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Para los amantes de la historia o las antigüedades,
la apertura del Museo Nacional de Aviación será la puerta
para entrar al fascinante mundo de la aeronáutica, donde se podrán
ver aquellos aviones que han servido para entrenar a los pilotos salvadoreños,
los que fueron utilizados durante la pasada guerra y las aeronaves que
se utilizan para rescates.
El museo estará abierto para todas las personas, tanto como estudiantes
de primaria hasta universitarios, o para el público que simplemente
quiera curiosear qué es lo que la galería exhibe.
Este lugar será inaugurado el viernes 23 de febrero. Pero en la
apertura sólo podrán ingresar altos funcionarios públicos
e invitados especiales; no obstante, el sábado 24 y el domingo
25 se realizará un espectáculo aéreo, para beneficio
de los damnificados del terremoto.
En esta ocasión los visitantes podrán apreciar las naves
y los equipos de vuelo que han sido utilizados en diferentes épocas,
menciona el capitán Douglas Cornejo, coordinador del Museo.
Será a partir del lunes 26 que las instalaciones del antiguo aeropuerto
estarán abiertas para todo aquel que quiera visitarla. En el caso
de las escuelas o colegios será necesario que con anterioridad
se pongan en contacto con el personal del museo, llamando al teléfono
295-0415.
En cuanto a los visitantes particulares se necesitará grupos para
que el guía les explique todo lo referente a la aeronáutica
salvadoreña.
En un principio la entrada a las instalaciones será gratis, pero
posteriormente se tendrá que cobrar para utilizar el dinero en
el mantenimiento del museo, y para continuar con la finalidad por la que
ha sido creado, como el acopio, la recolección y la conservación
de los bienes aeronáuticos, tanto civiles como militares, asegura
el capitán Cornejo.
El principio de todo
La idea de fundar un museo dedicado a la
aviación nació a mediados de 1999 por iniciativa del coronel
de aviación Milton Antonio Andrade Cabrera, actual jefe del Estado
Mayor General de la Fuerza Aérea Salvadoreña.
La galería está compuesta por siete áreas: dibujos
y pinturas aeronáuticas, y fotografías históricas;
equipos de apoyo para vuelos, como turbinas y trenes de potencia; área
de armamento aéreo; sala de uniformes y equipo de vuelo y de tierra;
colección infantil y modelos de aviones a escalas, como cabinas
de simulación de aviones A-37 y de Piper-cherokee.
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El primero es de guerra y el segundo es
comercial.
También contará con el área de aeronaves. Esta se
encuentra afuera de las instalaciones del museo, y aquí serán
mostradas 11 naves, entre aviones y helicópteros, como los aviones
de entrenamiento Rallye, los bombarderos de la Segunda Guerra
Mundial A/B-26 y el C-47; el jet francés de combate
Fouga magister, entre otros.
El museo también ofrecerá una biblioteca especializada sobre
aeronáutica, que puede ser visitada por investigadores y estudiantes
que busquen alguna información relacionada sobre los aviones a
nivel nacional e internacional, incluyendo los datos referentes a los
antecedentes de la aviación mundial.
Además de la exhibición permanente y la biblioteca, el museo
realizará eventos culturales y aeronáuticos, como conciertos,
presentación de obras teatrales relacionadas con la aviación,
espectáculos aéreos que podrían realizarse por lo
menos dos veces al año, menciona el capitán Cornejo.
Todas estas áreas serán abiertas
a partir del 23 de febrero, fecha que tiene un significado especial para
la aviación salvadoreña, ya que un 23 de febrero de 1917
el gobierno de México donó al de El Salvador dos aviones,
construidos por los mismos mexicanos.
Ahora, 84 años después de ese acontecimiento, la Fuerza
Aérea Salvadoreña da el primer paso a nivel centroamericano
para sostener el museo de la aviación, el cual, como cualquier
otro museo, tiene sus puntos débiles, como lo es el aspecto económico.
Este problema dificulta invertir en el mejoramiento de las área
de exposición, la adquisición de aeronaves antiguas o de
épocas especiales, como las de la Primera y Segunda Guerras Mundiales,
naves de diferentes fabricantes, de la guerra de las cien horas
o incorporar cabinas de simulacro manejadas con computadoras, entre otras
cosas.
Por el momento, las autoridades del museo tienen planeado realizar intercambios
de aeronaves con otros países, que ya tienen sus museos establecidos.
En todo caso, si algún visitante se apasiona tanto con los aviones,
a tal grado que se animaría a pagar por volar un avión de
combate, perfectamente lo puede hacer. Eso sí, que el pago no estaría
al alcance de todos, porque una hora de vuelo puede costar desde 105 dólares
en un avión de un pasajero (además del tripulante) hasta
1,025 dólares, en un avión con capacidad para 30 personas,
todo dependerá del tipo de nave que quiera utilizar.
Lea
la segunda parte de este reportaje
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Los
cascos del museo
Entre las
colecciones que llaman mucho la atención en el Museo Nacional de
la Aviación están los cascos usados por los pilotos. Los
dos de abajo eran utilizados entre los años 60 a los 70, los dos
de arriba a partir de los 80.




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