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Hay una forma muy
amena que utilizó Arthur Golden para escribir esta obra, producto
no sólo de la imaginación, de la buena técnica,
sino también de la investigación, lo que le permitió
entrar de lleno a ese mundo fantástico, tradicional y muy difícil
de las geishas, todo esto a pesar de que es su primera novela que publica.
Gracias a este libro, las mentes occidentales podemos entender mejor
qué es una geisha, porque si bien son mujeres que se dedican
a satisfacer sexualmente a un hombre, el concepto de prostituta se queda
corto con ellas, porque esas mujeres son artistas, damas de compañía
y amantes.
No sólo se preocupan por darle placer sexual al hombre que pueda
pagar sus gustos y caprichos, sino también dan el gozo al espíritu
por medio de lo estético, a través del baile, la música,
el canto y la forma tradicional y ritual de servir el té.
La forma como ha sido escrito este libro se basa en la narración,
la descripción y el diálogo, tres recursos literarios
que atrapan al lector y brindan una sensación muy realista de
los sucesos que viven los personajes, a tal grado que crea una empatía
con lo que disfruta, goza y sufre el personaje principal Sayuri-san
(Chiyo-chan).
A esto hay que añadirle el conocimiento que Arthur tiene de la
historia, el arte y la cultura japonesa, gracias a estudios de especialización
y el contacto con ese país, lo que enriqueció más
su trabajo.
La historia, ambientada en el Japón de 1930 al 50, se trata de
la pequeña Chiyo-chan, quien es vendida junto con su hermana
a un traficante de menores, para luego llevarlas a la ciudad de Kioto,
donde fueron separadas.
La niña mayor, Satsu, fue entregada a un prostíbulo, mientras
que Chiyo, que era más bonita, fue llevada a una casa de geishas,
donde comienzan los sufrimientos, los maltratos, los intentos de escapar,
los castigos y la rebajan al trato de servidumbre.
Al pasar el tiempo, la pequeña es apadrinada por una geisha famosa,
quien se ofrece para guiarla en el mundo de las geishas. Es así
como se adentra en ese mundo de la sensualidad y del arte.
Llega un momento en que ella debe cambiar su nombre y se rebautiza como
Sayuri. Se vuelve una mujer hermosa y muy deseada por muchos hombres,
a quienes tiene que deleitar con su presencia y sus encantos.
Después de los vaivenes que le tiene preparado el destino, Sayuri
alcanza la felicidad al unirse con el hombre de sus sueños, quien
clandestinamente y por mucho tiempo le estuvo ayudando para que ella
alcanzara el éxito como geisha.
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Pasan los años y ella se vuelve vieja, pero nunca abandona su
oficio y hasta logra establecerse en Estados Unidos, donde sigue atendiendo
a sus amigos y clientela japonesa, hasta que un día se propone
dictar sus memorias, ricas en experiencias, sentimientos y de mucha
vida. Le prevengo que para atrapar a los lectores en la lectura, el
autor utilizó un recurso que, a mi parecer, es casi una burla,
porque desde un principio hace parecer que los personajes que presenta
son reales, haciendo creer que alguien tradujo y publicó lo que
una japonesa le había dictado, pero en la realidad eso es ficticio,
y lo mismo toda la trama, aunque la ambientación sea apropiada
a la época y al estilo de vida de las geishas.
Dejando de lado eso, recomiendo su lectura, porque le despertará
emociones que muy pocos autores pueden hacer.
Ficha
técnica
Libro:
Memorias de una geisha
Género: Novela
Autor: Arthur Golden
País: Estados Unidos
Páginas: 654.
Precio: ¢ 75 ($8.57)
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Soledad
Ana
Iris Martínez
¡Soledad
ven a mí!
Con estas palabras te conjuro:
Ven, te lo ruego. ¡No me dejes aquí!
batallando con mis sentimientos
Me
quieren hacer presa de la perversión,
de la maldad, de la tortura.
Cada sentimiento está plagado de odio,
de orgullo, de envidia.
Mi rostro oculto quiere ver la luz
¿Y cómo controlarlo?
Si todo a mi alrededor es tenue y
vacío
¿Cómo?
Alguien
podría encontrarme aquí, sola y perdida.
¡Oh, soledad, mi gran amiga, no me
dejes aquí,
que se acercan
!
¡No,
aléjense, bestias humanas!
¡Soledad! Te imploro ven a mí
¡por piedad!
...Que me quieren hacer una de ellos.
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