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Decana de Facultad de Jurisprudencia
y Ciencias Sociales, Universidad Francisco Gavidia
Los primeros años de vida del pueblo de Israel
datan desde los periodos de la historia antigua. Durante
la Era Bíblica en el siglo XVIII a.E.C. (antes
de la Era Común), los patriarcas del pueblo judío
Abraham, Isaac y Jacob difundieron la creencia en un
Dios único, sentando las bases de la religión
católica.
La tierra de Israel es el lugar de nacimiento del pueblo
judío y tras 2000 años de dominación
persa, romana, bizantina, árabe, cruzada, mameluca,
otomana y británica, forma su identidad cultural,
religiosa y nacional.
La presencia física de Israel en el Medio Oriente
lo sitúa en un lugar estratégico en donde
se dan encuentro Oriente y Occidente mostrando toda
su magnitud y generando un contraste entre el pasado
y el presente, donde se conjugan diferentes modos de
vida que forman en la actualidad un verdadero mosaico
cultural, dada las condiciones heterogéneas de
la población.
En épocas anteriores se dio el fenómeno
de la dispersión que obligó a grandes
masas de la población a diseminarse por el mundo
y llevar una corriente cultural fuerte a otros países.
Gracias a su nacionalismo, este laborioso pueblo, que
nunca olvidó su lazo con la tierra, inició
su congregación y regresó para fundar
en 1860 el primer barrio fuera de las murallas de Jerusalén.
Años después se dan inmigraciones en gran
escala y fundan la Organización Sionista Mundial
y en 1948 se constituyen en un Estado independiente.
Producción
en los kibutz
Israel es un país
con una extensión territorial similar a la de
El Salvador y una población de unos 5.8 millones
de habitantes y gracias a su desarrollo tecnológico
se observan los avances en todos los campos de la actividad
laboral, y en el campo internacional es digno de mención
el reconocimiento que goza en algunas áreas de
producción y exportación.
Sus acuerdos de libre comercio con la Unión Europea
y con los Estados Unidos facilitan las exportaciones,
como también su participación en empresas
internacionales ha acelerado el crecimiento del país.
La producción generada en los kibutz es digna
de elogio, ya que por su sistema de organización
comunitaria permite logros en beneficio de sus asociados
y así puede observarse como los productos provenientes
de esos lugares abastecen las necesidades de la población
y se envían a competir al mercado mundial.
Israel cuenta con políticas definidas hacia las
actividades científicas y tecnológicas.
Para el desarrollo de la ciencia cuenta con centros
de primera clase, en donde científicos ofrecen
su aporte en el campo tecnológico.
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Además centra su
esfuerzo por mantener altos niveles de especialización,
a tal grado que la inversión destinada para la
investigación y desarrollo en relación
con su producto nacional bruto y el número de
personas que investigan es de las más altas del
mundo; con relación al tamaño de su fuerza
laboral, cuenta con el mayor número de publicaciones
científicas sobre ciencias naturales, ingeniería,
agricultura y medicina.
El retorno del pueblo judío a su patria trajo
consigo la investigación científica y
el fundador del Estado, el señor Teodoro Herzel
(1860-1904), concedió y promovió la idea
de un hogar físico del pueblo judío convertido
en un gran centro espiritual y científico.
Educación para
el futuro
Visitar Israel es darnos
cuenta de cómo este pueblo ha transformado la
tierra estéril y plagada de enfermedades en un
suelo fértil cubierto de una gran diversidad
de cultivos que compiten en la producción mundial
y que ha sido posible lograrlo gracias a la investigación
científica y al desarrollo tecnológico.
Cuando se estableció el Estado de Israel en 1848
existía un sistema educacional siguiendo la tradición
de las generaciones anteriores. La educación
sigue siendo un valor fundamental para la sociedad israelí
y es considerada la clave para el futuro.
Desde su fundación el sistema educativo ha enfrentado
el enorme desafío de integrar en sus aulas a
cantidades de niños de más de 70 países,
algunos que llegaron con sus padres, otros solos cumpliendo
la razón de ser de Israel como patria histórica
del pueblo judío.

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El sistema educativo pretende
preparar a los niños para actuar como miembros responsables
en una sociedad democrática pluralista en la que coexisten
personas de diferente etnias, credos políticos, religiosos
y culturales, basados en los valores judíos, el amor
al país y los principios de libertad y tolerancia.
El currículo educativo está diseñado
en la vivencia de altas experiencias de aprendizaje, poniendo
énfasis en el desarrollo de aptitudes científicas
y tecnológicas, conocimiento del idioma hebreo y la
historia del pueblo judío.
El Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, en
cooperación con las escuelas de pedagogía de
las universidades del país, participa en un constante
proceso para la adaptación de las normas educacionales
en uso de las modernas prácticas pedagógicas,
enfatiza en la igualdad de los sexos, la elevación
del estatus de los maestros, la ampliación de los estudios
humanísticos y estímulo a los estudios científicos
y tecnológicos.
El sistema educativo cuenta con apoyo del recurso auxiliar
de la televisión educativa para la transmisión
de programas escolares de uso en las escuelas; de igual manera
transmite programas educativos y culturales, colabora con
los profesionales de la educación en las universidades
y seminarios para maestros para desarrollar nuevos métodos
de enseñanza.
Destinada a proporcionar aprendizaje de por vida,
la televisión educativa dirige sus producciones con
programas para niños preescolares, para jóvenes,
cursos educativos para adultos y transmisión de noticias.

Visitar Israel es acercarnos
a las raíces de nuestra religión para quienes
profesamos el cristinianismo; es poder peregrinar por los
lugares santos que recorrió el Divino Maestro durante
su existencia evangelizadora; es tener la experiencia de contrastar
las regiones geográficas que lo conforman; es, en fin,
transportarnos al pasado milenario de tan grande civilización.

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