18 de febrero de 2001

En la Base Aérea Militar de Ilopango funcionará el Museo Nacional de Aviación, el primero en su clase a nivel centroamericano. Aviones, armas de guerra, uniformes, equipo de aviación y hasta cabinas para simulación de vuelos podrán disfrutar niños y adultos.


Escríbanos

Para los amantes de la historia o las antigüedades, la apertura del Museo Nacional de Aviación será la puerta para entrar al fascinante mundo de la aeronáutica, donde se podrán ver aquellos aviones que han servido para entrenar a los pilotos salvadoreños, los que fueron utilizados durante la pasada guerra y las aeronaves que se utilizan para rescates.
El museo estará abierto para todas las personas, tanto como estudiantes de primaria hasta universitarios, o para el público que simplemente quiera curiosear qué es lo que la galería exhibe.

Este lugar será inaugurado el viernes 23 de febrero. Pero en la apertura sólo podrán ingresar altos funcionarios públicos e invitados especiales; no obstante, el sábado 24 y el domingo 25 se realizará un espectáculo aéreo, para beneficio de los damnificados del terremoto.
En esta ocasión los visitantes podrán apreciar las naves y los equipos de vuelo que han sido utilizados en diferentes épocas, menciona el capitán Douglas Cornejo, coordinador del Museo.
Será a partir del lunes 26 que las instalaciones del antiguo aeropuerto estarán abiertas para todo aquel que quiera visitarla. En el caso de las escuelas o colegios será necesario que con anterioridad se pongan en contacto con el personal del museo, llamando al teléfono 295-0415.

En cuanto a los visitantes particulares se necesitará grupos para que el guía les explique todo lo referente a la aeronáutica salvadoreña.
En un principio la entrada a las instalaciones será gratis, pero posteriormente se tendrá que cobrar para utilizar el dinero en el mantenimiento del museo, y para continuar con la finalidad por la que ha sido creado, como el acopio, la recolección y la conservación de los bienes aeronáuticos, tanto civiles como militares, asegura el capitán Cornejo.

El principio de todo

La idea de fundar un museo dedicado a la aviación nació a mediados de 1999 por iniciativa del coronel de aviación Milton Antonio Andrade Cabrera, actual jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Salvadoreña.
La galería está compuesta por siete áreas: dibujos y pinturas aeronáuticas, y fotografías históricas; equipos de apoyo para vuelos, como turbinas y trenes de potencia; área de armamento aéreo; sala de uniformes y equipo de vuelo y de tierra; colección infantil y modelos de aviones a escalas, como cabinas de simulación de aviones A-37 y de “Piper-cherokee”.

 

El primero es de guerra y el segundo es comercial.
También contará con el área de aeronaves. Esta se encuentra afuera de las instalaciones del museo, y aquí serán mostradas 11 naves, entre aviones y helicópteros, como los aviones de entrenamiento “Rallye”, los bombarderos de la Segunda Guerra Mundial A/B-26 y el C-47; el “jet” francés de combate “Fouga magister”, entre otros.
El museo también ofrecerá una biblioteca especializada sobre aeronáutica, que puede ser visitada por investigadores y estudiantes que busquen alguna información relacionada sobre los aviones a nivel nacional e internacional, incluyendo los datos referentes a los antecedentes de la aviación mundial.
Además de la exhibición permanente y la biblioteca, el museo realizará eventos culturales y aeronáuticos, como conciertos, presentación de obras teatrales relacionadas con la aviación, espectáculos aéreos que podrían realizarse por lo menos dos veces al año, menciona el capitán Cornejo.

Todas estas áreas serán abiertas a partir del 23 de febrero, fecha que tiene un significado especial para la aviación salvadoreña, ya que un 23 de febrero de 1917 el gobierno de México donó al de El Salvador dos aviones, construidos por los mismos mexicanos.
Ahora, 84 años después de ese acontecimiento, la Fuerza Aérea Salvadoreña da el primer paso a nivel centroamericano para sostener el museo de la aviación, el cual, como cualquier otro museo, tiene sus puntos débiles, como lo es el aspecto económico.
Este problema dificulta invertir en el mejoramiento de las área de exposición, la adquisición de aeronaves antiguas o de épocas especiales, como las de la Primera y Segunda Guerras Mundiales, naves de diferentes fabricantes, de la “guerra de las cien horas” o incorporar cabinas de simulacro manejadas con computadoras, entre otras cosas.
Por el momento, las autoridades del museo tienen planeado realizar intercambios de aeronaves con otros países, que ya tienen sus museos establecidos.
En todo caso, si algún visitante se apasiona tanto con los aviones, a tal grado que se animaría a pagar por volar un avión de combate, perfectamente lo puede hacer. Eso sí, que el pago no estaría al alcance de todos, porque una hora de vuelo puede costar desde 105 dólares en un avión de un pasajero (además del tripulante) hasta 1,025 dólares, en un avión con capacidad para 30 personas, todo dependerá del tipo de nave que quiera utilizar.

 

Lea la segunda parte de este reportaje

 
Los cascos del museo

Entre las colecciones que llaman mucho la atención en el Museo Nacional de la Aviación están los cascos usados por los pilotos. Los dos de abajo eran utilizados entre los años 60 a los 70, los dos de arriba a partir de los 80.

arriba
Click Click Click Click
Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com