Vamos al especial

 
 

 

Escribirle cartas a personas que no conocemos y que son de otros países es una práctica común, pero ¿le mandaría usted una carta a la reina de Gran Bretaña, al presidente venezolano Hugo Chávez, al Papa Juan Pablo II o al presidente Bill Clinton?


 

El remitente de la correspondencia es Daniel Iván Rivera Jovel, un empleado de correos, quien trabaja como jefe de la oficina postal de San Jorge, un pueblito casi escondido de San Miguel.
El destino de esas cartas puede ser un palacio real o presidencial, ya sea de América, de Europa o de África.
Más que por un pasatiempo, a Iván le gusta enviar cartas a personalidades internacionales porque de esa manera da a conocer a su pequeño terruño de San Jorge, además de sentirse complacido de que algunos de estos dignatarios le hayan respondido.
Con mucha alegría y con pruebas en la mano, Iván nos menciona quiénes le han contestado, entre ellos el Papa Juan Pablo II, el presidente egipcio Mohammad Mubarak, la Premio Nobel Rigoberta Menchú y el presidente venezolano Hugo Chávez.
Aunque también nos cuenta con mucho malestar los que no respondieron, como Laurent Kabila, líder revolucionario y luego presidente de Zaire (hoy República Democrática del Congo), el presidente estadounidense Bill Clinton, la reina de Gran Bretaña Isabel II y el presidente peruano Alberto Fujimori.
Las contestaciones que recibió las guarda con mucho celo, y asegura que serán preservadas para las futuras generaciones. Con ellas pretende demostrar que un ciudadano común y corriente puede intercambiar epístolas con personajes de renombre que influyen en la política mundial.



Las primeras cartas

Aunque el envío de cartas a personajes de importancia internacional comenzó en 1996, Iván tuvo su primera experiencia en 1980, al escribirle al general Jaime Abdul Gutiérrez, cuando formaba parte de la Junta Revolucionaria de Gobierno. En esa ocasión, Iván trabajaba en San Salvador, y al escuchar los discursos de los miembros de la Junta en el primer aniversario del golpe de Estado, le pareció que el mensaje de Gutiérrez era el más elocuente, por lo que decidió escribirle para solicitarle ayuda para entrar en un taller de mecánica de motos. Gutiérrez le contestó y lo recomendó para que se preparara en un taller; no obstante, por ser aprendiz no recibiría paga alguna, por lo que Iván optó por no ir.

 

Esta primera experiencia, él la explica como algo alentador, ya que nunca se imaginó que el general Gutiérrez quisiera contestarle.
Los años pasaron, pero el recuerdo de aquella carta de Gutiérrez no se borraba, y diez años después, tomando en cuenta la primera experiencia, le escribió al entonces presidente Alfredo Cristiani, a quien le solicitó su mediación para que ANDA le instalara en su casa el servicio del agua potable. Gracias a esta iniciativa, Iván consiguió lo que tanto necesitaba.
La primera desilusión de Iván fue con el expresidente Armando Calderón Sol, ya que nunca tuvo una respuesta a una misiva que le envió, con la que lo felicitaba por las obras que había realizado en beneficio de la población. No obstante, el jefe de correos de San Jorge no se desanimaría por esa falta de cortesía ni por las que vendrían al empezar a escribirle a personajes de categoría internacional.

Español, inglés y latín

Daniel Iván Rivera tiene como costumbre empedernida leer EL DIARIO DE HOY casi todos los días del año, y mientras algunos lectores ven las noticias internacionales como cosas ajenas de su vida, para él son hechos de mucha relevancia, a tal grado que lleva un archivo de los acontecimientos mundiales.
Esto le ha permitido conocer mejor a los protagonistas de las noticias, estudiar a los gobernantes de otros países hasta familiarizarse con la vida de ellos, y conocer sus aciertos y desaciertos. Es tanta su pasión por los acontecimientos extranjeros que conoce muy bien los hechos históricos de algunos países y regiones. Este mismo conocimiento lo ha motivado a escribirles, para felicitarlos por el manejo de la situación económica de sus naciones, por sus liderazgos, por sus acciones en beneficio de la democracia y para intercambiar información cultural, entre otras razones.
Es así que en 1996 le escribió al líder revolucionario Laurent Kabila, después de que alcanzó el poder en Zaire al derrotar a Mobutu Sese Seko.

