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Los experimentos han comprobado que tres
plantas nativas y las semillas de la anona son ciento por ciento efectivas
para combatir las larvas de los zancudos.
A esta conclusión llegaron las investigaciones de la Facultad
de Química y Farmacia de la Universidad de El Salvador.
Para llegar a este resultado, los estudiantes universitarios de último
año, guiados por la licenciada químicofarmacéutica
e investigadora Rhina Antonieta Toledo Mendoza, han tenido que examinar
60 plantas nativas.
A cada una de estas plantas le sacaban un extracto, y por medio de diferentes
procedimientos físico-químicos conseguían una sustancia
que era probada con larvas de zancudos, específicamente el Aedes
aegypti, ya que éste es el vector que transmite el dengue.
Muchas plantas fueron desechadas antes de confirmar que cuatro de ellas
pueden ser útiles para combatir las larvas del zancudo. Es así
como determinaron la utilidad de la albahaca, la curarina, el amatillo
y las semillas de las anonas.
Estas cuatro logran matar las larvas al ciento por ciento, pero no se
recomienda el uso del amatillo, ya que las investigaciones han demostrado
que tiene cierta toxicidad, por lo que es recomendable sólo usar
la albahaca, la curarina y las semillas de anona, señala la licenciada
Rhina Toledo.
Paso
a paso
Las investigaciones en la Facultad de Química
y Farmacia no son nuevas. Desde hace 27 años los laboratorios
han sido aprovechados al máximo, pero lastimosamente la mayoría
o de esos estudios han quedado engavetados en la biblioteca de la Facultad,
debido a la falta de apoyo gubernamental y a la nula iniciativa privada
para realizar productos que beneficiarían a la población,
y por qué no decirlo, también sería rentable para
quien se anime a producirlos.
Entre los productos novedosos que pueden explotarse están un
gel para cicatrizar las encías después de las extracciones
molares, un barniz para sanar uñas afectadas por los hongos,
un medicamento en polvo para combatir la anemia, una loción astringente
(que contrae los tejidos o disminuye la secreción) para utilizarse
como loción después de afeitar, así como un champú
hecho a base de semillas de anonas para matar piojos.
Estos ejemplos son apenas una parte de todo lo que han hecho durante
estos 27 años de meticuloso trabajo.
En el caso específico del estudio de las plantas, éste
inició hace cinco años para conocer las propiedades químicas
de la mayor cantidad de plantas que se utilizan para usos médicos.
De esta forma se comprobaría cuáles se pueden usar y cuáles
deben descartarse. En un principio la fuente informativa sobre las plantas
medicinales fue la tradición popular y la costumbre; luego se
pasó a la etapa más científica, que requería
la investigación sobre la botánica de la planta y después
la química.
Es así como un primer paso de cuatro bio-ensayos dentro de la
investigación fue el experimento de la artemia salina, en donde
se utiliza a un crustáceo parecido al camarón para saber
qué tan tóxica es una planta y así seguir con los
estudios o dejarlo.
El segundo paso es la interacción con el ácido desoxirribonucleico,
en donde se usa la molécula del ADN para verificar la toxicidad
o la capacidad antitumoral.

En estas placas se depositan
diez larvas de zancundo que transmite el dengue, luego le echan los
extractos de las plantas para descubrir cual puede matarlos.
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En esta etapa es utilizado
el cromatógrafo líquido de alta presión. Este aparato
grafica si la planta tiene algún efecto sobre el ADN. Con
este aparato se descubrió el efecto tóxico de la floripundia,
asegura Rhina Toledo.
El tercer bio-ensayo es el estudio de la actividad bacteriana. Aquí
se buscan las plantas que puedan atacar bacterias específicas,
como las que afectan las vías urinarias, el sistema respiratorio
o aparato digestivo.
En este nivel han encontrado excelentes resultados con el orégano,
el zacate limón y el eucalipto. Como referencia, la licenciada
Toledo asegura que el orégano tiene una función útil
en los curtidos, ya que evita que las bacterias se propaguen, por eso
cuando los encurtidos no tienen orégano pueden causar malestares
estomacales a quienes lo consumen.
Con este descubrimiento ha surgido la idea de hacer un desinfectante
para áreas hospitalarias, asegura la licenciada Toledo,
quien ya tiene 25 años de trabajar con la Sección de Investigaciones
Aplicadas y Tesis Profesionales de la Facultad de Química y Farmacia.

