16 de diciembre 2001



Es consid
erada la ciudad más rica en bienes inmuebles históricos, de gran valor arquitectónico y mejor conservados de El Salvador, según un inventario cultural.

 

El arquitecto Edgar Chacón, de Concultura, registra información sobre edificaciones valiosas de Santa Ana desde la terraza del Teatro Nacional

Desde agosto pasado y durante cuatro días de cada semana, cuatro técnicos de la Dirección de Patrimonio Cultural de Concultura y un sociólogo recorren calles, plazas, edificios públicos, iglesias, casas y todo aquel inmueble que guarde valiosos rasgos antiguos y arquitectónicos y que estén ligados a la evolución histórica de la ciudad santaneca.
La presencia de estos hombres y mujeres que han asaltado Santa Ana para escudriñar de ella sus más sagradas joyas históricas responde al Proyecto Inventario de Bienes Culturales e Inmuebles de El Salvador que Concultura viene desarrollando desde 1994 con el apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI).
Antes ya se han realizado otros inventarios en ciudades del oriente, occidente y la zona paracentral del país. El primero se hizo en el centro histórico de San Salvador. Esta vez le correspondió a Santa Ana, la que según la coordinadora del proyecto, arquitecta Astrid Chang de Vides, es la que más tesoros histórico-arquitectónicos posee en el país y los que mejor conservados están.
Esta investigación no sólo pretende contar el número de edificios valiosos, sino también catalogarlos según estilo arquitectónico y año en que fueron construidos. Además, un sociólogo profundiza en la historia de los mismos a través de testimonios de personas, archivos municipales y parroquiales, a fin de encontrar y unir los hilos que conforman la historia de esta hermosa ciudad.
Para recoger la máxima información posible se ha delimitado ya su centro histórico, el cual se extiende a lo largo y a lo ancho de 157 manzanas. El perímetro A, uno de los dos que han establecido y que abarca 87 manzanas, es el que concentra los inmuebles con mayor grado histórico y con arquitectura monumental-relevante.

 

Uno de los elegantes y hermosos balcones de la casa del ex-presidente Pedro José Escalón.

Algunos tesoros

Dentro del perímetro A se asientan edificios con arquitectura monumental, símbolo de la época del auge y de la riqueza cafetalera que vivió esta ciudad occidental, como lo son el Teatro Nacional y el Palacio Municipal, que poseen tendencias neoclásicas y renacentistas. La Catedral, por su parte, guarda un estilo neogótico.
Otros templos católicos no tan monumentales como la Catedral también figuran dentro de los ejemplos de la arquitectura religiosa. Las iglesias Santa Bárbara, El Carmen (con estilo neoclásico y renacentista), San Lorenzo (que aunque fuera del perímetro es igual de importante) y además se ubica dentro de esta categoría al Palacio Arzobispal.
Dentro de la arquitectura recreativa se destacan los parques Menéndez, Kessels y el más importante es sin duda el Libertad, llamado “la manzana cero”, es decir, el punto de origen o trazo de fundación de Santa Ana, y alrededor del cual se erigieron los edificios públicos más importantes como el Palacio Municipal, la iglesia principal y el teatro, entre otros, según la costumbre de los españoles cada vez que construían una ciudad.

 

En lo que respecta a los bienes e inmuebles representativos de la arquitectura relevante, Santa Ana exhibe entre otras edificaciones el Club Atlético, el Casino, el que fuera el Colegio La Asunción Casa del Niño, Hospicio Fray Felipe de Jesús Moraga y el Hospital San Juan de Dios, así como el Museo Regional de Occidente, que posee tendencias “Art Deco”.
Pero Santa Ana también se destaca por la arquitectura habitacional de suma importancia histórica y arquitectónica, cuyo ejemplo más claro lo constituye la casa del ex-presidente de la República, Pedro José Escalón.
Un dato importante que han encontrado, según el arquitecto Carlos Barquero, uno de los técnicos de Concultura, es que muchas de estas casas fueron construidas y diseñadas por los arquitectos Ernesto y Fernando de Sola, quienes son considerados como los abanderados de la corriente neoclásica en El Salvador.
Otras casas elegantes y representativas son la de las familias García Rossi o Gardiner, y la de don José Rosa Pacas, en la que hoy funciona la Casa de la Cultura y es testigo mudo de lo que fuera el hogar de este ex-candidato a la Presidencia de la Unión Centroamericana, hijo de un diputado de la Asamblea Legislativa y nieto de un miembro del grupo de los 44.
Alrededor del Parque Menéndez también destacan algunas viviendas que se distinguen por sus rasgos arquitectónicos neocoloniales acentuados en elegantes balcones con barrotes de madera torneada
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Ciudad bendecida
La arquitecta Chang de Vides dice que una de las principales razones por las que Santa Ana posee una riqueza de inmuebles culturales y bien conservados es porque los terremotos no la han golpeado como a otras ciudades del país.
En San Vicente, por ejemplo, sólo sobrevivieron 90 de los más de 200 inmuebles de valor histórico y arquitectónico que poseía, lo que significó una pérdida del 80%. La iglesia El Pilar y la fachada de la catedral son algunas de las pocas edificaciones que —aunque con daños— siguen en pie.

