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Alrededor de esta especie se han tejido
algunas leyendas, como la del cadejo, un mítico animal que se
transforma en una especie de perro y cuya mirada es mortal, perdiendo
a los viajeros que vagan por la montaña en la noche o por los
caminos rurales.
Mitos que se han transmitido por el tiempo, debido a la ferocidad de
los tayras, especie que es capaz de atacar animales mayores, incluso
al hombre, sobre todo cuando de proteger a sus crías se trata.
Esta nueva huésped del Parque Zoológico se distingue por
ser un animal del tamaño de un perro mediano de color negro;
posee cabeza oscura y aplanada en su dorsal; cuerpo, cuello y cola larga.
Algunos de su casta también poseen la cabeza blanca.
Este magnífico ejemplar es carnívoro. Tiene un hocico
pequeño con 34 piezas dentales, que le permiten triturar objetos
duros, explica José Raúl Miranda, curador y especialista
de mamíferos del parque.
La coloración del pelaje de la nueva inquilina es negro y tiene
un peso de ocho a diez libras, consistencia física que sostiene
por medio de una dieta balanceada con ratones, conejos, pollos y pájaros,
entre otros.
Además se alimenta de frutos, como café, bananos, papaya
y palmas. Este Eira barbara, como se conoce a nivel científico,
es capaz de comerse un mono araña o una iguana en menos de una
hora.
El período de gestación, según el especialista
en mamíferos, es de alrededor de 75 días. Nacen de dos
a cuatro crías, sobre todo al inicio del verano. Este animal
prefiere los bosques tropicales lluviosos, áreas abiertas cerca
de ríos y zacatales.
Mamífero
carnívoro
Los tayras son de vida diurna y tienen
como características físicas cuerpos alargados, angulosos
y estrechos que les permite introducirse por agujeros que mida dos centímetros
más de circunferencia que una taza (10 centímetros).
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El espécimen que se
encuentra en cautiverio en el Zoológico es hembra, tiene alrededor
de cuatro años de vida y pertenece a las familias de las nutrias
y de las comadrejas, según el especialista Miranda.
Este curador asegura que la ejemplar es diestra en correr, trepar y
nadar; y los de su clase suelen encontrarse cerca de las granjas avícolas
y zacatales a la orilla de los ríos.
La inquilina del Zoológico es un animal nativo de El Salvador.
Su hábitar puede encontrarse desde el sur de México hasta
Panamá. Pero en el país, hasta la fecha no se han realizado
estudios que determinen su zona de residencia.
La escurridiza tayra llegó hace un mes a los recintos del Parque,
producto de una donación hecha por una empresa privada. De este
género se conoce muy poco, son raros y están catalogados
en peligro de extinción.
Este animal se suma al inventario de los casi 500 individuos de diferentes
especies que existen en el interior del parque. Según los custodios,
estos deben ser protegidos también por los visitantes, quienes
no deben lanzarles objetos ni alimentos, porque tienen una dieta alimenticia
asignada.
Además los cuidadores del Zoológicos piden a los visitantes
respetar la barda de protección, por seguridad de los ejemplares.
Esta es una recomendación que debe tomarse en cuenta, pues la
tayra no es una simple nutria o el gato que aparenta ser, sino una bestia
ágil y feroz.

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Cómo
ingresar al zoológico
La entrada tiene un precio de cinco colones para todo el público;
los menores de ocho años no pagan ni los adultos mayores
que pasan de los 60 años.
En el
recinto de fauna y flora hay parqueo con capacidad de de 85 a
90 vehículos. Los carros livianos pagan diez colones y
los autobuses 20.
Las
instalaciones no sufrieron daños por causa de los terremoto.
El ingreso del público hasta julio de este año fue
de 140,000 personas.
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