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Entre
las muchas necesidades del hogar está la falta de sillas de ruedas.
Nació en 1987 como Hogar del
niño minusválido abandonado, en donde su fundador,
el fray Vito Guarato, llegó a atender a 70 seres inocentes e
indefensos que habían sido condenados al desprecio por sus propios
padres.
En la actualidad el hogar ha crecido y atiende a 133 incapacitados,
a pesar de la disminución de las contribuciones altruistas.
La preocupación sobre qué pasaría con la obra del
padre Guarato, después de que él murió el 25 de
agosto de 2000, era una carga pesada para la junta directiva del hogar,
situación a la que hicieron frente con mucho entusiasmo y fe;
prueba de eso es el incremento de la población de internos.
Todo marchaba bien hasta que despertaron los sismos de principio de
año, lo que hizo que la ayuda disminuyera, principalmente la
económica, un problema que ha obligado a buscar nuevos donantes
y otras formas de conseguir ayuda, como la venta de productos religiosos,
artesanales y decorativos, ya que el gasto para mantener a uno de sus
internos puede alcanzar más de los tres mil colones mensuales,
asegura el doctor Rigoberto del Cid, quien se desempeña como
gerente técnico del hogar.
Y es que la estancia de uno de estos discapacitados en el hogar representa
un fuerte gasto de alimentación, rehabilitación, educación
especial, atención personalizada, servicio de enfermería
y la prescripción de medicinas especializadas para cada uno de
los enfermos que ahí viven, entre otras actividades.

Algunos de los niños que viven
en el hogar habían sido abandonados en los basureros, otros en
algún parque u hospital, y algunos han sido internados por solicitud
de particulares, iglesias o juzgados de familia.
Pero todos los pequeñuelos que aquí viven tienen algo
en común: a pesar de ser discapacitados mentales y que han sido
despreciados por sus familiares, entienden muy bien quién les
brinda amor y saben corresponder ese sentimiento.
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El ahora encargado de este lugar, el padre
Napoleón García, invita a la ciudadanía para que
visite el hogar, para que conozca más de cerca la obra que están
realizando y principalmente para que ayude de una u otra manera para
hacerle más fácil la vida a nuestros semejantes.
Esta inversión permite que
los niños y mayores de edad discapacitados puedan vivir en un
ambiente que semeje a un hogar, con los alimentos necesarios, limpieza,
espacio adecuado que no llegue al hacinamiento y brindar una atención
amorosa.
Conozca sus necesidades
Cuando llegue al hogar no se extrañe si estos enfermitos lo reciben
con un beso en la mejilla, un abrazo, sonrisas, gestos amigables y estrechamiento
de manos. Aquí verá otra forma de calor humano y también
descubrirá las necesidades que ellos tienen.
Para el doctor Del Cid, el hogar necesita más personas altruistas
que apadrinen niños, que donen calzado, ropa, alimentos y que
se incremente la ayuda económica para enfrentar los gastos de
la medicina especializada que se compra por mayor, así como para
el pago de energía eléctrica, teléfono y agua,
entre otras obligaciones por pagar.
Con su ayuda económica, el hogar seguirá dando una atención
esmerada y especial hasta que fallezcan o en algún caso excepcional
sea adoptado. Con su ayuda les brindará a estos enfermitos la
oportunidad de vivir con dignidad.
Y como alguna vez dijo el padre Vito Guarato, el mejor negocio
que puede hacer en su vida es ayudar en esta obra.
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Cómo
ayudar
Hay varias formas para que usted colabore con la obra del Hogar
del Niño Padre Vito Guarato. Puede ser como contribuyente
en las siguientes categorías:
o Plan padrino: $30 ó ¢ 262.50 mensuales.
o Padre adoptivo: $175 ó ¢ 1,531.25 mensuales.
o Sostenimiento permanente: $115 ó ¢ 1,006.25 mensual.
o Club del millón: $115 ó ¢ 1,006.25 anual.
o Socio contribuyente: $5 ó ¢ 43.75 mensual (cuota
mínima).
Para cualquiera de este tipo de contibuciones o la que a usted
le convenga más, así como donaciones en especies,
puede llamar al teléfono 280-8292 o escribir al correo
electrónico fhp@navegante.com.sv
También puede colaborar con la compra de calendarios-agendas,
fichas con literatura religiosa, adornos artesanales y velas aromáticos,
entre otros productos.
Puede conseguirlos en el mismo hogar, en el kilómetro 8
1/2 de la carretera hacia los Planes de Renderos, desvío
Casa de Piedra, o en la tienda Vitos Boutique,
ubicada en Centro Comercial El Manantial, Calle La Reforma #232,
colonia San Benito, en San Salvador.

El
hogar cuenta también con fisioterapistas y enfermeras.
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Los
internos dejan este lugar hasta que fallescan
Hogar
para necesitados
Después del terremoto de 1986, el padre franciscano, de origen
italiano, Vito Guarato, quedó conmovido al descubrir niños
minusválidos abandonados a su suerte en la calle.
Frente a esta situación, el padre Guarato inició un proyecto
para recoger a los niños discapacitados abandonados, un trabajo
que vio su fruto el 30 de mayo de 1987 al fundar el Hogar del
Niño Minusválido Abandonado, gracias al apoyo económico
y material de personas bondadosas, bajo los auspicios de la Fundación
Hermano Pedro.
Al principio inició su labor en una casa alquilada, con 18 pequeños
que permanecían en una institución estatal, que no podía
brindar la atención especial que los niños necesitaban.
El hogar creció con rapidez y al contar con 33 pequeños
residentes, la Fundación comenzó a trabajar con miras
de expandir la obra.
Ayudado por unos amigos italianos residentes en Canadá inició
la construcción de las instalaciones del hogar, en un terreno
que los Franciscanos le habían entregado en donación.
En 1991, el hogar se trasladó a sus nuevas instalaciones, ubicadas
en los Planes de Renderos, con capacidad para 135 residentes.
La muerte del padre Guarato no detuvo la obra humanitaria; al contrario,
los residentes incrementaron hasta casi llenar el cupo.

El
hogar tiene 60 niñeras que atienen en forma casi personalizada
a los internos.
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