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Para sobrevivir como el resto de los mortales
trabaja como diseñador gráfico. Para alimentar su espíritu
artístico crea obras, que según él, pretenden romper
esquemas, dentro de una búsqueda que lo encamine hacia un estilo
de vanguardia.
En realidad su trabajo lo hace incursionar en un campo poco explorado,
al menos a nivel nacional. Óscar Pérez Orellana lo llama
el relieve pictórico, con cuadros que conjugan partes
de envases plásticos, tela, muñecas, fibra de vidrio y
acrílico.
Para Óscar, el referente estético de sus obras es que
los personajes tienen que trascender el lienzo, una condición
a superar desde el punto de vista de ruptura... Es como darle una tercera
dimensión. El objetivo de sacar mis personajes es porque hay
algo más íntimo con el espectador.
Por ese motivo encontramos en su obra mucha figura humana, especialmente
femenina, que sobresale de la tela y de la pintura. Esas imágenes
impactan a los sentidos, porque se ve que esos juguetes están
atrapados entre las redes de la plástica y que luchan con mucho
ahínco por liberarse.
Esos cuadros nos llevan a la imagen de fuerza, de una constante pelea
por la liberación. En palabras del artista, sus cuadros reflejan
la lucha por trascender, por superar, por conseguir una mejor vida.
El color predominante en sus obras es el oscuro, que le da una mayor
sensación de dramatismo. Hay uno o dos de sus cuadros que se
apartan de la tendencia pictórica, ya que es de un anaranjado
que se mueve entre lo suave y lo intenso.
Sobre ese cuadro, al que Óscar ha titulado Paisaje interior,
se refiere conceptualmente como una estampa que representa la condición
humana, fangosa, putrefacta; una condición lamentable es que
el ser humano no utiliza bien sus conocimientos; es como un grito de
denuncia, un autoexamen de conciencia.
Arte
y filosofía
Si alguien piensa que las conceptualizaciones
de Óscar son muy radicales, en cuanto a la forma de ver la vida
del humano, hay una razón muy clara para ese pensamiento: la
lectura de las obras del filósofo alemán Friedrich Whilhelm
Nietzsche.
Este pensador criticó los prejuicios morales y religiosos de
su época, y por supuesto el de todos los siglos. También
desarrolló el tema del espíritu libre que
se libera de la servidumbre moral y religiosa a través del pensamiento
científico.

La voluntad
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Resumen
de vida
Óscar
Pérez Orellana nació en San Salvador el 5 de julio
de 1977.
Estudió arte en la Academia de Artes Visuales del
maestro Miguel Ángel Orellana en 1985.
Se graduó en bachillerato académico del Colegio
Bautista en 1996.
Recibio cursos de extensión en diseño gráfico
en el Centro Nacional de Artes (CENAR) con el maestro Héctor
Hernández.
Desde 1998 estudia en la Escuela de Artes de la Universidad
de El Salvador.
Su primera exposición colectiva la hizo en la Pinacoteca
Roque Dalton, de la UES, en 1998.
Ha expuesto en la Biblioteca Nacional, en el Estudio 2-25
y en La Luna Casa Arte.
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Es así como nos arriesgamos a determinar
que Óscar traslada la ideología nietzscheana hacia su
pintura, retomando la fuerte carga de denuncia social, por lo que busca
combatir la pasividad humana en cuanto a que no quiere abandonar sus
prejuicios, vicios y defectos.
En el plano artístico, Óscar dice que sus cuadros tienen
en cierta manera la influencia de dos creativos: el sueco Christhian
Whällin y el suizo Hans Ruedi Giger. De este último cabe
destacar que hoy en día es uno de los diseñadores más
prestigiosos y con más admiradores de todo el mundo, algunos
de los cuales le han bautizado como el padre de la ciencia ficción
moderna. (Ver recuadro).
No obstante, a pesar de la influencia que Óscar dice retomar,
la originalidad y la innovación de su obra cumplen con lo que
él mismo pretende transmitir, o sea que trasciende, utilizando
bien sus conocimientos
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Invitación
a exposición
El pasado 10 de septiembre, en el
Hotel Tropical Inn, de la ciudad de San Miguel, Óscar
Pérez Orellana inauguró su exposición titulada
El ser humano es algo que debe ser superado (frase
de Nietzsche). Esta muestra podrá apreciarse hasta el 30
de septiembre.
Son diez cuadros que podrán verse en el lobby del Tropical
Inn desde las 7:00 a.m. hasta las 10:00 p.m.
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Paisaje
interior (alución a los defectos).

Farallones
en el ocaso del superhombre.
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Trinidad
de la alegría (aforismo 332).
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La
influencia de Giger
Hans Ruedi Giger
nació en Chur (Suiza), el 5 de febrero de 1940. Entre sus
múltiples creaciones (que van desde la arquitectura a los
hologramas, pasando por muebles, elementos decorativos y diversos
utensilios) encontramos los decorados y la criatura de Alien,
el Octavo pasajero, que marcaron todo un estilo en
el género y han sido copiados en multitud de ocasiones,
además de valerle el Óscar al mejor diseño
de decorado.
Tras terminar sus estudios en la Escuela de Arte de Zurich (a
la vez que algunos de sus trabajos iban apareciendo en publicaciones
underground), Giger comienza a trabajar como diseñador
y a exponer sus trabajos en 1966.
Se enamora de Li Tober, con la que comienza un romance, y rueda
el primero de varios cortos que se harán sobre su trabajo.
Un año después, en 1968, deja su trabajo como diseñador
y se dedica por completo a la creación. Nuevas exposiciones
y cortos le hacen ya mundialmente reconocido.
En 1977 comienza a realizar los diseños para Alien.
Tras realizar el cartel del filme Future Kills, Giger
es contratado para diseñar el lado oscuro de Poltergeist
II, quedando muy descontento con el tratamiento visual que
se le dieron finalmente a sus ideas.
Más tarde tendrían los diseños de dos juegos
de ordenador, de los filmes Species y de Alien
3, película para la que él mismo se presta
voluntariamente como diseñador, molesto tras los cambios
que su criatura había sufrido en la segunda parte de la
saga.
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