18 de febrero de 2001

La vida de la aviación salvadoreña ha sido investigada y recopilada por el capitán de aviación piloto Douglas A. Cornejo Escobar, quien dirige el Museo Nacional de Aviación. Aunque los datos históricos parecieran breves, en realidad son ricos en detalles, y muy curiosos por cierto.


Escríbanos

Al capitán Cornejo ha escrito un libro de dos tomos sobre la historia de la aviación en El Salvador, una obra que este año podría publicarla el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura); pero este libro no sólo se leería en español, sino también en italiano, gracias al patrocinio del Ministerio de Defensa de Italia.
El motivo de publicarla en este otro idioma se debe a que la aviación salvadoreña, en un principio, tuvo mucha influencia de pilotos italianos, tanto así que el primer piloto instructor en El Salvador era el italiano Enrico Massi, un veterano de la Primera Guerra Mundial.
La obra de Cornejo no sólo presenta la génesis de la aviación salvadoreña; también habla sobre su desempeño durante guerra contra Honduras, el pasado conflicto armado en el país y las actuales actividades en los tiempos de paz.
Este libro ha tenido como fuentes de información los periódicos de la época, el Diario Oficial, los archivos de la Fuerza Aérea, las órdenes generales del Ministerio de la Defensa, así como entrevistas a los pilotos veteranos.
Como muestra de esa rica información histórica señalamos lo siguiente: “La tradición cuscatlera registra tres casos: el primero se realizó en lo que hoy en día es Santiago de María, en Usulután, allá por 1790, donde varios lugareños hicieron los primeros intentos de volar, y lograron sus propósitos al surcar pedazos del espacio aéreo durante pocos segundos. Estas personas se amarraron una especie de alas gigantescas hechas de palma, y sobre su cabeza, unos sombreros de palma”.
Simulando el movimiento batiente de las aves lograron saltar desde una colina a una planicie. Entre estas personas se distinguió Pedro Claros, nacido en lo que es ahora San Agustín, el pueblo fuertemente golpeado por el pasado terremoto, en Usulután.

 

Los otros dos sucesos se registran en San Salvador, entre los años 1803 a 1810. Domingo Antonio de Lara y Aguilar junto a Pedro Alfonso Ramos realizaron sus primeros vuelos al lanzarse desde las antiguas torres de la iglesia del barrio de San Jacinto en un rudimentario aparato construido por ellos mismos.
Pedro Alfonso Ramos, después de varios años de estudio y pruebas, realizó su primer vuelo, un domingo por la tarde del año de 1809, permaneciendo en el aire alrededor de dos minutos.
Domingo Antonio de Lara y Aguilar, después de estudiar y diseñar una basta cantidad de aparatos voladores, construyó un planeador rudimentario, con el que despegó desde una de las antiguas lomas de Candelaria, en 1810, pero en esta prueba se accidentó, resultando con varias fracturas, por lo que los intentos de volar se dejaron de lado.

Datos del siglo XX

1903. Los hermanos Wright logran volar por primera vez en Estados Unidos, con un aparato más pesado que el aire.
1912. El dos de mayo arriba a El Salvador, procedente de Guatemala, el aviador francés Francois Durafour, en un avión “Deperdussin”.
1913. El 10 de agosto Julio Yúdice, el primer piloto salvadoreño, pidió a la compañía estadounidense Hall Scott de San Francisco, California, un motor y una hélice. La estructura del aparato volador la construyó en los talleres de Tinetti de San Salvador.
1917. El 23 de febrero el gobierno de México donó a El Salvador dos aviones “Wright”. Un mes después alzaba vuelo el primero de estos aviones.
1921. El aviador Iván Lamb voló en San Salvador en un avión “Bristol F-2H”, propiedad del gobierno hondureño.
1922. El 16 de diciembre el capitán Humberto Aberle, el segundo piloto salvadoreño graduado en Estados Unidos, estableció un récord centroamericano de vuelo a distancia, al recorrer 500 kilómetros en seis horas de vuelo, desde Tapachula, México, hasta la finca Venecia en El Salvador, proeza que le valió para conseguir la “Cruz del Mérito Militar” y a su vez fue nombrado jefe de la sección de Aviación del Ministerio de Guerra.
1923. El 20 de marzo, el presidente Alfonso Quinónez Molina decretó la creación de la “Flotilla Aérea Salvadoreña” (FAS), que posteriormente sería llamada “Fuerza Aérea Salvadoreña”. El 19 de mayo fue decretado el primer “Reglamento para la aviación civil”. Para finales del periodo presidencial de Alfonso Quiñónez Molina, la aviación militar del país ya contaba con 15 aviones de diverso tipo.
1923. El 4 de octubre muere el italiano Enrico Massi, quien era piloto instructor en El Salvador, suceso que llevó a un duelo nacional.
1929. El cuatro de diciembre fue fundado el Club Salvadoreño de Aviación Civil y Reserva (Aeroclub).

 

En 1930 inició el correo aéreo internacional en El Salvador con los vuelos de la compañía Pan American Airways.
En 1932, bajo la presidencia del general Maximiliano Martínez, la aviación militar salvadoreña tuvo su bautizo de fuego, al participar como arma contra el levantamiento campesino.
A partir de 1944, la aviación militar se convirtió en un arma estratégica para los diferentes golpes de Estado que sufrió el país hasta 1979.
El 14 de julio de 1969, la Fuerza Aérea Salvadoreña atacó por sorpresa a Honduras. Durante esta guerra se perdieron tres aviones y murieron dos pilotos.
Durante el conflicto armado, la Fuerza Aérea tuvo una participación muy activa, tanto con aviones como en el uso de helicópteros, tropa en tierra y paracaidistas. En la actualidad la Fuerza Aérea sirve de apoyo para actividades civiles en casos de emergencia.

Arriba: Un piloto hace una demostración en un helicóptero UH-1M, utilizando un caso con un dispositivo de visión nocturna.

Abajo: Aeronave de entrenamiento “Rallye”.

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