 

En esa misiva, Iván le notificó a Kabila “unas sinceras felicitaciones por su ascenso al poder”, a la vez que le solicitó que le enviara información cultural de aquel país; sin embargo, después de cuatro meses de espera, Iván concluyó de que no le contestaría.
En mayo de 1997, Iván le escribió a Juan Pablo II, informándole que era uno de sus más fervientes admiradores y que le deseaba que Dios le derramara muchas bendiciones. El Papa respondió a través de uno de sus asesores, lo que lo llenó de mucho júbilo, y desde entonces ha sostenido correspondencia con el Papa dos veces al año, recibiendo hasta una tarjeta con la firma del jerarca católico y con un mensaje en latín.
Luego vinieron otras desilusiones, cuando el presidente de Perú, Alberto Fujimori, no le contestó; tampoco ha recibido respuesta de la reina Isabel II y de Bill Clinton.


No obstante, Rigoberta Menchú, Hugo Chávez y Muhammad Mubarak sí contestaron, y este último le envió una revista cultural que habla sobre Egipto (escrita en inglés) y papel moneda de varias denominaciones.
Por su parte, Iván le envió a Mubarak un libro sobre la historia de El Salvador, dinero en billetes y un reportaje sobre San Jorge, publicado por la revista Hablemos.
De esta manera, Rivera ha cumplido otro de sus sueños, ya que sin una dirección exacta a dónde dirigir sus correspondencias certificadas ha podido intercambiar cartas e información cultural con personalidades que en algún tiempo consideró estrellas muy lejanas.
En un futuro espera escribirle al expresidente sudafricano Nelson Mandela, al polaco Lech Walesa y al ruso Vladimir Putin, entre otros dignatarios. ¿Se animaría usted a hacer lo mismo?

Envie su comentario




Respuesta papal a través de su asesor monseñor Leonardo Sandri, con fecha 15 de julio de 1997.

“La Secretaría de Estado se complace en acusar de recibo del atento escrito dirigido al Santo Padre, en el que se expresan sentimientos de cercanía y devoción, al mismo tiempo que participa en su nombre la bendición apostólica, junto con sus mejores deseos de todo bien y serenidad espiritual”.
Texto de tarjeta navideña enviada desde El Vaticano:
“Et incrematur est de Spiritu Sancto ex Maria Virgine el lomo facturs est”.
Joannes Paulus II. In nativitate Domini 1997.

 

Respuesta de Muhammad Mubarak a través del doctor Ibrahim Badr, jefe del Departamento Central de Relaciones Públicas, el 30 de diciembre de 1999.

“Your kind message has been received with profound appreciation. It pleases me to enclose herewith some brochures of Egypt as request by you.
With my best regards, sincerely yours”.
“Su mensaje ha sido recibido con profunda apreciación. Me complace adjuntarle algunos folletos de Egipto como usted los solicita.
Con mis mejores consideraciones, sinceramente suyo”.

     

Respuesta de Hugo Chávez a través del coronel Raúl Isaías Baduell, el 10 de junio de 1999.

“Es grato dirigirme a usted, en la oportunidad de hacerle llegar un cordial saludo y, a la vez, acusar recibo de su comunicación, mediante la cual envió al señor Presidente de la República, Hugo Chávez Frías, un mensaje de optimismo y de fe en el futuro de Venezuela.
El Primer Magistrado Nacional agradece profundamente sus manifestaciones de solidaridad, las cuales refuerzan el compromiso adquirido con el pueblo de Venezuela, y le transmite asimismo sus expresiones de aprecio, acompañadas de profundo sentir bolivariano. Le reitero nuestro sentimiento de amistad, alta estima y consideración”.

 

Respuesta de la Fundación “Rigoberta Menchú”, el 1 de diciembre de 1999.

“En nombre de la señora Rigoberta Menchú Tum y de la Fundación que ella preside, quiero agradecerle la carta fechada 24 de septiembre del año en curso, que usted amablemente le enviara a esta oficina. También le doy las gracias por las palabras tan emotivas que usted le ha escrito.
La Premio Nobel aprecia mucho este tipo de apoyo y la insta y motiva a seguir con sus proyectos de ayuda a las comunidades y a los más necesitados.
Aprovecho esta oportunidad para desearle que estas fiestas de Navidad estén llenas de tranquilidad y paz para usted y los suyos, y que el año 2000 sea un año próspero.




Arriba
Derechos Reservados ®
Hablemos Online 1999 - 2000
elsalvador.com