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El
programa Prevención y disminución
de la violencia estudiantil ayuda a los jóvenes a manejar
laspresiones de grupo.
Apenas eran las seis de la mañana
el pasado tres de abril, en la colonia El Limón, de Soyapango,
cuando el corazón del estudiante Samuel Indalecio Fermán
Mira fue desgarrado por una puñalada que le propinó un
presunto alumno de otro centro educativo.
Según un informe médico, la puñalada que recibió
Fermán Mira le alcanzó el corazón, produciéndole
una intensa hemorragia, muriendo minutos después de haber sido
ingresado en el Hospital José Molina Martínez,
en Soyapango.
Fermán, de 17 años, estudiaba segundo año de bachillerato,
en la especialidad de Hostelería y Turismo, en el Instituto Nacional
General Francisco Menéndez (INFRAMEN), y aunque en el instituto
tenía buen registro disciplinario, la Policía Nacional
Civil consideró que el ataque fue producto de una riña
entre estudiantes rivales.
Este es apenas un caso reciente de la violencia estudiantil, que desde
hace más de una década está afectando a los salvadoreños.
Los hechos de este tipo de violencia son casi similares en otros puntos
del país, principalmente en el centro de San Salvador.
Dos o más grupos de estudiantes de diferentes instituciones educativas,
tanto públicas como privadas, se enfrentan en las calles con
tanta agresividad que no les importa matar, tirar granadas y hasta lesionar
a personas que no tienen nada que ver con sus riñas, tan solo
por el simple hecho de divertirse (ver el siguiente artículo:
Un cambio de mentalidad).
En vista de estas situaciones que han enlutado a cientos de familias
salvadoreñas, y por la misma incertidumbre que vivían
a diario algunos estudiantes que no participaban en las riñas,
un grupo de alumnos del INFRAMEN, del Instituto Técnico Industrial
(hoy INTI) y de la Escuela Nacional de Comercio hoy Instituto
Nacional de Comercio (INCO) se reunieron en 1997 para buscar ellos
mismos una posible solución a la creciente violencia estudiantil.
De esa reunión surgió el grupo ITINFRAMENCOS, el cual
buscó el apoyo del Ministerio de Educación con el fin
de solucionar la problemática, una solicitud que fue bien vista
por esa cartera de Estado y que ahora ya está dando excelentes
frutos.
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En
busca de líderes positivos
Luego del apoyo del Ministerio de Educación hacia el grupo ITINFRAMENCOS,
en 1998 entra en juego un nuevo participante, la Fundación Antidrogas
de El Salvador (FUNDASALVA) para brindar asesoría y seguimiento
a la iniciativa original de los estudiantes.
Es así como da inicio el proyecto Prevención y disminución
de la violencia estudiantil con el fin de prevenir y disminuir
las riñas entre estudiantes de nivel medio de educación.
En un principio este proyecto comenzó sólo con el INTI,
el INFRAMEN y la INCO, pero ahora se ha sumado el Instituto Nacional
de Antiguo Cuscatlán (INAC).
Con FUNDASALVA como eje central de las actividades, en las cuatro instituciones
existen grupos juveniles ITINFRAMENCOS, que tienen reuniones semanales
para organizar diferentes actividades, como torneos deportivos internos
e interinstitucionales, convivios que involucran una parte recreativa
y otra formativa, y actividades culturales y artísticas, entre
otras.
Cuando se realizan las competencias deportivas interinstitucionales
se forman equipos que combinan estudiantes de las cuatro instituciones
para fomentar más el compañerismo y disminuir el revanchismo.
Para que los jóvenes se involucren en los grupos juveniles, FUNDASALVA
realiza talleres de orientación con los jóvenes de nuevo
ingreso, donde les hablan sobre la realidad del alumno frente a la violencia
estudiantil, la superación personal y la presión de grupos.
Con este mecanismo se ha orientado a ocho mil estudiantes, señala
el coordinador del departamento de prevención de FUNDASALVA,
licenciado Juan Carlos Urías.
La Fundación Antidrogas también realiza capacitaciones
de liderazgo juvenil, con reuniones de tres días, concentrándolos
en un solo lugar. Una de las más recientes fue realizada el 24,
25 y 26 de marzo en el Centro de Capacitación San Andrés,
donde participaron 60 alumnos de las cuatro instituciones pilotos.
Con una agenda, que abarca todo el día, en esta actividad impartieron
charlas sobre autoestima, necesidades emocionales, los tipos de violencia,
el conflicto, proyectos de vida, aprendiendo a trabajar en grupo y el
manejo de la presión grupal, entre otros temas, los cuales son
intercalados con dinámicas de grupo y actividades recreativas.
Con estas capacitaciones se han beneficiado a mil estudiantes desde
1998; la idea es que ellos se vuelvan agentes de cambio, se conviertan
en líderes positivos y dejen de lado la violencia juvenil, asegura
Juan Carlos Urías.
No obstante, mientras unos estudiantes se incorporan a los grupos juveniles
de ITINFRAMENCOS y se desligan de la violencia estudiantil, otros siguen
actuando con malevolencia, como el estudiante que asesinó al
joven Samuel Indalecio Fermán Mira.
Esta situación demuestra la necesidad de un mayor involucramiento
de distintos sectores de la sociedad para eliminar este problema, de
lo contrario el círculo de la violencia nunca será cortado.
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En
las capacitaciones analizan lo
negativo de la violencia juvenil.

La
recreación sin violencia es
un pilar fundamental para el cambio
de actitud entre los jóvenes.

En
algunas capacitaciones también
incluyen a padres de familia y a los profesores.

En
los programas participan tanto
jóvenes con problemas de violencia
como sin ella.
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