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"Me molesta que nos digan mudos. Somos
sordos con el único problema de la comunicación. No hablamos
español, sino el lenguaje de señas", reclama enérgica
Sonia Cabrera, una de las seis estudiantes sordas que se ha integrado
a las aulas regulares del Liceo Getsemaní en San Salvador.
"Somos una minoría lingüística, culturalmente
en desventaja porque no tenemos acceso a la información ni a la
comunicación", sentencia la licenciada Griselda Zeledón,
presidenta de la Asociación Salvadoreña de Sordos (ASS),
entidad que trabaja por los derechos de esta comunidad desde 1987.
La licenciada Zeledón y Sonia son dos generaciones distintas, con
aspiraciones iguales: ser respetadas como seres humanos y obtener igualdad
de oportunidades, especialmente en el campo educativo y laboral.
Ambas mujeres han tenido la ventaja de estudiar. A Griselda Zeledón,
su madre la ayudó a desarrollar la difícil habilidad de
leer los labios y a que coronara una licenciatura en sicología.
Ahora dirige el área de educación en el Centro de Audición
y Lenguaje del ISRI en San Salvador.
Sonia está empezando el bachillerato y quiere estudiar diseño
en la universidad o profesionalizarse en la fotografía. Y en este
camino hace caso omiso de las burlas que le hacen otros sordos adultos
que truncaron sus estudios cuando ella les dice que es posible estudiar
junto a jóvenes oyentes y aspirar a estudios superiores.
"Yo les digo que tienen trabajo donde no les pagan bien porque nunca
fueron a la escuela o dejaron de estudiar, pero ellos no me creen y dicen
que yo soy muy inteligente, pero eso no es así", dice Sonia.
Sonia representa las nuevas generaciones de sordos que proclaman su capacidad
para desarrollarse intelectualmente y abogan por el derecho a formarse
en las aulas e incorporarse a la vida laboral, ya no solamente como obreros
o artesanos, sino como maestros, ingenieros o artos.
Marginados
En El Salvador se calcula una población
de 200,000 sordos, que en su gran mayoría no tienen acceso a la
educación. Ada Montano, gerente de Educación Especial del
Ministerio de Educación, dice que las personas que nacieron poco
más de 25 años atrás, lo más probable es que
sean analfabetas.
La ministra de Educación, Evelyn Jacir de Lovo, reconoce que hay
que hacer grandes esfuerzos por la población sorda y la no vidente,
que han estado al margen.
La comunidad sorda resiente el desprecio social porque aún no cree
en sus capacidades mentales. "Necesitamos que la sociedad nos vea
como una minoría lingüística que necesita desarrollarse
en su comunidad, con su lengua, su cultura, aprender la cultura y el español
del oyente para poder integrarse a la sociedad", apunta la licenciada
Zeledón.
Pero muchos sordos entrevistados ven este reconocimiento lejano porque
la marginación comienza en su propio hogar, donde contar con un
hijo sordo aún constituye vergüenza y lo aíslan del
mundo.
"El niño sordo aprende con su familia, al igual que el oyente,
pero muchas veces los padres se resisten a aprender lenguaje de señas
porque han sido mal orientados y les han hecho creer que su hijo hablará
y eso no es así. La gran mayoría de los sordos no llega
a hablar", afirma la licenciada Zeledón.
Edgar Durán, padre de dos gemelos sordos, dice que es normal que
atraviesen por un proceso de aceptación de esa realidad, pero que
no hay que tardarse tanto tiempo en aceptarla y en accionar para que ellos
desarrollen sus potencialidades.
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Esta falta de aceptación en los padres
ha marginado de la escuela a muchos, pero a otros también les abate
la pobreza y anteponen la prioridad: sobrevivir. Esto ocurre en Sonsonate,
donde según cálculos de la Escuela Nacional para Sordos
"Carlos Langenegger", un 6% de la población es sorda
y no asiste a la escuela por problemas económicos.
Débil
cobertura
A la marginación familiar y social
y la pobreza se unen la escasa cobertura en educación que brinda
el gobierno para alcanzar a esta población.
El Ministerio atiende a unos 700 alumnos sordos a nivel nacional distribuidos
en cuatro escuelas para sordos, 38 secciones para sordos adscritas a escuelas
públicas regulares y de educación especial, y seis círculos
de alfabetización para adultos.
"Con esta estrategia creemos estar respondiendo a las necesidades
de la población sorda de acuerdo a su demanda especificada, por
supuesto con limitaciones de recursos que nunca son suficientes para suplir
todas las necesidades, (pero) hay resultados bastante satisfactorios",
refiere la licenciada Montano.
Pero las personas sordas no están muy de acuerdo y creen que la
labor del Ministerio de Educación es casi nula. Lissete Amaya,
estudiante de primer año de bachillerato a distancia, cree que
no hay espacios para el desarrollo educativo del sordo porque no existen
escuelas ni profesores especializados.

"Me sorprendo de cuánto vacío de oportunidades para
educarse tienen tantos niños, jóvenes y adultos sordos en
nuestro país", dice Sonia Cabrera.
Pablo Durán lamenta que en el país haya muchísimo
niño y adulto sordo que por su pobreza no asista a la escuela.
"Ni siquiera saben el lenguaje de señas, no pueden leer ni
escribir el español, (por eso) yo ayudo a alfabetizar a adolescentes
que nunca fueron escolarizados mediante un programa de ayuda que tiene
la iglesia Bautista Miramonte", señala Pablo.
Vilma Aracely de Paz es una ama de casa a la que le ha facilitado emplearse
en una fábrica porque entre otros conocimientos aprendió
a leer y a escribir el español y es muy abierta a comunicarse con
oyentes.
La licenciada Zeledón apuesta al hecho de que si los sordos pudieran
aprender a escribir y leer el español como segunda lengua no tendrían
problemas para incorporarse a la sociedad.
Para la licenciada Zeledón, la creación de escuelas para
sordos es un avance, pero se pregunta: ¿De qué sirve una
escuela si no hay profesores con dominio de la lengua de señas
y que enseñen el español como segunda lengua?
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Y es que aprender el "lenguaje de la
mayoría" de salvadoreños se perfila como una puerta
al desarrollo para la población sorda, pero lograrlo plantea dudas:
¿Deben hacerlo integrándose a un aula regular? ¿Asisitiendo
a una escuela especializada? ¿Hay intérpretes que sirvan
de puente de comunicación entre el maestro y los alumnos sordos?
Derechos
y curiosidades
* El artículo
33 del Código de Familia avala el matrimonio entre personas sordas,
siempre y cuando exista un intérprete, algo no permitido antiguamente
porque se les considerba enfermos.
* Ya participan en los juicios como intérpretes o testigos.
* Muchos sordos conducen vehículos ilegalmente en el país
porque no se les concede licencia.
* Su identidad como comunidad sorda, comen zando por el lenguaje. El idioma
de señas salvadoreño está compuesto de 500 caracteres
básicos que están recopilados en un diccionario.
* La Plaza Morazán es un punto de reunión diaria donde "desahogan
sus necesidades de comunicación" un grupo de sordos, algo
que no logran en sus hogares.
* Muchos se consideran un grupo cerrado en el que no admiten a alguien
que no sepa su lenguaje o no se interese en aprenderlo.
* Les molesta que las personas los observen demasiado, se burlen o intenten
copiarles las señas cuando ellos hablan.
* Quienes hablan el lenguaje en señas "americano" dicen
entenderse con alquien que habla el salvadoreño.
* Quienes tienen la habilidad de leer los labios pueden enterarse si están
hablando en mal de ellos
Lea
la segunta parte de este reportaje

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