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La
fraternidad entre estudiantes
de distintas Instituciones puede lograrse
con más grupos.
Este muchacho estudia tercer año
en el Instituto Nacional Técnico Industrial (INTI) y participó
en los pleitos estudiantiles cuando estaba en primer año. Ahora
nos describe bajo qué circunstancias se dan esas peleas y cómo
fue su cambio de ideología.
Realmente no hay maras. El problema es que los mismos compañeros
de uno lo incitan a participar en las riñas estudiantiles...
La mayoría de veces, como se sale en grupo y con el mismo uniforme,
la gente piensa que son maras, pero en realidad son estudiantes que
salen a buscar diversión, porque eso de buscar pleitos, riñas
con otras personas, ellos lo ven como una diversión.
La primera vez que yo participé en un problema fue ahí
mismo en el instituto. Fue una rivalidad entre unos muchachos de segundo
y tercer año de mecánica, y comencé a ver la forma
violenta con la que actuaban.
Con otros institutos, la primera vez fue un error mío. Yo no
conocía los lugares de conflicto y salí a comprar materiales
que me habían pedido en la institución, y al pasar por
ese lugar me vieron uniformado y comenzaron a gritarme perro,
perro, perro y comenzaron a agredirme.
Después yo quedé con resentimiento hacia aquellas personas,
y comencé a decir: es que me las tengo que desquitar, me
las tengo que desquitar, porque todo esto es como un círculo:
si a mí me hacen algo, yo me las desquito con otra persona, y
esta persona viene y se la desquita con otra, no busca al mismo que
se la ha hecho... Así es como yo comencé.
Los estudios son bastante pesados en la institución, pero aparte
de eso a uno le queda bastante tiempo libre y en ese tiempo libre uno
se dedica a fregar.
Realmente yo que la he vivido (la riña estudiantil) le digo que
uno siente la adrenalina, se sube, se siente aquella emoción
como cuando uno experimenta una caída libre, cuando uno se lanza
a una piscina y está bastante alto. Se siente una emoción
bien fuerte, pues, y uno se deja llevar por esos impulsos, y es donde
cae la tendencia de usar la violencia contra esos muchachos.

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Sentir que van corriendo detrás
de uno y que vienen con piedras, y que de presto uno halla algo con
qué defenderse, uno se emociona y al sentir eso se va emocionando
más...
Mi cambio comenzó siempre en primer año (de bachillerato).
Recibí una charla de parte del grupo ITINFRAMENCOS. Ellos comenzaron
a hablar sobre la presión grupal, porque es lo que más
vive uno, que los compañeros lo incitan a hacer aquella cosa,
tal vez uno no quiere, pero dicen: hacelo, hacelo, y uno lo hace.
Hablaron sobre la cuestión grupal, y a mí no me pareció
eso, porque sentía que lo decían por mí, y me salí
de la reunión. Junto conmigo salió uno de los muchachos
que impartían la charla y me invitó a las reuniones de
los martes.
Fui la primera vez a una de esas reuniones, y comencé a ver cómo
trabajaban; primero no me involucraba, sólo me quedaba viendo.
Media vez entré al grupo sólo participé tres veces
más en las riñas; luego me fui calmando, porque vi que
realmente no tenía ningún beneficio. Así como me
hablaban en el grupo yo comencé a entender que era una idiotez.
¿Qué es lo que peleo?, ¿qué es lo que logro
con andar corriendo? ¿con tenerle miedo a los demás? Porque
eso genera miedo por último, de que al verlo a uno lo conocen
y dicen este es de tal lugar, caigámosle.
Entonces yo comencé a relacionarme con estas personas (de ITINFRAMENCOS)
y en julio comencé a participar fuertemente, y comencé
a retirarme.

Una
mayor presencia policiaca a la
hora que salen los estudiantes de
clases puede disuadir las riñas.
Al principio me sentía mal porque
mis compañeros me ignoraban; me decían bicho volteado,
ya te hiciste perro. Se siente uno rechazado, pero después
yo fui invitando a más compañeros, y logré que
más de la mitad de la sección participara también
en el grupo.
Después fregábamos siempre, pero de una forma pacífica,
ya con algo beneficioso; trabajamos en alguna actividad. Aparte de formarnos,
también nos divertimos; aprendemos jugando sin violencia.
Realmente uno se da cuenta de que lo que pelea no es nada, y que son
muchachos igual que nosotros, compartimos las mismas emociones, los
mismos gustos, y por qué es, por tonterías... y viendo
desde un punto lógico, todos somos iguales.
El consejo para otros jóvenes es que abran los ojos y que vean
qué es lo que quieren, qué es lo que desean hacer, y si
cuál es la mejor manera de lograrlo, si es fregando en la calle
o estudiando realmente, y preparándose para ser alguien mejor
mañana.

El
programa de FUNDASALVA busca una mejor armonía.
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En
las capacitaciones de FUNDASALVA mezclan los estudiantes de diferentes
centros educativos para que mejoren
sus relaciones personales.
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Qué
hace falta
Según
el licenciado Juan Carlos Urías, trabajar con los estudiantes
en conflicto les ha permitido comprender con mayor claridad la
dinámica de la violencia estudiantil, así como las
necesidades para encontrar una solución.
De
acuerdo a apreciaciones de maestros y promotores juveniles (ex-alumnos),
el porcentaje de alumnos que llegan con mentalidad violenta parece
ir en aumento.
Existe una serie de resentimientos acumulados a través
de los años, los cuales generan venganzas entre los alumnos;
esto a su vez genera más resentimiento, formándose
así un círculo vicioso.
Los alumnos de primer año rápidamente comienzan
a tener vivencias que los inducen a hechos violentos: ser atacados
por alumnos de otros centros educativos; ser rechazados o insultados
por el hecho de ser estudiantes de institutos con problemas; los
alumnos de grados superiores los convencen o intimidan a participar
en peleas, y la policía los detiene para registrarlos,
siendo común que los insulten y los golpeen.
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Posibles
soluciones
Comenzar con las orientaciones sobre la no violencia estudiantil
por lo menos desde tercer ciclo.
Trabajar en la erradicación del maltrato infantil dentro
del núcleo familiar.
Orientar a los niños sobre la importancia de la comunicación,
la autoestima, el manejo de conflictos, el control sobre la presión
grupal para fortalecerles la seguridad en sí mismo.
Padres de familia y maestros deben predicar con el ejemplo.
Mejorar más la calidad educativa.
Crear más opciones recreativas.
Involucrar en el proyecto a alumnos de instituciones privadas.
Mayor participación de otros sectores sociales.
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En los Institutos
Nacionales de Antiguo Cuscatlán, Técnico Industrial, de
Comercio y el Francisco Menéndez existen los grupos juveniles
ITINFRAMENCOS, los cuales te pueden ayudar a que abandonés la
violencia estudiantil.
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