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Hasta los ocho meses, Karla Abigaíl
Fuentes Estrada era un feto normal. Refugiada en el útero de su
madre, aguardaba tranquilamente la llegada de su nacimiento previsto por
los médicos para el 18 de noviembre pasado. Esta joven madre recuerda como los muchos
exámenes de sangre y orina que le hicieron para determinar el origen
de sus dolencias no arrojaron ninguna respuesta; solo se limitaron en
afirmarle que podían deberse a alguna infección, pero en
vez de mejorar con los medicamentos prescritos, su salud empeoraba.
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Dora Alicia dice que se preocupó cuando después de estar tres días con fiebres, el feto prácticamente no se le movía y por consejos de su cuñada acudió al Hospital de Maternidad, donde la ingresaron de inmediato cuando registraba fiebres de 40 grados. El milagro llegó Una doctora vio mi caso y ordenó
que me realizaran nuevos exámenes y resulté con dengue clásico
y mi niña también, así que dijeron que debían
sacármela, pero después que me salieran las fiebres. También
me dijeron que la niña tenía 41 grados de temperatura...
todo eso me afligía, dice Dora Alicia. |
Dora Alicia tampoco sabe decirlo. Solamente
asegura que aunque no fuera el único caso en el país o en
el mundo, el tener ahora a su hija viva es por puro milagro divino, y
por ello se siente agradecida. |
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