Vamos al especial

 
 

 

No es mortal, pero puede llevar a quien lo padece por caminos de la tristeza, la desesperación, la irritación, la vergüenza y hasta la autoexclusión social, dada su manifestación “antiestética” de manchas blancas que invaden la piel y el cabello.


 

Todo estaba bien para “Marta” hasta que una mañana, al mirarse ante el espejo notó una pequeña mancha blanca en uno de sus párpados. En ese momento no comprendió que el vitíligo o “bienteveo”, como lo llama la gente, la había sorprendido. De esto hace ya más de cinco años.
Otras manchas aparecieron sucesivamente en otras partes del cuerpo y la gente comenzó a señalárselo como algo feo e incurable. Esto le impidió buscar tratamiento desde un inicio y hoy cree que todo está perdido.
“Marta”, una joven campesina del Bajo Lempa, quien prefiere esconder su nombre verdadero, dice sentirse avergonzada por lucir sus abundantes manchas que se le acentúan más en sus manos y en su rostro.
Tanto “Marta” como algunos otros afectados coinciden en que convivir con el vitíligo no es fácil, sobre todo en estos tiempos donde la apariencia es importante. “Por el aspecto pueden confiar o desconfiar de uno”, afirma don Manuel Estrada, un vendedor de billetes de lotería en el centro capitalino, afectado desde hace unos tres años.
Los casos de “Marta” y de don Manuel no son únicos en el país, y aunque las estadísticas nacionales de salud no registran cuántas personas padecen vitíligo, en el Hospital Rosales los dermatólogos solo hablan de “una cifra significativa“ y las clínicas privadas las registran en “un buen número y creciente“”.
“Ante la ausencia de reportes epidemiológicos de esta enfermedad no se puede hablar de cuál es su incidencia, aunque a nivel mundial no sobrepasa el 10%”, afirma el dermatólogo Orlando Orellana.
Según estimaciones mundiales, entre 120 y 180 millones de personas padecen vitíligo, una enfermedad que se manifiesta en desagradables “parches” blancos debido a que las células llamadas “melanocitos” disminuyen y no hay suficiente fabricación de melamina, que es el pigmento que determina el color de piel, ojos y cabello.

Tabúes, vergüenza, tristeza...

El mayor problema del vitíligo, que no respeta edad ni sexo, es que no solo roba el color original de la piel y la hace ver “antiestética”, sino también la tranquilidad a quienes la padecen.
La misma fama de incurable hace que esta enfermedad infunda temor en los que no la tienen y una especie de condenación en los que ya están afectados. También que surjan algunos tabúes como si una piel despigmentada y expuesta al sol puede desarrollar un cáncer o si es contagiosa.

En que se origine un cáncer disienten algunos dermatólogos, pero no en que se contagie. Sin embargo, en Cuba, donde se cura esta enfermedad a base de “melagenina”, una sustancia extraída de la placenta humana, un grupo de investigadores descubrió el año pasado que en la sangre de los afectados se originan elementos capaces de transmitirla a otra persona y que esto pueda ser posible a través de una transfusión sanguínea.
El temor a desarrollar vitíligo es tal que, según el doctor Orellana, muchos pacientes acuden a su clínica alarmados por alguna manchita aislada y blanca que bien puede indicar vitíligo o un simple lunar blanco.
“Yo les digo a mis pacientes con vitíligo que se tranquilicen, que busquen la paz espiritual y la ayuda porque si están nerviosos favorecen la enfermedad, y es que generalmente el vitíligo lo vemos relacionado con el estrés. A los adultos los agobian los muchos problemas y a los niños su entorno familiar e incluso su temperamento. La mayoría de ellos es enojada e irritable”, asegura el doctor Orellana.
Es muy usual que estos pacientes entren en un estado ansioso, de tristeza y la incertidumbre misma de qué les ocurrirá cuando se les desarrolle la enfermedad.
Según el doctor Guillermo Reyes, jefe del departamento de Dermatología de la Universidad de El Salvador, el vitíligo produce manchas vergonzosas que suelen cusar desajustes emocionales, tanto que los pacientes buscan que se les cure la enfermedad, pero también su baja autoestima, ya que en la mayoría de los casos entran en un estado depresivo y algunos con tendencia a suicidarse.
El médico naturópata, Jorge Martínez, cree que la salud mental es muy importante porque incluso tener remordimientos o resentimientos en diversas formas e intensidades puede bloquear la producción de las células en la piel.
Según la doctora Claudina Campos, siquiatra del ISSS, los pacientes con vitíligo llegan por lo general deprimidos y eso solo provoca un avance más rápido de la enfermedad, por lo que es importante que busquen ayuda siquiátrica o sicológica, porque esto permite que el mal progrese más lentamente, se detenga en algunos casos o se reduzcan, por la acción de los medicamentos recomendados por los dermatólogos.
La doctora Campos dice que siquiátricamente se trata a estos pacientes con fármacos y terapias en forma conjunta, porque también necesitan conocer y reconocer su enfermedad, aunque esto depende mucho de la personalidad del individuo, porque uno demasiado narcisista será más afectado que uno con mayor autoestima y confianza en sí mismo y que pese a su apariencia física sabe que será aceptado socialmente.

