18 de marzo de 2001

Construir con adobe es la vía más económica y ancestral, y que ante los desastres de tierra ha dejado al descubierto nuestra pobreza y vulnerabilidad. No se puede prohibir este material para reconstruir, pero es hora de hacerlo con mayor seguridad.


Escríbanos

A don Mario Salguero le es indiferente que sus vecinos rechacen el adobe como sistema de construcción, ya que su vivienda de siete décadas de vida apenas sufrió grietas durante los pasados terremotos.
Ubicada en una zona céntrica de Cojutepeque, su casa y unas ocho más cercanas a la Iglesia parroquial están casi intactas.
Con paredes de casi 80 centímetros de espesor, la casa de don Mario es un ejemplo que un inmueble bien construido puede soportar de mejor forma la actividad sísmica. “Si tuviera que construir una nueva lo haría con adobe”, añade.
Pero no todas las casas de adobe respondieron igual a los temblores, no todos los propietarios tuvieron la misma suerte que don Mario Salguero. Por lo menos la mitad de los pueblos de El Salvador perdió la mayor parte de estas casas ante la fuerza de los terremotos.
¿Malos sistemas de construcción?, ¿falta de conocimiento o deficiente mantenimiento? son algunas de las tantas interrogantes que surgieron a la luz de los estragos dejados por los temblores, específicamente en los pueblos donde imperaban las construcciones de adobe.
El ingeniero Edin Martínez, gerente de la Fundación Salvadoreña de Desarrollo y Vivienda Mínima (FUNDASAL), cree que este tipo de casas colapsadas se dio en la población pobre, lo que obedece a que fueron construidas en forma precaria, dado el inacceso de esta gente a conocimientos tecnológicos para construirlas sismorresistentes.

Con temor y sin alternativas

En Nuevo Cuscatlán, un escondido municipio de La Libertad que forma parte de la Cordillera del Bálsamo, los lugareños han comenzado la labor de reconstrucción con adobe ante la carencia de recursos para levantar sus casas de concreto y hierro. La época lluviosa se aproxima y crece la necesidad de levantar de inmediato un refugio familiar.
“Voy a levantar poco a poco la casa; además tenemos la ventaja que sacamos la tierra para el adobe del mismo terreno”, refiere doña Teresa Santos, en quien pesa más el temor de no tener donde vivir durante el invierno que su nueva casa colapse ante un nuevo terremoto.
¿Sabe cómo construir? “No muy bien, pero hay albañiles que sí”, responde la mujer, madre de tres hijos, sin más ayuda que la que obtiene lavando ropa y trabajando como doméstica en Santa Tecla.
El arquitecto José Roberto Suárez dice que “es más fácil enseñarle a la gente a construir bien con adobe que decirle que no lo ocupen, hacerse los locos y soñar con que se les va a dar cemento y ladrillos y decir que El Salvador será de concreto”.
El ingeniero Martínez también también coincide en que “si no tenemos una alternativa mejor que ofrecerles no podemos impedirles que lo hagan... En vez de prohibir que se construya con tierra es mejor que se impulse un programa de asesoría de gran cobertura sobre tecnología para construcción antisísmica con tierra para no reconstruir con la misma vulnerabiliad que ha causado tanto daño”.
Esta falta de adiestramiento en la población que construye con tierra es lo que lleva a temer a expertos, como al arquitecto Suárez, a que en menos de un año haya miles de casas reconstruidas con adobe y mal hechas, con los mismos errores arquitectónicos que las anteriores y que facilitaron el colapso de muchas otras a nivel nacional. Para el ingeniero Martínez, “el problema no es de la tierra, sino cómo se ha usado”.
Se estima que debido a los terremotos, El Salvador perdió poco más de 300,000 viviendas entre construcciones de tierra y de concreto, en particular en los departamentos de San Vicente, Cuscatlán, La Libertad, La Paz, Usulután y Sonsonate.
Y es que en el interior del país, construir con adobe es más que una tradición; es una alternativa mucho más económica. A esto obedece que entre el 80 y el 90 por ciento de las casas en las zonas rurales estén construidas con adobe y que en los cascos urbanos representen un 70%, según la ingeniera Delmy de Hércules, investigadora de materiales alternativos de construcción de FUNDASAL.

 

Si bien algunos especialistas estiman que el adobe no es la mejor opción para reconstruir el país, resulta el camino más fácil y menos costoso en términos económicos para familias de escasos recursos, ya que según los cálculos del arquitecto Suárez, éstas son un 200% más baratas que una de concreto.
Y es que edificar estas casas de adobe permite al propietario echar mano de recursos que tiene a su alcance, como tierra, cal, arcilla y agua, que son elementos básicos para elaborar el ladrillo de adobe. Pero más allá de estas ventajas económicas se deben levantar casas más seguras de acuerdo a la realidad sísmica nacional.
En Guadalupe, ubicado al pie del volcán Chichontepec de San Vicente, una decena de lugareños entrevistados tiembla al pensar que tendrán que rehacer sus casas de adobe; prefieren levantar champas de lámina o casas de bahareque, ya que tanto en Guadalupe, como en Verapaz, en Tepetitán y en Candelaria en Cuscatlán, las paredes de adobe quedaron pulverizadas.
Según los expertos, esto es producto de la mala calidad de los adobes, que por lo general son secados al sol y no en la sombra, por eso insisten en que el error aquí ha radicado en el uso de malas técnicas de construcción que se han manejado por años en este país.

