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La
genialidad del poeta se conoció
desde la infancia cuando ganaba
premios de literatura en la escuela
El
poeta tiene una misión hacia el pueblo era una frase de
Víctor Hugo, un hombre que tuvo una vida intensa, con una energía
y una vitalidad increíbles, a la medida de una obra amplia y
variada, que transcurre desde la poesía, ya sea lírica,
satírica, épica, así como dramas en verso, prosa
y novela.
De hecho, estuvo muy compromentido en los debates políticos de
su tiempo, y al final de su vida fue poeta oficial de la República.
La mayor parte de su obra es popular: tiene ideas sociales, sentimientos
humanos nobles y sencillos, desarrolla los temas del amor parternal,
el patriotismo, la nobleza de los más humildes, de los indigentes.
El verdadero genio de Víctor Hugo es su inmensa imaginación,
de una sensibilidad, más que refinada, vigorosa.
Para Víctor Hugo, el poeta es un vidente, un profeta; por
lo tanto, la poesía es más que un arte, es un medio de
conocimiento, que permite tener acceso al misterio del mundo.
La juventud romántica
Tuvo un talento precoz (ganó varios premios de literatura en
la escuela) y mucha ambición. Según los datos biográficos
sobre el poeta, encontrados en la página
electrónica: se acuerda de haber reinventado con siete
años la alternancia de las rimas masculinas y femeninas; con
13 años, empezar su primer libro Cahier de vers français
(Cuaderno de versos franceses); luego a los 14 años tenía
ya una tragedia.
En 1816 dijo Quiero ser Chateaubriand o nada. Francisco
Renato, vizconde de Chateaubriand (1768-1848), es considerado como un
escritor muy importante, cuyas obras ejercieron una poderosa influencia
en el desarrollo del romanticismo en Francia.
Al principio, Hugo fue católico y monarquista. Fue reaccionario
como su madre, mientras que su padre era bonapartista y más liberal.
Como los romanticistas, el poeta tuvo ideas conservadoras. Por lo general,
los románticos eran nostálgicos del pasado que no encontraban
un lugar propio en un siglo donde había tanta confusión.
Víctor Hugo fue el líder del romanticismo en Francia;
en 1827 fundó y fue jefe del movimiento literario llamado Cenáculo.
Con él se reunía un pequeño grupo de hombres de
letras y de artistas comprometidos, como Alfred de Vigny, Alejandro
Dumas, Honorato de Balzac, Eugenio Delacroix, Gerardo de Nerval y Teófilo
Gautier, por mencionar algunos.
Ese mismo año publica Cromwell, un drama romántico
que no se puede presentar como obra teatral. Este texto es famoso por
su prefacio que es un manifiesto anticlásico, donde se define
el drama romántico.
Es a partir de aquí que surge la corriente artística romántica,
que influyó no sólo la literatura, sino también
la pintura a nivel mundial, influyendo de manera impactante en los artistas
salvadoreños de finales del siglo XIX y de principios del XX.
En 1843, el poeta sufrió la peor de sus pérdidas: muere
su hija mayor, Leopoldina Hugo, quien se ahogó junto con su esposo
en el río Sena. De esta muerte surgió Las Contemplaciones,
una recopilación de poemas en memoria de Leopoldina, que tardaron
16 años para ver la luz.
Arte y política en la sangre
Pero Victor Hugo no sólo era un eminente literato; también
incursionó en la política. En 1845 fue Par de Francia,
es decir miembro de la Alta Asamblea Legislativa. Después fue
diputado de París en la Asamblea Constituyente y Legislativa.
Antes del golpe de Estado del dos de diciembre de 1851 estuvo a favor
del príncipe Carlos Luis Napoleón Bonaparte (sobrino de
Napoleón Bonaparte) y apoyó su candidatura a la presidencia
de la Segunda República. Pero de repente, por razones ideológicas
y personales se acercó a la izquierda y denuncia las metas del
principe-presidente.
El dos de diciembre se esfuerza por fomentar una insurrección
del pueblo de París, pero fue en vano. Entonces tiene que huir
de la capital.

Además
de las letras, Hugo cultivó
la pintura
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El
exilio de Víctor Hugo duró 19 años. Primero se
fue a Bruselas, donde escribió un relato virulento: Historia
de un crimen y un panfleto, Napoleón el pequeño.
Luego pasó a vivir a Jersey.
Publicó
en 1853 Los Castigos. En este poemario, la venganza tiene
como forma la sátira, el poeta exaltó a Napoleón
el Grande, pintó la lucha del bien y el mal, de la luz y de la
oscuridad, la llegada de la verdad y de la libertad. Se volvió
el jefe espiritual de la oposición republicana.
De 1855 a 1870 vivió en Guernesey, isla anglo-normanda. Estando
ahí publicó Las Contemplaciones considerada
como una obra maestra del lirismo.
En 1870 se derrumbó el Segundo Imperio. Víctor Hugo estaba
en París al siguiente día de la proclamación de
la República. Fue diputado de París en la Asamblea Nacional.
Seis años después fue senador. Esta experiencia política
le permitió escribir Noventa y tres, una novela histórica
sobre la revolución.
Víctor Hugo muere el 22 de mayo de 1885, y con él muere
una de las máximas figuras de la literatura, quien tuvo la facilidad
y el dominio de manejar diferentes géneros literarios, enriquecidos
por la política, el amor, la tragedia humana y la patética
tristeza que deja la muerte.

Retrato
del poeta Víctor Hugo en su juventud.