 

“Lo importante es que reconozca sus habilidades y potencialidades y no que un defecto en su piel lo excluya de socializarse, de ser feliz, y hacer todo lo que la gente puede hacer”, opina la doctora Campos. Pero para los aquejados esto no es tan simple.
Don Manuel Estrada dice que más que vergüenza y tristeza, la enfermedad lo irrita porque “a veces creo que la gente me mira como animal raro y a veces no se acercan a uno porque piensan que esto se pasa (contagia)”.
Doña María, una sexagenaria que padece vitíligo desde hace quince años, testifica por un lado su alegría por estarse curando con un tratamiento que le siguen en el Hospital Rosales, y por el otro, su pesar por la marginación de su familia, que le asigna platos exclusivos o le impide que arrulle a sus nietos por temor al contagio.
La médica naturópata, Anna Bravocruz, dice que esa marginación baja la autoestima de estos pacientes y los sume en una continua tristeza, por eso al vitíligo se le llama la “enfermedad de la melancolía”.
Todo esto aunado a la creencia de que padecen una enfermedad incurable les impide muchas veces a que accedan al conocimiento de su mal y a tratamientos especializados.

¿Se cura?

Aunque es discutida la afirmación de que el vitíligo es curable y se acusa a la ciencia médica de no investigar suficientemente este mal, dermatólogos y naturópatas salvadoreños consultados dicen todo lo contrario e inyectan una esperanza de revivir el color de la piel a quienes lo han perdido.
“Entre más temprano (en su fase inicial) consulte la gente el problema, es mejor”, asegura el doctor Orellana, para quien el único tratamiento para desaparecerlo es mediante el medicamento “psoraleno”, que estimula el pigmento de la piel.
En los casos de “Marta” y de Manuel Estrada, que tienen un avanzado estado de vitíligo, es que jamás consultaron al médico, probaron —sin éxito— con recetas caseras propuestas por amigos y lejos de curarse de “esas feas manchas” fueron invadidos por ellas.
El doctor Orellana cree que la gente no debe dejarse engañar por personas inescrupulosos que no los curan y los estafan. “El tratamiento con psoraleno es barato. Aquí (en el Hospital Bloom) los niños pagan —si pueden— unos quince colones por consulta y medicamento. A nivel particular tampoco resulta costoso el tratamiento”, señala el dermatólogo.
Leonardo Antonio García padece la fase temprana del vitíligo cuando apenas cuenta con 10 años. Aunque su madre, María Isabel García, dice que en un inicio se alarmó porque visualizó de inmediato a su hijo totalmente manchado, hoy está contenta porque el tratamiento con psoraleno le borró una mancha en el brazo y ha disminuido dos más en la espalda y el abdomen.
Si bien hay testimonios de la efectividad de este tratamiento, médicos naturópatas creen que el vitíligo no debe verse solo como algo cosmético, sino como la consecuencia de que algo anda mal dentro del organismo.
Para el naturópata Jorge Martínez, el vitíligo es multicausal y en la mayoría de los casos está relacionado con las disfunciones hepáticas —aunque también es causado por problemas emocionales— y eso permite enfocar el problema desde sus orígenes. Esto le hace afirmar que una persona muy estresada y con problemas hepáticos es candidata a padecer enfermedades como el vitíligo.
“¿Por qué los tratamientos dermatológicos y cosméticos no van a dar resultados? Porque es una enfermedad que está dentro de nuestro cuerpo. Por eso es difícil tratar pacientes con este problema, porque creen que la enfermedad solo es local, de piel y claman al dermatólogo”, refiere el doctor Martínez.
La medicina natural, conocida también como homeópata o biológica, propone para casi todas las enfermedades un diagnóstico general del cuerpo, porque siendo éste una red interconectada, la aparición de cualquier enfermedad implica el involucramiento de otros órganos.
En el caso del vitíligo podría estar involucrado también el estómago, que a lo mejor esté sufriendo por desórdenes alimenticios.
La doctora Bravocruz cree que la alimentación tiene mucho que ver en la aparición del vitíligo. “Estos pacientes tienen por lo general deficiencia de vitaminas, especialmente la A (que ayuda mucho a la pigmentación y regeneración de la piel), la C y la D, así como toda la gama de las B.
“También tienen deficiencias de minerales como el cobre, selenio, de ácido clorhídrico, y aun de baños de sol porque los efectos de los rayos ultravioleta también pigmentan la piel”, opina la doctora Bravocruz.