Lic. Rhina
Antonieta Toledo
El cuarto bio-ensayo es el
relacionado con la actividad larvicida. Con este comenzaron en noviembre
de 1999, y aunque presentaron el proyecto de investigación a
la Organización Panamericana de la Salud no obtuvieron respuesta,
y como la Universidad de El Salvador no podía financiar el estudio,
el trabajo se demoró.
Al final, la organización no gubernamental Asociación
de Promotores Comunales Salvadoreños (APROCSAL) financió
el proyecto. Después de estudiar 15 aceites esenciales y 51 extractos
de plantas pudieron descubrir que las semillas de anonas, la albahaca
y la curarina eran las mejores para matar las larvas del zancudo Aedes
aegypti, que sólo en el 2,000 causó más de 160
muertes.
Hacia
el futuro
Con los resultados alentadores que han
conseguido, el objetivo primordial es producir un abate natural y muy
efectivo para destruir larvas de zancudos. El abate que distribuye
el Ministerio de Salud es fosfado, y aunque dicen que no es dañino
puede existir el riesgo de una intoxicación cuando hay un mal
manejo, afirma Rhina Toledo.
Por el momento, la Sección de Investigación y Títulos
Profesionales está determinando qué cantidades de extractos
utilizar en diferentes cantidades de agua, o sea que buscan establecer
la dosificación.
Establecido esto tienen planeado producir cantidades suficientes para
vender o para distribuir en programas comunitarios de control de vectores
a través de APROCSAL, o si el Ministerio de Salud se interesa
pueden trabajar con ellos para un programa nacional contra los zancudos,
afirma Rhina Toledo, quien asegura que en diciembre ya se tendría
el abate natural.
Pero lo más importante de este proceso de investigación
es que no quede engavetada en la biblioteca, tal como han terminado
otros estudios científicos, porque la población puede
beneficiarse de productos a bajo costo y muy efectivos.
Incluso el Ministerio de Salud y Asistencia Social puede aprovechar
las investigaciones universitarias y trabajar junto con la UES para
mejorar las condiciones higiénicas y sanitarias de la población
más vulnerable.
Porque sería lamentable que El Salvador volviera a tener una
epidemia de dengue, mientras que la fórmula del abate natural
que combate al zancudo se encuentre archivado en la Facultad de Química
y Farmacia de la Universidad de El Salvador.
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Proceso
sencillo
Para determinar cómo las semillas
de anona son útiles para combatir los zancudos, los investigadores
han seguido estos pasos:
Dos libras de semillas de
anona son lavadas con agua y con jabón.
Luego son trituradas o machacadas hasta dejar al descubierto
su interior.
Las semillas son colocadas en un balón de vidrio
de cinco litros, le agregan etanol y lo ponen a hervir y a reflujo
a una temperatura controlada de 100 grados centígrados.
Después es colocada en un rotavapor en baño
de maría. Aquí se volatiliza el etanol mientras
que el extracto de las semillas se solidifica.
A una concentración de mil partes por 1,000,000,
el extracto es agregado en una placa de vidrio que contiene 24
orificios. En cada uno de ellos se encuentran diez larvas de los
zancudos. Aquí se verifica qué tan tóxicas
son las plantas o las semillas para las larvas. Primero se observa
cuántos mueren a los 30 minutos y después a las
24 horas.
Para el estudio, los huevecitos de los zancudos han sido
donados por el Ministerio de Salud de Guatemala, luego en la universidad
los transforman a la etapa larvaria.

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Esta planta es la curarina,
una de las que dieron positivo a la hora de matar larvas de zancudo.
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