Buen adobe, buen amarre

Por eso los expertos también insisten en que si se ha de reconstruir con adobe habrá que hacerlo con mayor seguridad y siguiendo lineamientos correctos.
“El problema de la mayoría de viviendas de adobe es que son totalmente inseguras porque el sistema de construcción utilizado no amarra la vivienda; no le ponen una solera o viga de coronamiento que la amarre, no les hcen paredes interiores, son paredes demasiado largas”, apunta la ingeniero de Hércules.
El arquitecto Suárez señala otro error en el que incurren muchos constructores en este país: el hecho de forjar de manera estética un pilar o un balcón que sostiene una esquina, lo que debilita las paredes y son mayores candidatos al colapso en un movimiento.

Otros expertos señalan otros aspectos, como el que no amarren las esquinas con ladrillos, colocan las puertas muy cerca de las esquinas o colocan techos de barro demasiado pesados.
Pero en El Salvador no todas las viviendas de adobe han colapsado por mala construcción. La ingeniera de Hércules dice que muchas casas grandes de Zacatecoluca que están muy bien construidas solo resultaron con leves daños que son reparables.


También apunta lo mismo de las 300 casas construidas en diferentes lugares por FUNDASAL bajo el sistema peruano (que consiste básicamente en colocar contrafuertes en las paredes), un proyecto con el que viene experimentándose desde 1977 y que ha pasado la prueba con dos terremotos.
“Podemos decir que hay mucha garantía con este sistema. No pretendemos proponer el adobe como material de construcción, pero sí asegurar que al construir bien la vivienda, ésta no colapsará tan fácilmente, además que se reduce el riesgo de pérdidas humanas. A eso queremos llegar con el adobe”, sostiene la ingeniera Hércules.
La experiencia de FUNDASAL, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de otras instituciones ha vuelto la mirada a la construcción más segura con adobe.

 

En San Juan Buena Vista, donde se cayeron unas 100 viviendas, la comunidad se está preparando para formar una pequeña fábrica de ladrillos y reconstruir en comunidad y bajo normas seguras.
Tanto la ingeniera de Hércules como el arquitecto Suárez creen que es necesario canalizar, por instituciones más cercanas a la comunidad como las alcaldías y las casas de la cultura, la educación necesaria para elaborar el adobe y reconstruir con mayor seguridad.

Historia del adobe

Su uso como material de construcción es viejo, ya que se han encontrado vestigios que datan de siete mil años antes de Jesucristo, procedentes de la antigua Mesopotamia.
Se cree que esta técnica llegó a España procedente de Marruecos.
Con la llegada de los españoles al continente americano se popularizó la arquitectura de adobe. El 60% de El Salvador presenta esta característica, sobre todo en la zona rural.
En El Salvador, Joya de Cerén es la construcción de barro más antigua que existe. Soterrada por la erupción del volcán Caldera hace 1,600 años sigue en pie. Los terremotos sólo causaron estragos salvables en algunas de las estructuras.
Casi el 60 por ciento de las construcciones a nivel mundial es de tierra y barro procesada con diferentes técnicas, incluyendo la Gran Muralla China, antiguas ciudades indígenas de los Estados Unidos y ciudades declaradas “Patrimonio de la humanidad”, como Antigua Guatemala.

Algunos consejos

La altura de la casa debe estar acorde con el grosor de la pared. Según las normas peruanas, el ladrillo de adobe debe ser de 40x40 centímetros, ya que es el que logra un mejor comportamiento durante un temblor.

Para que la vivienda sea resistente debe levantarse sobre un arranque de piedra o lodo hasta de un metro de profundidad.

Si quiere evitar que las paredes se laven por la lluvia es necesario que antes de comenzar a ubicar el adobe construya un sobrecimiento también de piedra.

Una vez terminadas las paredes, éstas se coronan con un marco de madera, de forma que se refuercen, lo que evita que se desplomen.

Si su casa posee corredor no es necesario que los pilares sean de concreto, porque contrario a ayudar puede afectarla, ya que debido a la rígidez del cemento tenderá a halar el resto de la vivienda.

Si su casa tiene grietas en cualquier parte puede repararlas retirando el adobe dañado, tratando de ir dejando gradas entre bloque y bloque hasta formar una “v”, luego podrá ubicar los adobes nuevos.

Para la elaboración del adobe no sólo es necesario balancear las materias primas: arena, arcilla y tierra, sino también estabilizarlos con sustancias químicas o naturales como el zacate.

Para impermeabilizar el adobe se pueden utilizar resinas naturales, como la elaborada a base de escobilla y frutos de tigüilote.

Una buena mezcla para fabricar adobe contiene alrededor de un 30 ó 40% de arcilla y el resto, tierra arenosa.

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de este reportaje >

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