 
 


Métodos Naturales

El doctor Orellana recuerda como antiguamente se recomendaba la aplicación de la esencia de bergamota (esencia del aceite de la lima) que actuaba como fotosensibilizante cuando se exponía al sol y oscurecía la mancha. El doctor Guillermo Reyes recuerda también el uso que hacían antes de la ruda y la chiribilla, entre otras plantas.
En Cuba se ha desarrollado un tratamiento que les ha dado buenos resultados y es utilizando la melagenina, una sustancia extraída de la placenta humana descubierta por el médico Carlos Miyares Cao y utilizada desde hace dos décadas.

Los tratamientos

Aunque no es un mal muy estudiado, dentro de la medicina química existen muchas formas de tratarlo. En el mundo se habla de métodos más avanzados, como el de trasplantes de tejido con pigmento o de una despigmentación completa del cuerpo, aunque esto último tiene también sus tropiezos y a veces no da resultado porque según los médicos, el vitíligo es una enfermedad muy caprichosa.
También se habla de devolver el color al área que lo ha perdido, ya sea con esteroides tópicos, si la zona se trata de una zona limitada; untar el área con brea y luego exponerla al sol. Pero se tiene como tratamiento más novedoso una terapia combinada con pastillas de “psoralen” seguidas de luz ultravioleta (conocido como PUVA), de lo contrario no resulta.
En el país, la dermatología utiliza este método, y según el doctor Orlando Orellana tiene gran eficacia, sobre todo si se trata un area “despintada” acompañada con vello negro porque dicho medicamento absorbe el pigmento del vello para oscurecer las manchas blancas.
Cuando el problema avanza rápidamente, al paciente se le suministran antiinflamatorios (esteroides y prednisona) o la aplicación de esteroides tópicos o inyectados. El doctor Orellana reconoce que el uso de estos medicamentos puede traer secuelas, pero el riesgo hay que correrlo si se quiere curar el vitíligo y lo compara cuando alguien ingiere un trago de tequila que sabe que le puede dar gastritis o se fuma un cigarro que le puede dar cancer de pulmón.

 
 

Si bien esta profesional asegura que en el país existen plantas muy curativas del vitíligo, como el jiote, el achiote, el chipilín o la leche del pepino y del güisquil, es necesario desintoxicar antes al paciente y esto implica un proceso largo.



Por eso para los médicos naturópatas el mayor problema que enfrentan al tratar pacientes con este mal es que quieren ver resultados a corto plazo y eso es imposible. Tampoco tienen la paciencia para tratar el problema desde adentro o no soportan el costo económico.
Según la doctora Bravocruz, los medios naturales no son muy costosos, excepto por la compra de vitaminas y aminoácidos, y aunque son largos, también son efectivos. “Todo depende del paciente para seguir el tratamiento, que incluye un cambio en la alimentación basada en gran parte en el consumo de alimentos que contengan un alto grado de clorofila, la cual está contenida en todos los vegetales verdes”, refiere la naturópata.
La medicina natural cree que enfermedades como el vitíligo pueden curarse, pero también prevenirse si se sostiene una sana alimentación basada en abundantes frutas y vegetales, y si es posible consumirlos crudos, porque muchas disfunciones del sistema digestivo provocan que la piel no tenga la protección suficiente y se vuelva muy susceptible a hongos, paños blancos o a desarrollar el temible vitíligo.

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