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La llegada de esclavos negros a lo que
hoy conocemos como El Salvador y su legado como raza no es algo que
podemos ignorar.
Así lo creen un historiador y un antropólogo, para quienes,
si bien es cierto el negro desapareció para dar paso al mulato
a causa del mestizaje, aún conservamos ciertos rasgos culturales
y religiosos que nos remontan a ese período de nuestra historia.
Para el licenciado Pedro Escalante Arce, la influencia cultural que
ejercieron los negros esclavos está a la vista porque contemplar
mujeres cargando sus canastos con yagual en la cabeza no es una costumbre
autóctona. Los indígenas cargaban en la espalda,
esa costumbre es de origen negro... Más clara influencia negra
no puede haber, señala el historiador.
Para Escalante Arce tampoco la marimba es un instrumento nativo ni la
caramba, que consistía en un arco con una cuerda que se ponía
sobre un objeto de resonancia y que se tocó hasta hace unos treinta
o cuarenta años. Igual sucede con tradiciones como El baile
de los negritos y el cuento de la Cucarachita Mandinga.
Según este historiador, la palabra Mandinga es el
nombre de un pueblo africano que se caracterizaba por ser muy fuerte
y trabajador.
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El antropólogo Ramón Rivas,
director de investigaciones de Concultura, dice que este pueblo, hoy
convertido en tribu, está ubicado en Zaire, antes El Congo.
El doctor Rivas también refiere que la manera que se tocaba el
tambor hasta aproximadamente 1930 en San Francisco Gotera, así
como algunas melodías que se interpretaban con guitarra y tambor
también recordaban esa presencia negra en el país
Pero al igual que el canasto y el yagual sobre la cabeza, la forma de
hacer mercado en nuestro país es, para el doctor Rivas, una estampa
vigente de la herencia negra, porque el dinamismo que le imprimen los
comerciantes al pregonar sus productos a viva voz es netamente africano.
El indígena ofrece su venta callado, explica.
La gastronomía es otra área en la que influyeron. El doctor
Rivas dice que el nombre mondongo con que se denomina la
sopa de pata, que combina carne de res, plátano y yuca, y en
la costa Atlántica denominan tapado, tiene raíces
africanas.
En el aspecto lingüístico, la influencia es casi nula porque
según el historiador Escalante Arce los esclavos eran obligados
a aprender el castellano; sin embargo, en nuestros días persiste
el dicho Se lo llevó candanga, que hace referencia
al diablo, que es el significado en africano de la palabra candanga.
Algunas palabras, ciertos personajes como la cucarachita mandinga, el
cargar con yagual sobre la cabeza y el alegre mercado lograron sobrevivir
y persisten como reflejo de la lejana presencia negra en nuestro país.
SEGUNDA PARTE >>
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Influencia
religiosa
De acuerdo con un escrito
del que fuera Arzobispo de Guatemala, Pedro Cortés y Larraz,
se conoce sobre ciertas prácticas religiosas en San Vicente
y San Miguel, y donde se cree cometían una herejía
llamada Credo al revés, así como sortilegios
con huesos, aparentemente humanos.
Había una influencia de ciertos ritos religiosos
que hacían los esclavos negros que tal vez habían
aprendido los indígenas, afirma Escalante Arce.
Para el doctor Rivas, la santería, la prueba del puro y
practicar brujería utilizando muñecos son todavía
reminiscencias de una tradicion ancestral netamente africana.
Sin embargo, parece ser que el cristianismo y las leyes esclavistas
de la época sí pudieron borrar no solo su lengua
materna, sino también sus nombres de origen, pues los españoles
que los adquirían los bautizaban con nombres castellanos.
¿Cómo iba a sonar en una sociedad cerrada
como la de aquella época un nombre africano? Siempre que
uno ve nombres de esclavos ve nombres cristianos, ve a una negra
llamada Juana, María, etc., apunta Escalante Arce.
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