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Escritor
fecundo y polémico
Víctor
Hugo nació en Bensançon en 1802 y murió en
Paris en 1885.
Se
inició como poeta clásico, pero en el prefacio de
su drama histórico Cromwell (1827) expuso los
principios románticos, consolidados en su obra Hernani.
Entre sus obras más conocidas, tanto poéticas como
teatrales y novelas, entre otros géneros están:
Odas, Las hojas de otoño, Los
cantos del crepúsculo, Las voces interiores,
Marion Delorme, Ruy Blas, Nuestra
Señora de París, Los castigos,
Las contemplaciones, La leyenda de los siglos,
los miserables y Los trabajadores del mar,
por mencionar algunas.
Cuando en 1830 se estrenó la pieza teatral Hernani,
desencadenó una batalla entre los partidarios del clasicismo
y el romanticismo. Esta obra causó indignación por
la dislocación del alejandrino, por la falta de respeto
a las unidades de lugar, tiempo y al decoro.
Tiempo después que murió su hija Leopoldina, Víctor
Hugo se inició en el ocultismo. Él afirmaba que
hablaba con el espíritu de su hija. Por estas actividades
espiritistas, el caodaísmo, una religión sincretista
vietnamita, han incluido a Hugo en su santoral, junto a Juana
de Arco y a Winston Churchill.
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Mañana,
rayando el alba
Mañana, rayando el alba, a la hora en que el campo palidece,
/
me marcharé. Mira, sé que me estás esperando./
Iré por el bosque, iré por la montaña./ No
puedo seguir más, lejos de ti.
Caminaré clavado los ojos en mis pensamientos, / sin ver
nada afuera, sin oír ningún ruido, / solo, desconocido,
encorvado de espalda, cruzado de manos, / triste, y el día
será para mí como la noche.
No miraré ni el oro del atardecer / ni las velas a lo lejos
corriendo hacia Harfleur, / y cuando llegue, dejaré en
tu tumba / un ramo de acebo verde y de brezo en flor.
(3 de septiembre de 1847)
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Funeral
del poeta el 1 de junio de 1885
en París.
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El
poema que Víctor Hugo dedica a su hija
El poema Mañana, rayando el alba ha sido traducido
por Yvan Moreau, director de la Alianza Francesa de El Salvador;
el análisis es de Alexandra Domarchi, profesora de literatura
francesa del Liceo Francés.
La muerte de Leopoldina, la hija mayor, el 4 de septiembre de
1843, afectó mucho al poeta Víctor Hugo. Ella era
su hija querida. El poeta escribió Mañana,
rayando el alba cuatro años después de la
muerte de ella.
El poeta se dirige a su hija muerta, le habla de manera cariñosa,
ocupa el tú, pronombre de la intimidad, de la proximidad.
Habla de una cita en una tumba. Este poema crea un efecto de esperanza,
de misterio: sólo al final, con la palabra tumba
se entiende que se trata de una cita en un cementerio.
En este poema, incluido en el poemario Las contemplaciones,
se trata de un viaje a lo largo del día. Las tres estrofas
se refieren a tres momentos del día; el alba o la manaña
con el color blanco dominante, el día y el atardecer. También
se destacan tres etapas: la partida, el viaje y la llegada.
Uno de los intereses de la literatura es la polisemia (propiedad
de una palabra que presenta diferentes sentidos). En este poema
se siente al principio la determinación del poeta que se
dirige a su hija. Luego el ritmo regular de las frases sugiere
el de un caminante tranquilo. Al final hay una evocación
de la belleza de la naturaleza, a pesar de que el poeta dice que
no la quiere contemplar. Las imágenes del oro del
atardecer y de las velas pintan un paisaje fluvial
muy bello, apaciguador.
Mientras que el corazón del poema es distinto: el poeta
demuestra una voluntad de encerrarse; así el poeta deja
de hablarle a su hija, se corta voluntariamente del mundo. El
ritmo cambia: Solo, desconocido, encorvado de espalda, cruzado
de manos, las palabras, las expresiones se siguen, separadas
por las comas.
La palabra triste al principio del verso siguiente
está puesta de relieve por el encabalgamiento. Entonces
se siente todo el dolor, la tristeza, la desesperación
del padre que pierde a su hija.
En la tradición de la antigüedad y en varias culturas
y religiones se hacen regalos a los muertos. De hecho, en este
poema, Víctor Hugo regala a su hija unas flores y plantas
sencillas: un ramo de acebo verde y de brezo en flor.
El poema se puede considerar también como un regalo para
una persona querida. Es una verdadera ofrenda del poeta a Leopoldina.
El poeta inmortalizó a su hija en estos versos.
El arte permite lucha contra el pasar del tiempo, la muerte, la
desesperación de los seres queridos. Ellos pueden estar
inmortalizados en el arte. Los humanos pasan, pero el arte perdura,
es eterno...
Por fin, se podría hacer una comparación entre este
poema y el de un autor francés del renacimiento: Pierre
de Ronsard: Como se ve en la rama, en el mes de mayo la
rosa. Este poema está dedicado a la amante muerta
del poeta, es comparada con una rosa... Al final del poema se
puede leer estos versos:
Para tus funerales, rocié mis lágrimas y mi
llanto,
este vaso lleno de leche, este cesto lleno de flores,
para que, vivo y muerto, tu cuerpo sea sólo de rosas.
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Los
críticos consideran que su mayor éxito literario es Nuestra
Señora de París.
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