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El poeta Edgar Iván Hernández
obtuvo no ha mucho tiempo una condecoración con un poemario en
el cual incluía un verso que denominaba "Sobre un viejo tema",
y aunque el título no está emparentado con lo que nos impulsa
a plasmar estas líneas, sí nos permitirá un enlace
para hablar de "A alta temperatura de amor", cuya autoría
recae en el bardo salvadoreño Rodolfo Preza Renderos.
Sé que cuando publicamos un texto: ensayo, teatro, cuento, novela,
poesía... estamos expuestos a las críticas afables, en las
cuales se lanzan los más diversos aromas y sabores; ello con intenciones
de agradar a quien lo edita -por un lado- y por el otro encontramos las
citas injuriosas, sarcásticas y mordaces, pero sin profundizar
en el tema, lo que obstruye las apreciaciones que un lector común
y corriente pueda tener sobre el mismo.
La doctora Matilde Elena López, al reflexionar sobre el quehacer
poético, señala: "sólo el poeta es capaz de
inventar, figurar, transfigurar...". Será en este contexto
donde nos detendremos un poco, sobre todo porque a través de los
tiempos han existido las más diversas formas de comunicarse, pero
en el ámbito de la poesía sólo hay dos términos
que lo avalan: buena o mala poesía.
No es para menos manifestar que se han dado tópicos en cuanto al
arte de hacer poesía se refiere; unos han preferido buscar la luz
o adherirse a los clásicos -lo que no es ningún pecado-encontrándonos
con nombres como Quevedo, Góngora, Garcilazo, Amado Nervo, sor
Juana Inés de la Cruz, Claudia Lars, David Escobar Galindo... cuyos
autores enarbolan su inspiración bajo el esquema de la métrica
y la rima.
También existen los vanguardistas como Vicente Huidobro, César
Vallejo, Walt Whitman, Nicolás Guillén, Retamar, entre otros,
sin obviar, por supuesto, a quienes incursionaron en la poética
conversacional, como lo hizo Rafael Alberti, para mencionar a uno de los
grandes.
Sin embargo, existen autores que camuflaron su identidad, como lo hizo
Raúl Contreras, con su Lidia Nogales y su grandioso libro "Niebla";
asimismo hay otro vate que se dedica poemas él mismo, sin que por
ello se invalide su creación; nos referimos a Otoniel Guevara,
en su libro "El sudario del fugitivo", en la sección
"Ahora entiendo". Por eso nos atrevemos a decir que la poesía
no tiene ni tendrá límites.
Ante esa disyuntiva que nos da la poética no puedo menos que objetar
la visión que tiene Lya Ayala de los versos de Rodolfo Preza Renderos,
y nos unimos a la apreciación del bardo nicaragüense Ernesto
Cardenal, al expresar: "Para cantarle al amor y a la ternura, no
es necesario hacerlo con frases rebuscadas; lo que importa es el mensaje
y que éste reciba el trato debido de su interlocutor".
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Frase que es secundada por el novelista salvadoreño
y prologuista del libro "A alta temperatura de amor", Manlio
Argueta, quien escribe: "La idea es que si a unos pocos se transmite
-en tanto lo hacen suyo- el ánimo, el amor que quiso expresar el
poeta, ello equivaldría a ganar una guerra".
No satisfecho con lo citado, más adelante señala: "Hay
que ganar una guerra interminable, entre poetas noveles y los ya consagrados,
para que el oficio más solitario del mundo cultive una flor más
extraña que le hace falta... para ello debemos comprender que la
poesía... es la prueba de fuego de quien escribe poemas; su fuerza
reside en lo que el lector interprete...".
Desde nuestra óptica, en "A alta temperatura de amor"
encontrará diversas temáticas y colores; el amor hecho poesía,
textos que subyacen los linderos del alma o un campo minado de erotismo
-nadie dijo que lo erótico en la poética no fuera permitido-,
sin que ello obstruya un canto a la ternura.
Llama la atención que la misma Lya Ayala no sepa definir o aclarar
con acierto qué es poesía y escribe: "definir qué
es poesía parecería ser una tarea bastante ardua";
lo que nos invita a reflexionar sobre el tema, sobre todo porque el término
"poesía" tiene diversas connotaciones. La mía,
por ejemplo, "es donde metemos las manos al universo y las sacamos
en una magia de luz, cuya fuerza despierta los más sublimes sentimientos".
Ficha
técnica
Título:
A
alta temperatura de amor
Autor:
Rodolfo
Preza Renderos
Editorial:
Universitaria
Tiraje:
500
ejemplares
Precio:
¢15
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Espiga
de ilusiones
Isis Alexa Siliézar
Mi pensamiento, inmenso campo de sueños,
sembradío de tus ilusiones,
refugio extraviado de tus amores,
explorador de tus sentimientos...
confesor de tu corazón...
Dame a beber de tus manos,
el néctar de tu aura y de tu amor,
de tus ojos preciosos;
otórgame la invitación a vivir de ti.
Suspiro valiente de mi corazón,
inmensa luz eterna, tócame y vive para mí...
¿Dónde estás amor penetrante?,
que mi cuerpo tiembla aquí en la soledad...
Como gaviota al vuelo,
mi mente te abarca al infinito cielo,
como hacer brotar de mi este mar;
que estalla al pensar en ti,
¿cuál será tu paradero, cielo amado?
que no te alcanzo a besar...
Vuelo en mi, pienso... y reacciono,
las flores que adornan mi pensar,
la miel en mis labios cuando te nombro,
la pasión con la que vivo...
la inquietud diaria si no estás conmigo,
se llaman amor, porque por ti vivo...
yo soy feliz... porque te tengo conmigo.
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