ratón
es realizado por el Ministerio de Salud y por la Universidad de El Salvador.
Este análisis sirve para determinar la cantidad de toxinas que
poseen los bivalvos.

La prueba de ratón, explica el doctor Rigoberto Ayala, especialista
en toxicología y catedrático de la UES, consiste en realizar
una serie de protocolos y aplicar los resultados.
El paso uno es solicitar las almejas, las ostras y los mejillones de
la zona que podría estar infectada por marea roja. Con el producto
en el laboratorio se les extrae el contenido a un peso aproximado de
cien gramos. A esto se le agregan cien lilitros de ácido clorhídrico
y se lleva a ebullición por cinco minutos.
Al tener este producto se mide el PH (potencial de hidrógeno)
de la sustancia y el macerado, que debe ser abajo de uno de la escala
de acidez. Esto los lleva con hidróxido de sodio a un PH de tres
(que es el ideal para trabajar).
La saxitoxina -que es el veneno que
puede estar en las microalgas- tiene un PH resistente al calor y se
puede extraer. El resto de proteínas es eliminado en el procedimiento
de laboratorio.
Este compuesto, según Ayala, se lleva a centrifugación
(separar los elementos) por diez minutos y se obtienen los sobrenadantes
(sustancias) de cada una de las muestras. De estos se inyecta vía
intraperitonial (ombligo) un mililitro a un ratón con el peso
ideal de 20 gramos.
Inyectado el roedor se le da un tiempo de tres a cinco minutos. Si no
muere en ese lapso se puede decir que el molusco tiene la toxina necesaria
y es permisible para el consumo humano (400 unidades ratón).
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Arriba de estas unidades, sostiene el doctor
Ayala, hay que tener cuidado. Si el roedor muere con el sustrato puro,
la saxitoxina de una o tres conchas puede adormecerle la boca a las
personas y causarles la muerte.
Los roedores que se utilizan para este tipo de pruebas son conocidos
como cepas. La mayoría es importado de España y de Estados
Unidos. El lugar donde son criados se denomina bioterio.
El Ministerio de Salud tiene un bioterio
desde 1992 localizado en El Matazano, Soyapango. Ahí se preparan
roedores para detectar la marea roja. Este lugar también figura
como una fuerte primaria muy grande para mantener la cepa de ratón
albino, que se utiliza en el proceso de elaboración de la vacuna
antirrábica para uso humano y animal.
El tercer mecanismo para identificar la marea roja es más especializado.
Se realiza por medio de imágenes satelitales que permite determinar
la cantidad de temperatura que existe en la zona.
En El Salvador, las altas temperaturas se miden en grados celsius. El
agua es monitoreada desde Costa Rica mediante un convenio realizado
con CENDEPESCA.
La información obtenida determina dónde las aguas del
mar están más calientes. Entre más tono café
aparezca en la imagen en el mapa digital, más alta es la temperatura
y más propensa se encuentra a ser afectada por marea roja..

Entre
lo viable y lo polémico
Para los ministerios de Salud
Pública y Asistencia Social, y de Medio Ambiente y CENDEPESCA,
la única alternativa que tienen las personas dedican a la cosecha
de curiles y extracción de ostras es buscarse otro empleo.
Según el licenciado González, de CENDEPESCA, la institución
está abierta para todos aquellos hombres y mujeres que deseen
capacitarse en otras áreas laborales, siempre y cuando estén
relacionados con la pesca.
Y es que el fenómeno de la marea roja siempre se va a dar y la
historia se volverá a repetir, perjudicando el bolsillo de cientos
de familias que viven de la extracción de moluscos.
Esta razón ha dado el banderillazo de salida para que la institución
pretenda iniciar asesorías técnicas a fin de orientarlos
en otras funciones pesqueras que los encaminen a una doble actividad
que les asegure la supervivencia.
Este es un momento muy difícil. Hay que mantener la esperanza
de que esto muy pronto va a pasar. Esperamos que no sea estacionario
como en otros países. Lo mejor que pueden hacer los ostreros
es estar organizados y no dispersos para buscarle solución al
problema, dice convencido González.
Tras la veda implementada, Juventino Arteaga dio los primeros pasos
al intentar vender costilla de cabrito y aunque las pérdidas
superaron las ganancias, la lucha continúa adelante para ver
mejores días.
Lo más justo, dice Arteaga, es que cuando se vede por marea roja,
el Gobierno dé un subsidio a los pescadores que salgan afectados
o que busque la manera de dar financiamiento para sobrevivir durante
la temporada de crisis.
Desde que estas olas tóxicas están presentes en las costas
del país, más de 6570 curileros y 313 ostreros han salido
afectados. Aunque se cuenta con análisis y tecnología
efectiva para determinarla, no existen métodos para predecir
y controlar los crecimientos masivos de estos dinoflagelados.
Las mareas rojas requieren de muchos estudios que las caractericen.
Y El Salvador carece de estas investigaciones. Por eso es necesario
insistir con los programas de monitoreo constante y unir esfuerzos ministerios
y universidades, no sólo cuando exista esta coloración
de las aguas. Hay que tener presente que existen microalgas que no pintan
el mar y son tóxicas.

