17 de junio de 2001

En el pintoresco municipio de Ilobasco se encuentra el "Hogar Niños en Familia", un lugar donde conviven 30 muchachos de diferentes partes del país y que esperan su ayuda para seguir con sus estudios.


Escríbanos

El padre Daniel Escobar nació en una casa antigua de Ilobasco, en Cabañas. Allí disfrutó la infancia junto con sus diez hermanos. Vivió y creció en un ambiente de alegría, de unión y de trabajo, y esa misma experiencia en su hogar lo motivó a fundar una casa para aquellos niños que no gozan lo que él disfrutó.
Su primera experiencia de un hogar para niños huérfanos, de familias pobres o separadas fue en Guatemala. Ahí creó la primera casa para recoger a los chiquitines que tenían una vida difícil y un futuro oscuro.
Con autorización del arzobispo Próspero Penado abrió el hogar en 1988 con 12 niños; en la actualidad cuenta con casi 50 pequeños.
Logrado ese primer objetivo, inició sus planes de expandirse en El Salvador. De esta forma, el 20 de enero de 1993 instituyó el "Hogar Niños en Familia", iniciando sus labores con 10 infantes, cantidad que ha aumentado a 30 en estos ocho años de funcionamiento.
El hogar lo fundó justo en la casa donde él vivió su niñez, una casona que abarca casi una manzana de terreno, incluyendo una parte donde los varoncitos cultivan la tierra y la hacen producir maíz y otras hortalizas, que ellos mismos consumen o venden.
La mayoría de estos pequeños son hijos de familias desintegradas, algunos son huérfanos de padre o madre, otros vivían en hogares tan pobres que se les hace difícil ponerlos a estudiar.
Aquí hay niños desde los siete años hasta los 19, estudiantes de primer grado hasta el bachillerato. Residen en el hogar durante todo el año lectivo, desde enero a octubre. Cuando finalizan las clases visitan a sus familiares, pero hay otros que siempre se quedan en el hogar.

 
Estudio y trabajo

La clave del éxito la tiene muy bien clara el padre Escobar, por eso a sus pequeños les da la oportunidad para que se preparen académicamente, pero también los anima a que aprendan un oficio. Por ese motivo, desde este año iniciaron los talleres vocacionales. Así, mientras en la mañana trabajan en soldadura, sastrería, panadería o agricultura, en la tarde asisten a la escuela o al colegio.
Además del estudio, el hogar les proporciona el vestuario, la alimentación, la formación espiritual y la moral, y en realidad los pequeños han asimilado muy bien la filosofía del padre Escobar, porque al conocerlos encontramos a unos niños bien educados, estudiosos, trabajadores, serviciales y repetuosos.


Pero no todo ha caminado sobre ruedas. Uno de los problemas a los que se han enfrentado el padre Escobar y sus colaboradores es la deserción. "En siete años de trabajo lo más difícil es ver los niños que abandonan el hogar, o tambien cuando los familiares, al verlos bien formados, se los llevan... Hasta la fecha se han retirado quince", menciona el padre Escobar.
En el fondo, lo que más reciente este benefactor es la falta de oportunidades a la que se enfrentarán los chiquillos que se retiran.
El segundo problema son los gastos que cada mes hacen para mantener a flote el hogar. Se necesitan alrededor de 20,000 colones mensuales para proporcionarle a los internos todo lo que necesitan, asegura Carlos Ormindo Vásquez, director del "Hogar Niños en Familia" en El Salvador.
Aunque el padre Escobar no mencionó cantidad, sí acepta que están trabajando con un déficit que no les permite reparar la casa, que resultó dañada por los dos terremotos de este año, para evitar alguna desgracia entre los niños.
Asimismo se encuentran en dificultades para ampliar el hogar y establecer otros talleres, como peluquería, música, carpintería y cerámica.

 

A pesar del apoyo que le brindan algunas empresas, como Demasal, Pollo Sello de Oro, panadería Josefina de Ilobasco y personas altruistas, las necesidades siempre son apremiantes, tomando en cuenta que la labor del "Hogar Niños en Familia" apenas es un calmante frente al creciente problema social de los niños sin oportunidades.
De hecho, el padre Escobar tiene como proyecto aumentar sus beneficiados de 30 a 300, una proyección que puede fructificar sólo con su ayuda.

Si quiere ayudar

¤ Necesidades del hogar: ayuda económica, una fotocopiadora para uso administrativo y de los estudiantes, reparación de la casa, mobiliario para dormitorios, construcción de seis duchas y seis inodoros.

¤ Si usted tiene el deseo de ayudar económicamente puede depositar su contribución a la cuenta número
156-007427-7 del Banco Agrícola. También puede hablar al hogar en el teléfono 332-2085. La dirección es Avenida Carlos Bonilla # 64, a la entrada de Ilobasco.


Disfruta y ayuda

El 23 y 24 de junio, el Club Kiwanis realizará un jaripeo a beneficio del "Hogar Niños en Familia". La actividad iniciará a las 12:00 m. en el desvío de Sensuntepeque a Ilobasco. El precio de la entrada es de ¢30 adultos y ¢10 niños.


Alegría por doquier

José David Mercado Rivera
tiene siete años, estudia primer grado; es huérfano de madre, su padre lo visita cada 15 días. "Me gusta estar en el hogar porque es alegre".

 

Serafín García
16 años, estudia séptimo grado. A su padre no lo conoció y su madre tiene otros cuatro hijos. Llegó al hogar por iniciativa de su madre porque su padrastro no lo quiere. "Me gusta aquí porque pasamos en un ambiente agradable y aprendemos conocimientos espirituales, y por la oportunidad de seguir estudiando y trabajar. Me gustaría ser soldador".

José Ángel Argueta
tiene 13 años y estudia sexto grado. Vive en el Hogar porque asegura que sus padres son muy pobres. "Me gusta porque le enseñan a hacer mucha oración, también porque me dan el estudio y juego mucho. Cuando sea grande me gustaría ser panadero".
  José Ramiro Quezada
tiene 19 años y estudia tercer año contador. "Estoy aquí porque mis padres son pobres y tengo un hermano inválido. De aquí me gusta todo, la educación moral y espiritual. Si tuviera la oportunidad estudiaría en la universidad".
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