17 de diciembre de 2000


Su nacimiento ha sido un tanto insólito: el dengue la atacó estando dentro del vientre materno, pero sobrevivió y es hoy para su familia un verdadero milagro.


Escríbanos

Hasta los ocho meses, Karla Abigaíl Fuentes Estrada era un feto normal. Refugiada en el útero de su madre, aguardaba tranquilamente la llegada de su nacimiento previsto por los médicos para el 18 de noviembre pasado.
Pero aquella normalidad en el embarazo de Dora Alicia Estrada, su madre, terminó con la epidemia del dengue que atacó al país a mediados de este año y cobró la vida de una treintena de niños, así como un escaso número de adultos.
“Me empezaron fiebres, vómitos, mareos, dolores de cabeza y manchas en el cuerpo. Una cuñada me llevó a la Unidad de Salud de Santa Lucía, Ilopango, pero los malestares no cesaban”, relata hoy Dora Alicia, una sencilla mujer de 24 años que se gana la vida como doméstica en una colonia de Soyapango.

Esta joven madre recuerda como los muchos exámenes de sangre y orina que le hicieron para determinar el origen de sus dolencias no arrojaron ninguna respuesta; solo se limitaron en afirmarle que podían deberse a alguna infección, pero en vez de mejorar con los medicamentos prescritos, su salud empeoraba.

 

Dora Alicia dice que se preocupó cuando después de estar tres días con fiebres, el feto prácticamente no se le movía y por consejos de su cuñada acudió al Hospital de Maternidad, donde la ingresaron de inmediato cuando registraba fiebres de 40 grados.

El milagro llegó

“Una doctora vio mi caso y ordenó que me realizaran nuevos exámenes y resulté con dengue clásico y mi niña también, así que dijeron que debían sacármela, pero después que me salieran las fiebres. También me dijeron que la niña tenía 41 grados de temperatura... todo eso me afligía”, dice Dora Alicia.
La preocupación invadió a los médicos cuando notaron que el corazón del feto no respondía y decidieron enviarla directamente a la sala de partos, donde le practicaron una cesárea. Dora Alicia dice que no recuerda nada de aquel momento porque la anestesia que le aplicaron la sedó por dos días a causa de la debilidad que le había provocado el dengue.
Luego le contaron que la niña nació con temperatura de 41 grados, pesó cinco libras, tez amarillenta y que fue confinada por ocho días a una incubadora para su recuperación. Dora Alicia, que abandonó el hospital a los cuatro días, dice que los médicos no le explicaron si la niña sufriría secuelas más adelante, pero hasta la fecha se desarrolla normalmente.
“Cuando me dieron de alta, los médicos me dijeron que la cuidara porque la niña era una milagro y que si me hubiera tardado un día más habríamos muerto las dos. Pero gracias a Dios que me atendieron con ligereza en el hospital, me trataron bien, estuvieron pendientes de mí, quizá porque era el primer caso (de embarazada con dengue) que se presentaba”, dice Dora Alicia.
En el Hospital de Maternidad no se pudo confirmar si se registraron otros casos similares al de esta joven madre.

 

Dora Alicia tampoco sabe decirlo. Solamente asegura que aunque no fuera el único caso en el país o en el mundo, el tener ahora a su hija viva es por puro milagro divino, y por ello se siente agradecida.
La gratitud de esta mujer se basa en la reflexión que hace de que mientras muchos niños morían en los hospitales a causa del dengue, ella y su pequeña Karla Abigaíl le ganaban la batalla un 10 de octubre de 2000.

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