16 de septiembre de 2001

La compra y la venta de personas como objetos, la prostitución forzada, la servidumbre en la que quedan atrapados los migrantes, las formas abusivas de trabajo infantil y el matrimonio precoz y obligado componen las diversas caras de la “esclavitud moderna” contra la que luchan diferentes instituciones, utilizando como aliada el internet y la buena voluntad de los internautas.


Dinamarca fue el primer país que abolió el comercio de esclavos en 1792 y Mauritania fue el último en abolir la esclavitud en 1980. 
Sin embargo, según informa el sitio de la Conferencia Mundial de Naciones Unidas contra el Racismo, cada año millones de personas, la mayoría mujeres y niños, son engañadas, vendidas, coaccionadas o sometidas de alguna manera a situaciones de explotación de las cuales no pueden escapar.
Constituyen la mercancía de una industria mundial que mueve miles de millones de dólares y que está dominada por grupos de delincuentes bien organizados que operan con impunidad.
El “nuevo comercio de esclavos” ha crecido en los últimos tiempos en gravedad y magnitud. El aumento del número de casos de trata de personas coincide con el aumento de las dificultades económicas, los enormes obstáculos a la migración legal y la existencia de graves conflictos armados. Los tratantes trasladan a mujeres procedentes del sureste asiático a América del Norte y a otros países de su región de origen. 
También trasladan a africanas hacia Europa occidental. La desintegración de la ex Unión Soviética y la gran inestabilidad económica y política resultante han conducido a un aumento espectacular en el número de mujeres de Europa central y oriental que caen en manos de los tratantes. También la ex Yugoslavia se ha convertido en uno de los principales destinos de la trata de personas.
Los tratantes utilizan diversos métodos para reclutar a sus víctimas, que van desde el rapto liso y llano a la compra de la persona de manos de su propia familia. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la víctima ya está buscando una oportunidad de emigrar cuando se le acerca un conocido o es atraída por un anuncio.
Los tratantes intentan adueñarse de la identidad jurídica de la víctima, confiscando su pasaporte o sus documentos. Su entrada o permanencia en el país de destino suele ser ilegal, lo que no hace más que aumentar su dependencia de los tratantes. Está muy extendida la servidumbre por deudas, que permite controlar a las víctimas de la trata y garantizar su rentabilidad a largo plazo. 

Esclavitud doméstica

El Comité contra la Esclavitud Moderna (CCEM), creado en 1994 en Francia, estableció una serie de criterios para definir los casos de esclavitud doméstica: prohibición de abandonar el lugar de trabajo, la confiscación del pasaporte, la mala calidad de vida y de condiciones laborales, la violencia física e incluso el abuso sexual y la falta de contacto con el mundo exterior y con su país de origen.

 

El objetivo del CCEM, financiado en parte por la Comisión Europea, es proteger a las víctimas y luchar por sus derechos, denunciando a los empleadores ante los jueces de lo penal y de lo social.
En 1998 el CCEM comienza a trabajar en un proyecto para la creación de nuevos Comités en Bélgica, Italia y España. El objetivo era crear una estructura similar que facilitara a las víctimas asistencia judicial, administrativa y social, así como un seguimiento psicológico.

La lucha continúa

Anti-Slavery International (ASI) es una organización no gubernamental fundada en Londres en 1839 que promueve la erradicación de la esclavitud y prácticas semejantes, así como la libertad para todos aquellas personas sujetas a ellas.
ASI, observador permanente en la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas, centra su atención en los derechos de las personas que son especialmente vulnerables a la explotación de su trabajo, mujeres, niños, trabajadores migrantes y pueblos indígenas. A través de su página electrónica', ASI invita al internauta a unirse en la lucha contra las nuevas formas de esclavitud escribiendo cartas o enviando correos electrónicos a Gobiernos o hac
iendo donaciones.
Otra ONG que lucha contra las nuevas formas de esclavitud es “The Coalition Against Slavery in Mauritania and Sudán”, organización que reúne a abolicionistas y activistas de Derechos Humanos de todas las razas, credos y nacionalidades, para combatir colectivamente por la erradicación de la esclavización de los africanos de raza negra.

 

Esta lucha es una respuesta a la práctica de árabes del norte de África y Etiopía de criar, comprar y vender africanos, una actividad que, según señala esta ONG, nunca se detuvo en los países de Sudán y Mauritania.
Por otro lado, la Asamblea General de Naciones Unidas creó en 1991 el Fondo Fiduciario de contribuciones voluntarias para luchar contra las formas contemporáneas de esclavitud con los objetivos de, primero, prestar asistencia financiera a las “ONG's” para que participen en las deliberaciones del Grupo de Trabajo sobre las Formas Contemporáneas de Esclavitud, y segundo, de prestar ayuda humanitaria, jurídica y financiera a las personas que hayan sufrido alguna forma de esclavitud. El Fondo Fiduciario puede recibir contribuciones de Gobiernos, Organizaciones No Gubernamentales y otras entidades privadas o públicas.

Para que usted ayude

Sitios electrónicos que luchan contra las nuevas formas de esclavitud.

Amnistía Internacional

Comité Contra la Esclavitud Moderna

Anti-Slavery International

The Coalition Against Slavery in Mauritania and Sudán

Fondo Fiduciario de contribuciones voluntarias para luchar contra las formas contemporáneas de esclavitud

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