Los
monitoreos a lo largo del Pacífico nacional son constantes. Cada
semana se hace un reporte que confirma que si existe o no marea roja.
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Microorganismos
venenosos
Las
diferentes especies de algas tóxicas producen distintos
tipos de toxinas.
Estas producen, al ser ingeridas, distintos tipos de síndromes.
Entre ellos se encuentra el envenenamiento amnésico por
mariscos (amnesic shellfish poisoning,ASP),
el envenenamiento diarreico por mariscos (diarrhetic shellfish
poisoning,DSP),
el envenenamiento neurotóxico por mariscos (neurotoxic
shellfish poisoning, NSP), el envenenamiento paralizante por mariscos
(paralytic shellfish poisoning, PSP) y la ciguatera (ciguatera
fish poisoning, CFP).
ASP.
El organismo causante se llama Pseudonitzschia sp. Produce una
toxina llamada ácido domoico, que se caracteriza por desórdenes
gastrointestinales y nerviosos. Los síntomas incluyen náuseas,
vómitos, dolores abdominales y diarrea.
DSP.
Es causado por el organismo Dinophysis sp. Posee una toxina denominada
ácido okadaico. Los síntomas que se presentan son
gastrointestinales y se manifiestan entre 30 minutos y unas pocas
horas después de la ingesta.
Produce diarrea fuerte, náuseas, vómitos, dolores
abdominales y dolores de cabeza. Este envenenamiento no es fatal,
y el accidentado se recupera en tres o cuatro con tratamiento
o sin él.
NSP.
Su productor es la Gymnodinium breve. Sus toxinas se llaman brevetoxinas.
Los síntomas que presenta son neurológicos y gastrointestinales.
Puede producir parestesia (parálisis ligera de miembros
superiores e inferiores), ataxia (perturbaciones del sistema nervioso)
y presión sanguínea alta.
PSP.
Quienes la producen son la Alexandrium sp., la Gymnodinium catenatum
y la Pyrodinium bahamense, que liberan saxitoxinas. Los síntomas
son neurológicos y se inician a los pocos minutos de la
ingesta. Se produce parálisis de miembros inferiores y
superiores, pérdida de la coordinación motora, calor
alrededor de los labios, fiebre, picazón y parálisis
del sistema respiratorio. Puede ser mortal. No existe antídoto.
CFP.
La desarrollan los Gambierdiscus toxicus, los Prorocentrum spp,
la Ostreopsis spp, la Coolia monotis, el Thecadinium sp. y el
Amphidinium carterae. Las toxinas que producen son la ciguatoxina
y la maitotoxina.
Los síntomas son gastrointestinales, neurológicos
y cardiovasculares. Incluyen inversión de la sensación
térmica (ante el frío se siente calor y viceversa),
adormecimiento de las manos, de los pies y de los labios, vómitos,
diarrea, presión sanguínea baja y en casos extremos
muerte por paro respiratorio. No hay antídoto.
Fuentes:
Programa
de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental
(COI), de la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Licda.
Olga Tejada, bióloga de la UES.
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Datos
curiosos
Se denomina marea roja o hemotalasia (del
griego hemos, hematos = sangre y thalasos = mar) a la decoloración
del agua producida por la gran concentración local de diferentes
organismos fitoplanctónicos.
La asociación de las mareas rojas con casos de intoxicación
humana data de tiempos ancestrales, encontrándose la primera
descripción en la Biblia (Éxodo 7:20-21): "Y
todo el agua que estaba en el Nilo se convirtió en sangre.
Y los peces que estaban el Nilo murieron, y el Nilo se tornó
contaminado, tal que los egipcios no podían beber el agua
del Nilo.
Por otra parte, los indios norteamericanos advertían las
mareas rojas y su asociación con envenenamiento debido
a la ingesta de moluscos.
En 1793 se describió el primer caso de envenenamiento por
ingesta de bivalvos entre marineros que exploraban las costas
de British Columbia. Muchos hombres se enfermaron y uno murió
en menos de cinco horas; en 1884 muchas personas murieron por
ingerir ostras en Florida, también relacionada con una
gran marea roja.
En 1970 y 1990, según el estudio Impacto en zonas
costeras, de la UNESCO, El Salvador resultó afectado
por PSP (veneno paralizante de moluscos).
Según el Ministerio de Salud, en 1989 se presentaron cinco
muertes por marea roja. El conflicto bélico no permitió
que se realizaran análisis.
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