Fachada de la casa del ex-presidente Escalón, ubicada en la Calle Libertad y 5» Avenida Sur.

Sin embargo, el inventario que hace Concultura en Santa Ana ha detectado algunas edificaciones antiguas destruidas o en abandono, como es el caso de la antigua Escuela de Artes y Oficios, una elegante y hermosa casa que se encuentra en ruinas y por la que nadie parece interesado en revivir.
Aquellos inmuebles de los que ni siquiera hay ruinas porque fueron sustituidos por otros, Concultura los registra como sitios históricos. Este ha sido el caso del edificio que ocupa actualmente el Banco Agrícola Comercial, donde se asentó la casa del ex-presidente Dueñas y que antes de dar paso a la oficina bancaria se cuenta que fue abierta al público —no se sabe por quién o por quiénes— para que fuera saqueada.
Con excepción de estos inmuebles, Santa Ana conserva muy bien la mayoría de sus edificios de caracter histórico. Los trabajos de conservación que se hacen desde hace varios años al Teatro Nacional y la Catedral son dos ejemplos de como la comunidad valora y es capaz de conservar.
“Necesitamos conocer, identificar y clasificar el patrimonio cultural edificado con el que cuenta El Salvador, (porque) primero debemos conocerlo para poder conservarlo... Con estos inventarios se pretende que la comunidad sepa lo que tiene y participe en su preservación”, afirma la arquitecta Vides.
En Santa Ana, algunas instituciones como la Universidad de Occidente, APACULSA (Asociación del Patrimonio Cultural), el Patronato Pro-Catedral, la alcaldía y personas particulares, con el apoyo del Centro Nacional de Registros y Viceministerio de Vivienda se han unido en este esfuerzo de Concultura por inventariar todos sus tesoros.
Según cálculos de Concultura, este levantamiento cultural estaría terminado en abril del próximo año, para luego hacer entrega solemne a las autoridades santanecas del documento final que albergará toda la historia de la ciudad relatada en gran parte a través de sus aproximadamente 400

 

 

 

 


Prodigiosa Arquitectura

En los estudios de Concultura, se han detectado diversas influencias arquitectónicas en los edifícios del centro histórico, por ejemplo:

El Palacio Municipal, posee tendencias neoclásicas y renacentistas.

La Catedral, por su parte, guarda un estilo neogótico.

Dentro de la arquitectura recreativa se destacan los parques Menéndez, Kessels y el más importante es sin duda el Libertad, llamado “la manzana cero”,

el Museo Regional de Occidente, que posee tendencias “Art Deco”.

muchas de estas casas fueron construidas y diseñadas por los arquitectos Ernesto y Fernando de Sola, quienes son considerados como los abanderados de la corriente neoclásica en El Salvador.Detalle en metal de puerta, casa del ex-presidente Escalón.

Lo que tenemos

Antes de comenzar con este proyecto de inventarios a nivel nacional y con mayor profundidad en las ciudades más importantes de los 14 departamentos, Concultura dice haber detectado más de 1,700 bienes e inmuebles culturales.

Luego de que la AECI donara más de medio millón de dólares a Concultura, se comenzó en 1998 con el inventario del centro histórico de San Salvador y de Suchitoto, identificándose un total de 600 y 117 bienes se inmuebles respectivamente. Esta constituyó la primera y la segunda fases del proyecto.
Entre 1998 y 1999 se desarrolló la tercera y la cuarta fases en Sonsonate, Chalatenango, San Miguel y Ahuachapán, donde se identificaron 1081 edificios valiosos. Desde marzo del año pasado se inició el inventario en San Vicente (ya finalizado) y el que actualmente se hace en Santa Ana.

Los terremotos sufridos este año obligaron a levantar un inventario de bienes culturales con valor histórico y arquitectónico que habían sobrevivido en otras ciudades llamadas “intermedias”, como Izalco, Quezaltepeque, Cojutepeque, Santa Tecla y San Pedro Nonualco.

En estas localidades también se hizo un levantamiento del uso de suelo y trazo urbano original, para que sirva de punto de partida al momento de que sean reconstruidas.


La catedral es una de las edificaciones arquitectónicas más valiosas del Centro Histórico.
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