15 de octubre de 2001

Guillermo Schlesinger nos presenta su cuarto libro. En esta oportunidad es una novela corta, estructurada bajo una historia ficción del absurdo, donde acontece “la cosa”.


Escríbanos

La obra consiste en un detenerse del tiempo, hablar solo, volverse incendiario de la asquerosa realidad, anarquía obligada que da envidia. Tratar aun dentro de la inepcia mantener la calma.
Desenvuelta como narrativa-relato en tres momentos: el inicial abandono humano de la ciudad; otro visitando un mar nostálgico, para finalmente retornar a la ciudad que ama.
Nos hará leer sobre la soledad, así como una perspectiva diferente al pasar de soberbio, jolgorios y oropeles a una imprevista etapa de profundo y literal abandono..., llevándole a reconocer en las molestas flaquezas pasiones o vicios el sentido de la vida...
Va creando su propio edén, que se torna monótono, como debió ser.
Antonio, protagonista del dislate, es salvadoreño axiomáticamente; su materialidad es la nuestra.
Destacaré dentro de su gama de personajes secundarios al diputado, convertido en hombre línea, otorgándole una apropiada actuación. Recurre constante a citar —en soledad— a varios pensadores con los que discrepa y/o coincide, involucrando al lector en esa lógica de la que transcribiré la de Borges: “Yo siempre les aconsejé a mis estudiantes que si un libro les aburre, lo dejen; que no lo lean porque es antiguo...”.
Interesantemente igual el inicio de la bitácora del número 17, que dicho sea de paso, este recurso de la bitácora es un buen medio para trasladarnos de la fantasía a la realidad en que se desenvuelve la novela, y este elemento será una constante.
Así de simple crea el efecto. Al amparo de los números bitacoranos nos va entregando escenas que fácilmente nos podrían visualizar una película o una pieza de teatro...
Logra un buen vínculo entre lo narrado y lo vivido por el personaje. Confusa lectura, pero ¿no es esa la intención del absurdo? Nos traspola de primera a tercera persona yendo y regresando cada vez que se antoja.
Otro interesante manejo es como, ya instalados en una historia, en la menor oportunidad nos introduce otra, devolviéndonos sutil o bruscamente, dependiendo del estado de ánimo del protagonista, a la línea original de la novela.
Las pinceladas de humor nos dan un mensaje para la adversidad inverosímil: “No hay que perderlo del todo”.
El lector puede llegar a exclamar ¿Qué es toda esta ficción? Es sobre como es la muerte; define la ilusión o será un sueño de Dios...

 

Tratará del alma encallecida por el abandono, el tiempo y la soledad... Elemental no. Todos acompañamos allí al personaje central.
Nos aporta una charla con el río Acelhuate, que es novedosa como recurso literario, no por el mérito de ser primerizo en este procedimiento, como por la sorpresa que causa su aparición/entorno en el relato.
Me gustó su espiritualidad concluyente, mas no por su religiosidad que deja entrever, aceptada y rechazada, escudándose en máximas y párrafos de otros...
¿Como duda humana? Tal vez, pero choca con el final dialéctico muy bien logrado, siendo esto todo lo humildemente —hoy— obtenido: su aporte a la reforestación, el gusto de caminar sin molestias, destruir lo repudiable de la sociedad política...
Y qué decir de su queja fundamental que a pesar de la promesa de que Dios nunca se olvidará de él, en la objetividad pauto otra cosa, ya que al parecer estará muy ocupado para acordarse de Él y/o de nosotros, que también somos Antonio. Es, sin duda, una fábula recomendable.

Libro: “Yo nunca me
olvidaré de ti”.
Autor:
Guillermo Schlesinger.
Páginas: 153.
Editor: Talleres gráficos/UCA.

 

El encuentro

Jorge Villacorta

El mundo de razas nos puebla.
¿Cuál es la diferencia
si la oscuridad a todos nos desboca?

El mundo está en guerra.
Será un mal entendido,
un mal resultado,
saldrá sin sentido.

El poco amor a la vida
nos tiene en despojo.
Ninguno es el mejor,
pero el frío nos acogió.

Seguimos al mundo de fronteras,
al mundo sin hermandad.
Cuáles serán las diferencias
si al final nada será realidad.

La fe nos hace católicos,
igual que a los musulmanes devotos.
Entonces ¿por qué nos matamos
si estamos con Dios o Alá el unico?

Llegará el día de unión entre razas
que los bandos serán amigos,
las naciones serán hermanas
y la libertad reinará en todos.

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