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Durante una semana, el
público podrá apreciar la más amplia
gama de riquezas distintivas de cada región,
incluyendo lenguaje popular, arte culinario y danzas
.
El Segundo Festival por la Identidad Cultural propone
actividades simultáneas en diferentes espacios
de la Universidad de El Salvador. También se
realizarán exposiciones de libros y mesas redondas
sobre la falta de identidad cultural .
Este encuentro es la culminación de las investigaciones
realizadas en el Departamento de Letras en un centenar
de pueblos indígenas
Investigar la historia
Unos 200 estudiantes son
los encargados de dar vida a los proyectos, asesorados
por docentes.
Los jóvenes piensan que eso les garantiza conocer
de primera mano la historia del país para transmitirla
con más apego a la realidad.
Desde Panchimalco, en San Salvador, hasta Guatajiagua,
en Morazán, y San Antonio del Monte, en Sonsonate,
se han elaborado pequeños perfiles enriquecidos
con documentos antiguos y testimonios. de la gente.
El licenciado Manuel Ramírez dice que los relatos
son clave de las investigaciones, de cuyos resultados
se imprimirán antologías para las bibliotecas
y las comunidades, pero la idea va más allá,
ya que también se busca rescatar la literatura
oral y el lenguaje popular .
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Ajá
vos, ¿pa dónde va?
Aunque para muchos esta
es una forma vulgar y ridícula de hablar, su
valor como tradición oral es innegable, afirma
Manuel Ramírez, quien no niega que si bien todo
profesional debe hablar un buen español es necesario
que conozca el habla de sus abuelos.
El festival nos permitirá realizar una
demostración para que la gente vea el contraste
entre el habla popular y el habla oficial, dice
Ramírez.
La otra idea materializada que también se hará
pública son las nuevas cartillas corregidas y
aumentadas de nahuat, elaboradas con base a testimonios
de Tata Noy y Tata Lupe, dos de los últimos ancianos
del occidente salvadoreño que todavía
lo hablan.
La licenciada Consuelo Roque dice que este esfuerzo
permite mantener vivo el nahuat a punto de morir de
la misma manera como ocurrió con la literatura
oral, entre cuentos, bombas, anécdotas y leyendas
populares.
Por eso una de las ideas es compilar este tipo de literatura
oral en un solo trabajo basado en los testimonios recogidos
en los lugares de estudio, así como también
concluir la llamado historia social lenca que se basa
en las costumbres del pueblo indígena de Guatajiagüa,
en Morazón.
Ramírez insiste en que lo más importante
no es sólo redescubrir las memorias históricas,
el éxito está en el hecho que las comunidades
puedan involucrarse en el rescate de sus propias costumbres.
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